viernes, 12 de junio de 2015

Lecturas Misa Miércoles 10 de Junio de 2015

Miércoles 10 de Junio de 2015
De la feria
Verde

Antífona de entrada          cf. Sal 26, 1-2

El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida, ¿ante quién temblaré? Cuando avanzan contra mí los enemigos, son ellos los que tropiezan y caen.

Oración colecta

Dios y Señor, de quien proceden todos los bienes, escucha nuestras súplicas; concédenos que, inspirados por ti, pensemos lo que es recto, y, guiados por ti, lo llevemos a la práctica. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        2Cor 3, 4-11

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto.
Hermanos: Es Cristo el que nos da seguridad delante de Dios, no porque podamos atribuirnos algo que venga de nosotros mismos, ya que toda nuestra capacidad viene de Dios. Él nos ha capacitado para que seamos los ministros de una Nueva Alianza, que no reside en la letra, sino en el Espíritu; porque la letra mata, pero el Espíritu da vida. Ahora bien, si el ministerio que lleva a la muerte ?grabado sobre piedras? fue inaugurado con tanta gloria que los israelitas no podían fijar sus ojos en el rostro de Moisés, por el resplandor ?aunque pasajero? de ese rostro, ¡cuánto más glorioso será el ministerio del Espíritu! Y si el ministerio que llevaba a la condenación fue tan glorioso, ¡cuál no será la gloria del ministerio que conduce a la justicia! En realidad, aquello que fue glorioso bajo cierto aspecto ya no lo es más en comparación con esta gloria extraordinaria. Porque si lo que era transitorio se ha manifestado con tanta gloria, ¡cuánto más glorioso será lo que es permanente!
Palabra de Dios.

Comentario

No hay ministerio que sea merecido, porque los ministerios son dones y, por lo tanto, regalos de Dios. Sin dudas, podemos tener potencialidades, carismas o capacidades para asumir una tarea que la comunidad nos confíe. Pero entremos a nuestro espacio interior y revisemos si ese ministerio que nos han confiado lo concebimos justamente como un don, como algo que nos supera, como una gracia destinada a ayudar al pueblo de Dios para que crezca.

Salmo 98, 5-9

R. ¡Santo eres, Señor, Dios nuestro!

Glorifiquen al Señor, nuestro Dios,
adórenlo ante el estrado de sus pies.
¡Santo es el Señor! R.
Moisés y Aarón, entre sus sacerdotes,
y Samuel, entre los que invocaban su Nombre,
clamaban al Señor y él les respondía. R.
Dios les hablaba desde la columna de nube;
ellos observaban sus mandamientos
y los preceptos que les había dado.R.
Señor, nuestro Dios, tú les respondías;
tú eras para ellos un Dios indulgente,
pero te vengabas de sus malas acciones.R.
Glorifiquen al Señor, nuestro Dios,
y adórenlo en su santa Montaña:
El Señor, nuestro Dios, es santo. R.

Aleluya        Mt 24, 4b. 5a.

Aleluya. Señor, enséñame tus senderos, guíame por el camino de tu fidelidad. Aleluya.

Evangelio     Mt 5, 17-19

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Jesús dijo a sus discípulos: “No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: Yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Les aseguro que no quedarán ni una “i” ni una coma de la Ley, sin cumplirse, antes que desaparezcan el cielo y la tierra. El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos”.
Palabra del Señor.

Comentario

Jesús es cumplidor de la Ley. De eso no hay dudas, pero su enseñanza, justamente, no nos dice que cumplamos leyes, sino que vivamos la ley del amor y la solidaridad. No hay ley que sea mayor que la obligación de actuar con amor.

Oración sobre las ofrendas

Mira, Señor, con bondad nuestro servicio litúrgico para que nuestra ofrenda te sea agradable y nos haga crecer en la caridad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Sal 17, 3

Tú, Señor, eres mi roca, mi fortaleza, mi libertador; tú eres mi Dios.

O bien:         1Jn 4, 16

Dios es amor, y el que permanece en el amor, permanece en Dios y Dios permanece en él.

Oración después de la comunión

Te pedimos, Padre, que la acción medicinal de este sacramento nos libre de nuestras maldades y nos guíe por el camino recto. Por Jesucristo, nuestro Señor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario