lunes, 1 de junio de 2015

Servicio Bíblico Latinoamericano Semana del 7 al 13 de Junio de 2015 – Ciclo B

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Domingo 7 de junio de 2015
Cuerpo y Sangre de Cristo
Roberto, Claudio

Éx 24,3-8: Ésta es la sangre de la alianza que hace el Señor con ustedes
Salmo 115: Alzaré la copa de la salvación, invocando el nombre del Señor
Heb 9,11-15: La sangre de Cristo podrá purificar nuestra conciencia
Mc 14,12-16.22-26: Esto es mi cuerpo – ésta es mi sangre



Situada entre dos mares, con sus dos puertos, Corinto era el centro más importante del archipiélago griego, encrucijada de culturas y razas, a mitad de camino entre Oriente y Occidente.


Su población estaba compuesta por doscientos mil hombres libres y cuatrocientos mil esclavos. Dicen que Corinto tenía ocho kms. de recinto amurallado, veintitrés templos, cinco supermercados, una plaza central y dos teatros, uno de ellos capaz para veintidós mil espectadores. En Corinto se daban cita los vicios típicos de los grandes puertos. La ociosidad de los marineros y la afluencia de turistas, llegados de todas partes, la habían convertido en una especie de capital de «Las Vegas» del Mundo Mediterráneo. "Vivir como un corintio" era sinónimo de depravación; "corintia" era el término universalmente empleado para designar a las prostitutas, y ya puede uno imaginarse lo que significaba "corintizar".
En Corinto, cuya población era muy heterogénea (griegos, romanos, judíos y orientales) se veneraban todos los dioses del Panteón griego. Sobre todos, Afrodita, cuyo templo estaba asistido por mil prostitutas.
Hacia el año 50 de nuestra era llegó a esta ciudad Pablo de Tarso. Tras predicar el Evangelio fundó una comunidad cristiana. Durante dieciocho meses permaneció como animador de la misma. Sus feligreses pertenecían a las clases populares (pobres y esclavos), pero también los había de entre la gente notable, por su cultura y por su dinero. Nació así una de las comunidades cristianas primitivas más conflictivas.
Cuando Pablo, por exigencias de su trabajo misionero, se marchó de Corinto, se declaró en su seno una verdadera lucha de clases que se manifestaba vergonzosamente en la celebración de la Eucaristía. Los nuevos cristianos, ricos y pobres, libres y esclavos, convivían, pero no compartían; eran insolidarios. A la hora de celebrar la Eucaristía (por aquel entonces se trataba simplemente de comer juntos recordando a Jesús) se reunían todos, pero cada uno formaba un grupo con los de su clase social, de modo que "mientras unos pasaban hambre, los otros se emborrachaban" (1 Cor 11,l7ss). (¡Qué actual es todo esto!).
Desde Éfeso, Pablo les dirigió una dura carta para recordarles qué era aquello de la Eucaristía, lo que Jesús hizo la noche antes de ser entregado a la muerte, cuando, «mientras comían, Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio a ellos, diciendo: Tomen, esto es mi cuerpo. 23Y, tomando una copa, pronunció la acción de gracias, se la pasó y todos bebieron. 24Y les dijo: Esto es la sangre de la alianza mía que se derrama por todos».
Sería malentender a Jesús que lo que estaba haciendo era mandar ir a misa y comulgar, un rito que en nada complica la vida. Rito que no sirve para nada si, antes de misa, no se toma el pan -símbolo de nuestra persona, nuestros bienes, nuestra vida entera- y se parte, como Jesús, para repartirlo y compartirlo con los que son nuestros prójimos cotidianos.
[Impresiona visitar las iglesias y comprobar la diversidad de clases sociales que alojan. Todas tienen cabida en ellas, sin que se les exija nada a cambio. El rico entra rico y el pobre, pobre, y salen los dos igual que entran. En circunstancias similares a las que concurren en muchas misas dominicales, Pablo dijo a los feligreses de Corinto: "Es imposible comer así la cena del Señor". Dicho de otro modo, "así no vale la eucaristía", pues la cena del Señor iguala a todos los comensales en la vida, y comulgar exige, para que el rito no sea una farsa, partir, repartir y compartir.
La lucha de clases, como en Corinto, se ha instalado en nuestras eucaristías. Y donde ésta existe no puede ni debe celebrarse la cena del Señor. Los israelitas en el desierto comprendieron bien que la alianza entre Dios y el pueblo los comprometía a cumplir lo que pide el Señor, sus mandamientos. Jesús, antes de partir, celebra la nueva alianza con su pueblo y le deja un único mandamiento, el del amor sin fronteras. Éste es el requisito para celebrar la eucaristía: acabar con todo signo de división y desigualdad entre los que la celebran].
Habrá que recuperar, por tanto, el significado profundo del rito que Jesús realiza. «La sangre que se derrama por ustedes» significa la muerte violenta que Jesús habría de padecer como expresión de su amor al ser humano; «beber de la copa» lleva consigo aceptar la muerte de Jesús y comprometerse con él y como él a dar la vida, si fuese necesario, por los otros. Y esto es lo que se expresa en la eucaristía; ésta es la nueva alianza, un compromiso de amor a los demás hasta la muerte. Quien no entiende así la eucaristía, se ha quedado en un puro rito que para nada sirve.
Una mala interpretación de las palabras de Jesús ha identificado el pan con su cuerpo y el vino con su sangre, llegándose a hablar del milagro de la «transustanciación o conversión del pan en el cuerpo y del vino en la sangre de Cristo». Los teólogos, por lo demás, se las ven y se las desean para explicar este misterio. Como si esto fuera lo importante de aquel rito inicial. El significado de aquellas palabras es bien diferente: «En la cena, Jesús ofrece el pan («tomad) y explica que es su cuerpo. En la cultura judía «cuerpo» (en gr. soma) significaba la persona en cuanto identidad, presencia y actividad; en consecuencia, al invitar a tomar el pan/cuerpo, invita Jesús a asimilarse a él, a aceptar su persona y actividad histórica como norma de vida; él mismo da la fuerza para ello, al hacer pan/alimento. El efecto que produce el pan en la vida humana es el que produce Jesús en sus discípulos. El evangelista no indica que los discípulos coman el pan, pues todavía no se han asimilado a Jesús, no han digerido su forma de ser y de vivir, haciéndola vida de sus vidas. Al contrario que el pan, Jesús da la copa sin decir nada y, en cambio, se afirma explícitamente que «todos bebieron de ella». Después de darla a beber, Jesús dice que «ésa es la sangre de la alianza que se derrama por todos». La sangre que se derrama significa la muerte violenta o, mejor, la persona en cuanto sufre tal género de muerte. «Beber de la copa» significa, por tanto, aceptar la muerte de Jesús y comprometerse, como él, a no desistir de la actividad salvadora (representada por el pan) por temor ni siquiera a la muerte. «Comer el pan» y «beber la copa» son actos inseparables; es decir, que no se puede aceptar la vida de Jesús sin aceptar su entrega hasta el fin, y que el compromiso de quien sigue a Jesús incluye una entrega como la suya. Éste es el verdadero significado de la eucaristía. Tal vez nosotros la hayamos reducido al misterio -por lo demás bastante difícil de entender y explicar- de la conversión del pan y del vino en el cuerpo y la sangre de Cristo.

«Todos los domingos, en nuestra parroquia, juntos van a misa los trabajadores y los propietarios. Si todos reciben la gracia de Dios, esto no lo entiende ni Santa Lucía ni este servidor».
Letra del conjunto musical «La Bullonera», en «Jotas de ronda», Zaragoza, Aragón, España.


"Mi Cuerpo es Comida"

Mis manos, esas manos y Tus manos
hacemos este Gesto, compartida
la mesa y el destino, como hermanos.
Las vidas en Tu muerte y en Tu vida.

Unidos en el pan los muchos granos,
iremos aprendiendo a ser la unida
Ciudad de Dios, Ciudad de los humanos.
Comiéndote sabremos ser comida,

El vino de sus venas nos provoca.
El pan que ellos no tienen nos convoca
a ser Contigo el pan de cada día.

Llamados por la luz de Tu memoria,
marchamos hacia el Reino haciendo Historia,
fraterna y subversiva Eucaristía.

(Pedro Casaldáliga)

El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 110 de la serie «Un tal Jesús», de los hnos. López Vigil. El guión y su comentario pueden ser tomados de aquí: http://www.untaljesus.net/texesp.php?id=1500110

La serie «Otro Dios es posible» de los mismos hermanos López Vigil, incluye un capítulo (una «entrevista») titulado «¿El Cuerpo y la Sangre de Cristo?». El audio puede ser encontrado en esta página: http://www.emisoraslatinas.net/entrevistas.php?id=160 El guión aquí: http://www.emisoraslatinas.net/entrevista.php?id=160064 Un comentario pedagógico aquí: http://www.emisoraslatinas.net/guia.php?id=161064 

En la biblioteca de Koinonía (servicioskoinonia.org/biblioteca) hay una obra de José María CASTILLO, célebre sobre el tema de eucaristía y justicia: «Donde no hay justicia no hay eucaristía». Está disponible libremente, en dos versiones, amplia y breve. 

Para la revisión de vida

         -¿Digo yo también, por dentro, al participar en la eucaristía, desde mi más honda opción: "tomad y comed, éste es mi cuerpo...", poniéndome en disposición de dejarme comer por el servicio a mis hermanos?
         -¿Es mi vida realmente un "compartir"?
         -¿Estoy sentado, participo en alguno de los "grupos de cincuenta" para reflexionar qué hacer frente al hambre del pueblo?

Para la reunión de grupo

-              La doctrina y la teología clásica (de los últimos siglos sólo, al fin y al cabo) sobre la Eucaristía ha estado centrada en el concepto de la transubstanciación. Compartir en el grupo lo que este concepto filosófico, escolástico, aristotélico en el fondo, comporta.
-              Es necesario aceptar la filosofía escolástica para estar en la verdad de la Iglesia sobre la Eucaristía? Explicitar las relaciones entre la fe en la eucaristía y las opiniones filosóficas involucradas en los conceptos con que se expresan las formulaciones oficiales de la fe.

Para la oración de los fieles

-              Por los 200 millones de niños menores de cinco años que están desnutridos; por los 11 millones de niños que mueren al año por desnutrición...
-              Por nuestras "eu-caristías", para que sean realmente una acción de gracias, una fiesta, una auténtica celebración...
-              Para que la liturgia de nuestra Iglesia se despoje de todo hermetismo hierático, acoja los símbolos de los pueblos, se inculture, asuma nuestras vidas, con sus problemas, sus esperanzas y todas sus riquezas culturales y espirituales...
-              Por todos los niños y niñas que en este día, en muchas iglesias locales, celebran su "primera comunión", su primera participación formal en la eucaristía: para que esa "primera" comunión no sea la última, ni sea demasiado distanciada su participación en la comunidad...

Oración comunitaria

         Señor Jesús, que partiste y repartiste tu pan, tu vino, tu cuerpo y tu sangre, durante toda tu vida, y en la víspera de tu muerte lo hiciste también simbólicamente; te pedimos que cada vez que nosotros lo hagamos también "en memoria tuya" renovemos nuestra decisión de seguir partiendo y repartiendo, como tú, en la vida diaria, nuestro pan y nuestro vino, nuestro cuerpo y nuestra sangre, todo lo que somos y poseemos. Te lo pedimos a ti, que nos diste ejemplo para que nosotros hagamos lo mismo, Jesucristo, Nuestro Señor.



Lunes 8 de junio de 2015
Salustiano, Medardo, Armando

2Cor 1,1-7: Dios nos consuela para poder consolar a otros
Salmo 33: Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor
Mt 5,1-12: Comenzó a enseñarles del siguiente modo



Resulta difícil entender por qué Jesús llama dichosos a los pobres. La palabra dichoso o bienaventurado se usa en la Biblia en relación con todo lo que hace feliz al ser humano: larga vida, numerosa descendencia, honores, riquezas…. Para el Evangelio, pobre es un individuo injustamente reducido a la miseria, cuya existencia depende de la generosidad de otros y que, precisamente por eso, pone toda su confianza en Dios. La expresión pobres de espíritu ha sido con frecuencia mal interpretada. La palabra espíritu, aplicada a Dios, denota su actividad creadora; y aplicada al ser humano, un impulso interior que lo empuja a la acción. La expresión “pobre de espíritu” podría decirse, por tanto, de aquellas personas que son pobres por un impulso interior; esto es, por propia decisión, o lo que es igual, pobres porque han elegido libremente serlo. De ahí que una buena traducción sería dichosos los que eligen ser pobres. Proclamando a los pobres “dichosos”, Jesús no pretende idealizar o sublimar su condición, sino que pide a sus discípulos una elección valiente que haga posible eliminar las causas que provocan la pobreza. Jesús invita a todos los creyentes a hacerse voluntariamente pobres para que ninguno lo sea por causas ajenas a su voluntad.



Martes, 9 de junio de 2015
Efrén


2Cor 1,18-22: En Jesús se han cumplido todas las promesas
Salmo 118: Dichoso el que camina en la voluntad del Señor
Mt 5,13-16: Ustedes son la luz del mundo



La sal es garantía de incorruptibilidad, pues sirve para evitar que las carnes se corrompan; además, da sabor a los alimentos. Según este dicho de Jesús, los discípulos son como la sal, que garantiza esta alianza de Dios con la humanidad. De su fidelidad al programa de Jesús depende que se lleve a cabo la liberación de la humanidad. Si la sal se pone sosa, esto es, si los cristianos no son fieles al plan de Dios, no sirven para nada; han perdido su razón de ser en este mundo, se vuelven inútiles, mereciendo el desprecio de los hombres - sólo sirve para tirarla y que la pise la gente- haciendo imposible su liberación. La luz representa en la Biblia la gloria o esplendor de Dios que, según Isaías 60,1-3, había de brillar sobre la ciudad santa de Jerusalén, sobre Israel, sobre la Ley y el Templo. Ahora son los cristianos los que tienen que hacer presente ese esplendor de Dios en el mundo. La gloria de Dios se manifiesta en el modo de actuar de los que siguen a Jesús, esto es, en sus obras en favor de los pueblos y de su liberación. 



Miércoles 10 de junio de 2015
Críspulo, Mauricio, Margarita


2Cor 3,4-11: Nos ha hecho ministros de una alianza nueva
Salmo 98: Santo es el Señor, nuestro Dios
Mt 5,17-19: No he venido a abolir, sino a dar plenitud a la ley



Con frecuencia se malinterpreta el significado de estas frases de Jesús. Se usaban para afirmar, de manera incomprensible, que todo el Antiguo Testamento seguía teniendo vigencia, pues Jesús había venido a cumplirlo hasta en sus más mínimos detalles. Lo que dice Jesús realmente, según Mateo, es que ha venido a dar cumplimiento a la Ley y a los profetas que anunciaban el reinado de Dios, o sea, la liberación de la humanidad como medio para hacer que Dios reine de verdad en este mundo. Para alcanzarlo, los cristianos tendrán que poner en práctica cada una de las bienaventuranzas. Éstas son garantía de felicidad y dicha para quienes las practican. Quienes han optado por tener a Dios por rey, de acuerdo con la primera bienaventuranza, se empeñarán, sin duda, con todas sus fuerzas en la transformación del sistema mundano, regido por el dinero, el poder, el placer y el prestigio. Y luchando contra ese sistema harán posible un nuevo mundo de hermanos, donde el amor sustituya al dinero, el servicio al poder, el sacrificio propio por el sufriente en vez del placer, y la estima del otro en sustitución del prestigio propio. Nacerá de este modo la sociedad alternativa que los evangelios denominan “reino de Dios”.



Jueves 11 de junio de 2015
Bernabé


Hch 11,21b-26; 13,1-3: Era hombre de bien, lleno de Espíritu Santo y de fe
Salmo 97 : Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios
Mt 10,7-13: Proclamen que el reino de los cielos está cerca



El anuncio del reino irá acompañado de signos y curación de enfermos. Es el mismo anuncio puesto en boca de Jesús y Juan Bautista por el autor de este evangelio. Es el anuncio de la llegada del reino; primero por el Bautista, luego por el mismo Jesús y, finalmente, por los discípulos. Estos han sido enviados por el Maestro sin equipaje; sin nada que obstaculice su labor evangelizadora. Se pone en evidencia un estilo de vida. Así lo hacían otros predicadores de entonces (p. ej. los cínicos). El hecho que se diga que los trabajadores merecen su salario, significa un estilo de vida de la comunidad mateana: los misioneros deberían ser provistos de todo lo necesario para cumplir su tarea. Así lo vivieron los primeros apóstoles, con entusiasmo y radicalidad. Es el caso de Bernabé apóstol, cuya fiesta celebramos hoy. Asumir el estilo de vida apostólico implica dejar de lado tantas trabas que impiden que el Evangelio sea anunciado con sencillez y claridad. A veces caemos en la tentación de llenarnos de las últimas tecnologías y olvidamos lo esencial: el mensaje. La mejor publicidad deberá ser siempre el testimonio auténtico del portador de la buena noticia. Ahí radica la atracción del mensaje.



Viernes 12 de junio de 2015
Corazón de Jesús
Gaspar, Juan de Sahagún, Onofre


Os 11,1b.3-4.8c-9: Se me revuelve el corazón
Interleccional Is 12: Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel
Ef 3, 8-12.14-19: Que Cristo habite en sus corazones por la fe
Jn 19,31-37: Le traspasó el costado, y salió sangre y agua



Celebrar la Solemnidad del Corazón de Jesús es celebrar la memoria de un corazón sublime traspasado por amor a sus hermanos, por amor a la humanidad. El corazón de Jesús es el lugar del encuentro de la comunidad eclesial. El corazón de Jesús es el lugar de la compasión y la misericordia, de la fraternidad y la solidaridad, de la justicia y de la paz. El corazón de Jesús se abre como una gran fuente de agua inagotable de la que brota el amor de Dios en cantidades insospechadas. Sólo el amor que brota de ese corazón podrá salvar a la humanidad, que pareciera tener “un corazón de piedra” donde el egoísmo, la violencia, el odio y la injusticia han establecido su morada para siempre. Como discípulos fieles de Jesús, pidámosle que, por la acción del Espíritu Santo, nos dé un corazón justo y compasivo. Que el mundo sea un gran corazón, para que la humanidad sea definitivamente dignificada y redimida por el corazón traspasado de Jesús. Digamos como Pablo: “el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado”. Que la sangre derramada por Jesús en la cruz nos purifique de nuestras faltas por culpa del pecado.



Sábado 13 de junio de 2015
Antonio de Padua


Is 61,9-11: Desbordo de gozo con el Señor
Interleccional 1Sam 2: Mi corazón se regocija por el Señor, mi salvador
Lc 2,41-51: María conservaba todo esto en su corazón



“El corazón es símbolo de amor e interioridad”. Lucas, ante el cuadro del quinto misterio de gozo, concluye con una nota sobre el corazón de María: “conservaba todo aquello en su corazón”. María es la mujer toda corazón. Esto significa que, aunque en su mente no entiende muchas cosas, ama, espera y cree. María aparece siempre en el Evangelio manifestando su total confianza y obediencia a los planes divinos. María es la mujer que se deja sorprender por Jesús. Esto demuestra su fina sensibilidad. María invita a recuperar esa capacidad de sorpresa y de admiración. El Dios de María es un Dios sorprendente, admirable, desconcertante. Finalmente María revela esa dimensión profética de la pregunta: ¿por qué? No permanece callada ante el misterio, ante los acontecimientos difíciles. Le preguntó al ángel y le pregunta a su Hijo. Y con su Hijo se identificó cuando en la cruz Jesús también preguntó: ¿por qué? No se trata de mantener un silencio estéril; se trata de la inteligencia que, limitada ante el misterio de la vida, solicita una respuesta. De la pregunta humilde hecha oración viene la respuesta elocuente de un Dios que habla y se revela hasta en sus silencios.





Servicio Bíblico Latinoamericano
In italiano: http://www.peacelink.it/users/romero/parola.htm

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