martes, 2 de junio de 2015

Los pequeños milagros que acompañan la devoción del Papa por Santa Teresita de Lisieux

ROMA, 02 Jun. 15 / 12:51 pm (ACI).- En varias ocasiones, el Papa Francisco ha hablado de su intensa devoción por Santa Teresita del Niño Jesús o Santa Teresita de Lisieux, así como su costumbre de pedirle favores que, según su ex secretario de prensa, se han convertido a menudo en pequeños milagros.
Uno de esos milagros sucedió el 7 de agosto de 2010, mientras el entoncesCardenal Jorge Mario Bergoglio, Arzobispo de Buenos Aires (Argentina), estaba acompañado por su secretario de prensa, Federico Wals, y se disponía a celebrar una Misa en honor a San Cayetano.
El entonces Cardenal Bergoglio iba a celebrar la Misa en el santuario de Liniers en Buenos Aires, y luego saludaría a una larga fila de peregrinos, como hacía cada año. Sin embargo, ese día se sentía mal.


En una entrevista con el diario boliviano “El Deber”, Federico Wals recordó que ese día el Papa “al salir me comentó que ya había pedido a Santa Teresita que le enviara una señal, porque después de la Misa él tenía que caminar las 15 cuadras hasta el santuario” y no se sentía con fuerzas.
“Cuando me contó eso fui muy escéptico y me pregunté ¿una señal?”, dijo Wals.
Localizado en las afueras de Buenos Aires, el Santuario de San Cayetano atrae miles de peregrinos cada año en el día de su fiesta.
Cada 7 de agosto la Misa es celebrada cada hora y los fieles forman una larga fila, que demora hasta 10 horas para pasar frente a una pequeña imagen del santo y besar el vidrio que los separa de él.
Como Arzobispo de Buenos Aires el entonces Cardenal Bergoglio presidía la Misa central y saludaba a los peregrinos, hablaba con ellos y bendecía a los niños.
“Subimos al auto, celebró la Misa y cuando terminó me dijo que los dolores le impedían caminar esas 15 cuadras y que solo iba a recorrer dos para volver al centro de Buenos Aires”.
Tras celebrar la Misa, el Cardenal estaba muy adolorido y creía que no podría recorrer la fila y decidió caminar solo dos cuadras.
Sin embargo, cuando llegaron a la segunda cuadra, según recuerda Wals, se encontraron con “una persona más alta (que el Cardenal), vestido con un sobretodo negro y tenía la mano derecha dentro del sobretodo”.
Antes de que pudieran pestañear el hombre “con un gesto rápido sacó una rosa blanca” y el Cardenal Bergoglio “se sorprendió”, bendijo la rosa y trató de esquivarlo.
El misterioso hombre le dijo al futuro Papa: “usted no entendió nada, este es el signo que está esperando”. Luego sonrió y le entregó la rosa al Cardenal.
Una vez que el Arzobispo escuchó estas palabras, tomó la rosa y le dijo a Wals: “Santa Teresita no me abandonó, voy a caminar hasta el final de la columna (de fieles)”.
Wals recordó que “en ese momento, el señor desapareció, nunca más lo volvimos a ver. A Bergoglio le cambió el semblante, estaba radiante y siguió hasta el final”.
“Cuando subimos al auto para volver me dijo: ‘¿Viste que Dios no abandona?, hay que tener confianza’. Luego me contó que como Papa le pasaron otras cosas similares”, dijo Wals al diario boliviano.
Una de estas cosas sucedió en enero de este año, cuando el Papa Francisco estaba viajando a Filipinas. Durante el vuelo de Sri Lanka a Manila, el Santo Padre recibió una imagen en bajo relieve de Santa Teresita de manos de la periodista francesa Caroline Pigozzi”.

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