lunes, 1 de junio de 2015

San Justino, mártir Lunes IX de Tiempo Ordinario Mes del Sagrado Corazón – 1 de junio Intenciones de oración del Papa Francisco para el mes de junio 2015 Frase del día, 1 de junio Comentario al Evangelio de hoy, 1 junio Evangelio del día 1 junio


Posted: 01 Jun 2015 03:20 AM PDT
San Justino, Mártir
San Justino nació en Flavia Neápolis. Fue el primer apologeta cristiano, laico. Como buscador incansable de la verdad, profundizó principalmente en el sistema de los estoicos, los pitagóricos y de Platón.
Tuvo un encuentro que le motivó a estudiar “una filosofía más noble” que las que él conocía. Así, comenzó a estudiar las Sagradas Escrituras y a informarse sobre el cristianismo. San Justino tenía 30 años cuando se convirtió al cristianismo y recorrió varios países discutiendo con los paganos, los herejes y los judíos sobre la fe. Los escritos de Justino mártir que han llegado completos hasta nosotros son las dos Apologías y el Diálogo con Trifón. En la primera Apología, San Justino protesta contra la condenación de los cristianos por razón de su religión o de falsas acusaciones. En ella fundamenta que es injusto acusarlos de ateísmo y de inmoralidad, ya que son ciudadanos pacíficos, cuya lealtad al emperador se basa en sus mismos principios religiosos. La segunda Apología es un apéndice de la primera. En su tercer libro, el mártir hace una defensa del cristianismo en contraste con el judaísmo, bajo la forma de diálogo con un judío llamado Trifón.
San Justino se negó a la orden dada por Crescencio de ofrecer sacrificios a los ídolos y, confesando valientemente a Cristo, fue condenado por el juez a morir decapitado.
 


«Y comenzó a hablarles en parábolas: Un hombre plantó una viña, la rodeó de una cerca, excavó un lagar edificó una torre, la arrendó a unos labradores v se marchó de allí. A su tiempo envió un siervo a los labradores para percibir de éstos los frutos de la viña. Pero ellos, agarrándole, lo golpearon y, despacharon con las manos vacías. De nuevo les envió otro siervo, y a éste le hirieron en la cabeza y lo ultrajaron. Y envió otro y lo mataron; y a otros muchos, de los cuales a unos los herían y a otros los mataban. Todavía le quedaba uno, su hijo amado; y se lo envió por ultimo a ellos, diciéndose: a mi hijo lo respetarán. Pero aquellos labradores se dijeron: éste es el heredero; vamos, matémoslo y será nuestra la heredad. Y agarrándolo, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña. ¿Qué hará, pues, el dueño de la viña? Vendrá, acabará con los labradores y entregará la viña a otros.» (Marcos 12, 1-9)
1º. Jesús, has hecho conmigo lo mismo que con la viña: has plantado la semilla de la fe en mi alma; me has rodeado de familiares y amigos que me ayudan a vivir cristianamente; has excavado lo necesario para quitarme defectos; y has edificado poco a poco algunas virtudes que me facilitan la lucha por la santidad.
«Ha de hacer cuenta el que comienza, que comienza a hacer un huerto en tierra muy infructuosa, que lleva muy malas hierbas, para que se deleite el Señor Su majestad arranca las malas hierbas, y ha de plantar las buenas. Pues hagamos cuenta de que está ya hecho esto cuando se determina a tener oración un alma, y lo ha comenzado a usar. Y, con la ayuda de Dios, hemos de procurar, como buenos hortelanos, que crezcan estas plantas y tener cuidado de regarlas, para que no se pierdan, sino que vengan a echar flores que den de sí gran olor para dar recreación a este Señor nuestro, y así se venga a deleitar muchas veces a esta huerta y a holgarse entre estas virtudes» (Santa Teresa).
Jesús, en la parábola hablas de mensajeros, de siervos que el señor de la viña envía para pedir fruto.
Podía haber ido él directamente, pero prefiere que vayan otras personas en su lugar.
A veces pongo la excusa de no querer intermediarios en mi vida interior: quiero hacer las cosas yo solo, directamente con Dios.
No me dejo ayudar, o me da miedo que me exijan en la dirección espiritual para que dé más fruto.
Jesús, en esta parábola reprochas a los judíos el no haber escuchado a los profetas, ni siquiera a Ti, el «hijo amado» de Dios.
La reacción de tu Padre es justa: «acabará con los labradores y entregará la viña a otros».
¿Y yo? ¿Cómo escucho a los ministros de tu Iglesia, que son los mensajeros de tu palabra?¿Cómo aprovecho, en particular, la ayuda de la dirección espiritual?
2º. «Por tu trato con Cristo, estás obligado a rendir fruto.
– Fruto que sacie el hambre de las almas, cuando se acerquen a ti, en el trabajo, en la convivencia, en el ambiente familiar». (Forja.-981).
Jesús, hoy me recuerdas que, por cristiano, estoy obligado a rendir fruto.
Todo lo que tengo, lo he recibido de Ti: mis virtudes, mi familia, mis posibilidades de educación.
Ahora me pides que te sepa entregar todos estos talentos, fructificados.
Y el fruto que esperas de mí es fruto de vida cristiana: hacer las cosas con espíritu de servicio, con optimismo, con profesionalidad. ¿Sé ofrecer cada hora de estudio o trabajo? ¿Aprovecho el tiempo sabiendo que no es mío sino de Dios? ¿Me doy cuenta de que cada día es una oportunidad que me das para darte gloria y servir a los demás? ¿Me engaño silenciando a Dios en mi conciencia, como los labradores de la parábola que se decían: «éste es el heredero; vamos, matémoslo y será nuestra la heredad?»
Jesús, no me quiero conformar con una vida cómoda pero vacía, sin fruto; ni con una vida llena de esfuerzos y de «éxitos» humanos, en los que solo me buscaba a mi mismo, como si Tú no fueras el Señor de mi viña.
Ayúdame a dar tal fruto que sacie el hambre de las almas que me rodean en el trabajo, en la convivencia, y en el ambiente familiar.
 
Posted: 01 Jun 2015 03:18 AM PDT
Oración introductoria de cada día
Corazón amantísimo de Jesús digno de todo amor y de toda mi adoración; movido por el deseo de reparar y de lavar las ofensas graves y numerosas hechas contra ti, y para evitar que yo mismo me manche de la culpa de la ingratitud, te ofrezco y te consagro enteramente mi corazón, mis afectos, mi trabajo y todo mi ser.
Por cuanto son pobres mis méritos, ¡oh Jesús!, te ofrezco mis oraciones, mis actos de penitencia, de humildad, de obediencia y de las demás virtudes que practicaré hoy y durante mi vida entera hasta el último suspiro.
Propongo hacer todo por tu gloria, por tu amor y para consolar a tu Corazón. Te suplico aceptes mi humilde ofrecimiento por las manos purísimas de tu Madre y Madre mía María.
Dispón de mí y de mis cosas, Señor, según el beneplácito de tu Corazón. Amén.
P. León Dehón
Día 1.- EL DIVINO CORAZÓN DE JESÚS
¡El Corazón de Jesús! Una herida, una corona de espinas, una cruz, una llama, “He aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombres”. ¿Quién nos ha dado aquel Corazón? Jesús mismo. Él nos había dado todo: su doctrina, sus milagros, sus dones de la Eucaristía, su Madre divina. Pero el hombre permanece todavía insensible a tantos dones. Su soberbia les hace olvidar el Cielo, sus pasiones les hacen descender al fango. Fue entonces cuando Jesús mismo dirigió una mirada piadosa sobre la humanidad; se apareció a su hija predilecta, Margarita María de Alacoque, para manifestarle los tesoros de su corazón.
 
Posted: 31 May 2015 10:59 PM PDT
papa-francisco-napoles
Intenciones de oración del Papa Francisco para el mes de junio 2015
-La intención universal del apostolado de la oración del Santo Padre para el mes de junio es: ”Para que los inmigrantes y los refugiados encuentren acogida y respeto en los países a donde llegan.”
Su intención evangelizadora es: ”Para que el encuentro personal con Jesús suscite en muchos jóvenes el deseo de ofrecerle la propia vida en el sacerdocio o en la vida consagrada”.
Ciudad del Vaticano, 29 de mayo 2015 (VIS).
(Tomado de Revista Eclessia)
 
Posted: 31 May 2015 10:56 PM PDT
Posted: 31 May 2015 10:55 PM PDT
Queridos amigos, paz y bien.
A Jesús no se le puede acusar de ocultar las cosas. A sus amigos, desde el comienzo les deja bien claro cuál es el camino. Hay que subir a Jerusalén con él, pasar por la cruz y vivir en actitud de servicio, en especial a los más débiles. A los enemigos tampoco se lo pone fácil. No se esconde, y dice lo que debe decir. En este caso, veían que la parábola iba por ellos. Dice un refrán español que no hay peor sordo que el que no quiere oír. Una reacción, cuando te dicen que estás haciendo algo mal, es la de cambiar de actitud. Olvidar el orgullo, que no conduce a nada, y reconocer los errores. En todos los aspectos de la vida, en el profesional, en el familiar, en el religioso.
Cuando vemos que no tenemos razón, que nos hemos equivocado, hay dos variantes. Podemos aceptarlo, y, pidiendo perdón a quien corresponda, seguir adelante. O. Podemos no aceptarlo, seguir como hasta ese momento, y repetir nuestros errores. Algunas personas no saben o no quieren agradecer las correcciones. Yo, que hasta el día de hoy sigo estudiando una lengua extranjera, acepto bien las “samichánias”, los comentarios y correcciones. Porque si no, seguiré repitiendo mis errores lingüísticos. Y la gente me entiende, pero no suena bonito.
Ojalá en nuestra vida hay siempre gente cerca, capaz de decirnos lo que hacemos bien y lo que hacemos no tan bien. Ojalá Dios nos dé un corazón sencillo, apaz de aceptar los comentarios y sugerencias.
Vuestro hermano en la fe, Alejandro, C.M.F.
 
Posted: 31 May 2015 10:55 PM PDT

Lectura del santo evangelio según san Marcos (12,1-12):

En aquel tiempo, Jesús se puso a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes, a los escribas y a los ancianos: «Un hombre plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje. A su tiempo, envió un criado a los labradores, para percibir su tanto del fruto de la viña. Ellos lo agarraron, lo apalearon y lo despidieron con las manos vacías. Les envió otro criado; a éste lo insultaron y lo descalabraron. Envió a otro y lo mataron; y a otros muchos los apalearon o los mataron. Le quedaba uno, su hijo querido. Y lo envió el último, pensando que a su hijo lo respetarían. Pero los labradores se dijeron: "Éste es el heredero. Venga, lo matamos, y será nuestra la herencia." Y, agarrándolo, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña. ¿Qué hará el dueño de la viña? Acabará con los labradores y arrendará la viña a otros. ¿No habéis leído aquel texto: "La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente"?»
Intentaron echarle mano, porque veían que la parábola iba por ellos; pero temieron a la gente, y, dejándolo allí, se marcharon.

Palabra del Señor

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