viernes, 5 de junio de 2015

Lecturas Misa Viernes 05 de Junio de 2015 San Bonifacio, obispo y mártir

Viernes 05 de Junio de 2015
San Bonifacio, obispo y mártir
Memoria obligatoria. Rojo
Día mundial del medio ambiente.
Winfrid nació en Devonshire (Inglaterra), en el año 673. Primero fue monje en la abadía de Exeter y de Nurslig y, luego, se dedicó a evangelizar a los germanos. El papa Gregorio II apoyó su trabajo misionero y le asigno el nombre de Bonifacio. Luego de tres años de misión, fue consagrado obispo. Luchó contra el paganismo que se vivía por entonces en Alemania, y fundó la abadía de Fulda. En un viaje a Frisia, acompañado por 50 monjes, fue atacado por los frisones y murió decapitado.

Antífona de entrada

Este santo combatió hasta la muerte en defensa de la ley de Dios y no temió las amenazas de los impíos: Estaba arraigado sobre roca firme.

Oración colecta

Te rogamos, Padre, que el mártir san Bonifacio interceda por nosotros, para que conservemos con firmeza y manifestemos con nuestras obras la fe que enseñó con su palabra y selló con su sangre. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Tob 11, 5-18a

Lectura del libro de Tobías.
Ana estaba sentada con la mirada fija en el camino por donde debía volver su hijo. De pronto presintió que él llegaba y dijo al padre: “¡Ya viene tu hijo con su compañero!”. Rafael dijo a Tobías, antes que él se acercara a su padre: “Seguro que tu padre va a recobrar la vista. Úntale los ojos con la hiel del pez; el remedio hará que las manchas blancas se contraigan y se desprendan de sus ojos. Así tu padre recobrará la vista y verá la luz”. La madre corrió a echarse al cuello de su hijo, diciéndole: “¡Ahora sí que puedo morir, porque te he vuelto a ver, hijo mío!”. Y se puso a llorar. Tobit también se levantó y, tropezando, salió por la puerta del patio. Tobías corrió hacia él, con la hiel del pez en su mano; le sopló en los ojos y, sosteniéndolo, le dijo: “¡Ánimo, padre!”. Después le aplicó el remedio y se lo frotó. Luego le sacó con ambas manos las escamas de los ojos. Entonces su padre lo abrazó llorando y le dijo: “¡Te veo, hijo mío, luz de mis ojos!”. Y añadió: “¡Bendito sea Dios! ¡Bendito sea su gran Nombre! ¡Benditos sean todos sus santos ángeles! ¡Que su gran Nombre esté sobre nosotros! ¡Benditos sean todos los ángeles por todos los siglos! Porque él me había herido, pero tuvo compasión de mí, y ahora veo a mi hijo Tobías”. Tobías entró en la casa, lleno de gozo y bendiciendo a Dios en alta voz. Luego informó a su padre sobre el buen resultado del viaje: Le contó cómo había recuperado el dinero y cómo se había casado con Sara, hija de Ragüel. Y añadió: “Llegará de un momento a otro, porque está a las puertas de Nínive”. Tobit salió al encuentro de su nuera hasta las puertas de Nínive, bendiciendo a Dios lleno de alegría. Al verlo caminar con todo su vigor, sin la ayuda de nadie, los habitantes de Nínive quedaron maravillados. Tobit proclamaba delante de todos que Dios había tenido misericordia de él y le había devuelto la vista. Después se acercó a Sara, la esposa de su hijo Tobías, y la bendijo, diciendo: “¡Bienvenida, hija mía! ¡Bendito sea Dios, que te trajo hasta nosotros! ¡Bendito sea tu padre, bendito sea mi hijo Tobías, y bendita seas tú, hija mía! ¡Entra en tu casa con gozo y bendición!”. Ése fue un gran día de fiesta para todos los judíos de Nínive.
Palabra de Dios.

Comentario

Tobit comparte su curación con otras personas, quienes se alegran con él. Este es un ejemplo de apertura de corazón por parte del primero, que no se guardó la alegría para sí mismo, y de los demás, que se solidarizaron con su dolor y se alegraron por su liberación. La alegría de uno se transforma en una fiesta popular al reconocer todos que es Dios el origen y el destinatario de la fiesta

 

Salmo 145, 1b-2c. 7-10

R. ¡Alaba alma mía, al Señor!

Alabaré al Señor toda mi vida;
mientras yo exista, cantaré al Señor.
Él hace justicia a los oprimidos
y da pan a los hambrientos.
El Señor libera a los cautivos. R.
El Señor abre los ojos de los ciegos
y endereza a los que están encorvados.
El Señor ama a los justos
y protege a los extranjeros. R.
Sustenta al huérfano y a la viuda;
y entorpece el camino de los malvados.
El Señor reina eternamente,
reina tu Dios, Sión,
a lo largo de las generaciones. R.

Aleluya        Jn 14, 23

Aleluya. “El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará e iremos a él”, dice el Señor. Aleluya.

Evangelio     Mc 12, 35-37

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.
Jesús se puso a enseñar en el Templo y preguntaba: “Cómo pueden decir los escribas que el Mesías es hijo de David? El mismo David ha dicho, movido por el Espíritu Santo: ‘Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies’. Si el mismo David lo llama ‘Señor’, ¿cómo puede ser hijo suyo?”. La multitud escuchaba a Jesús con agrado.
Palabra del Señor.

Comentario

Qué hermosa manera de terminar un relato: La gente disfrutaba escuchándolo. No veían en Jesús a alguien autoritario, de palabras opresoras o condenatorias, o que enseñaba cosas difíciles de entender o aplicar. Ellos disfrutaban escuchándolo, gozaban de esa escucha, descansaban en sus palabras. Ojalá nosotros podamos vivir lo mismo.

Oración sobre las ofrendas

Santifica con tu bendición estos dones que te ofrecemos, Señor, y, por ellos, enciende en nosotros la llama de aquel amor por el cual san Bonifacio venció los tormentos del martirio. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        cf. Mt 10, 39

Dice el Señor: “El que pierda su vida por mí, la encontrará”.

Oración después de la comunión

Señor nuestro, que los sacramentos recibidos nos concedan aquella fortaleza que dio a tu mártir san Bonifacio la fidelidad en tu servicio y la victoria en su pasión. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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