jueves, 4 de junio de 2015

«¿Qué significa hoy para nosotors envilecernos, es decir diluir nuestra dignidad cristiana? Significa dejarnos llevar por las idolatrías de nuestro tiempo: ponerse en muestra, consumir, el yo al centro de todo, pero también ser competitivos, la arrogancia como actitud ganadora, el nunda deber admitir que nos hemos equivocado o que necesitamos algo. Todo esto nos envilece, nos hace cristianos mediocres, tibios, insípidos». Son las palabras que Francisco pronunció durante la homilía de la misa...

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