martes, 2 de junio de 2015

Lecturas Misa Martes 02 de Junio de 2015

Martes 02 de Junio de 2015
Misa a elección:
Feria. Verde
Santos Marcelino y Pedro, mártires. Memoria libre. Rojo
Marcelino y Pedro vivieron en la época de las persecuciones del emperador Diocleciano. Condenados por ser cristianos, se los obligó a cavar su propia tumba y, en el año 304, fueron ejecutados con decapitación. Muy pronto se comenzó a venerarlos como mártires, incluso santa Elena, la madre del emperador Constantino, hizo edificar una iglesia en la catacumba de la Vía Labicana, donde se hallaban sus restos.

Antífona de entrada          cf. Sal 24, 16. 18

Mírame, Señor, y ten piedad de mí, porque estoy solo y afligido; mira mi pena y mis fatigas, y perdona todos mis pecados.

Oración colecta

Dios nuestro, cuya providencia es infalible en sus designios; te suplicamos que apartes de nosotros lo que nos hace daño y nos concedas todo lo que pueda ayudarnos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

O bien:         de santos Marcelino y Pedro

Dios, que nos asistes y proteges por el glorioso combate de los santos mártires Marcelino y Pedro, concédenos beneficiarnos con sus ejemplos y experimentar el apoyo de su intercesión. Por nuestro Señor Jesucristo…

Lectura        Tob 2, 9-14

Lectura del libro de Tobías.
Una noche, después de bañarme, salí al patio y me acosté a dormir junto a la pared, con la cara descubierta a causa del calor. Yo no sabía que arriba, en la pared, había unos gorriones; de pronto, su estiércol caliente cayó sobre mis ojos, produciéndome unas manchas blancas. Me hice atender por los médicos, pero cuantos más remedios me aplicaban, menos veía a causa de las manchas, hasta que me quedé completamente ciego. Así estuve cuatro años privado de la vista, y todos mis parientes estaban afligidos. Ajicar me proveyó de lo necesario durante dos años, hasta que partió para Elimaida. Desde ese momento, mi esposa Ana empezó a trabajar en labores femeninas: Hilaba lana, enviaba el tejido a sus clientes y recibía el pago correspondiente. Una vez, el siete del mes de Distros, terminó un tejido y lo entregó a sus clientes. Éstos le pagaron lo que correspondía y, además, le regalaron un cabrito para comer. Cuando entró en mi casa, el cabrito comenzó a balar. Yo llamé a mi mujer y le pregunté: “¿De dónde salió este cabrito? ¿No habrá sido robado? Devuélvelo a sus dueños, porque no podemos comer nada robado”. Ella me respondió: “¡Pero si es un regalo que me han hecho, además del pago!”. Yo no le creí e insistía en que lo devolviera a sus dueños, llegando a enojarme con ella por este asunto. Entonces ella me replicó: “¿Para qué te sirvieron tus limosnas y tus obras de justicia? ¡Ahora se ve bien claro!”.
Palabra de Dios.

Comentario

La situación de Tobit es dramática. Además de los sufrimientos que le vienen con su enfermedad, y la marginalidad derivada por no poder trabajar, también le asaltan malos pensamientos hacia su mujer, poniendo en duda su honestidad. Tobit, un hombre justo, piadoso y santo, ahora tiene que enfrentarse con la naturaleza humana débil en todo sentido, tanto en lo físico como en lo espiritual.

 

Salmo 111, 1-2. 7-9

R. El corazón del justo confía en el Señor.

Feliz el hombre que teme al Señor
y se complace en sus mandamientos.
Su descendencia será fuerte en la tierra:
La posteridad de los justos es bendecida. R.
No tendrá que temer malas noticias:
Su corazón está firme, confiado en el Señor.
Su ánimo está seguro, y no temerá,
hasta que vea la derrota de sus enemigos. R.
Feliz el hombre que teme al Señor.
Él da abundantemente a los pobres:
Su generosidad permanecerá para siempre,
y alzará su frente con dignidad. R.

Aleluya        cf. Ef 1, 17-18

Aleluya. El Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine nuestros corazones, para que podamos valorar la esperanza a la que hemos sido llamados. Aleluya.

Evangelio     Mc 12, 13-17

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.
Le enviaron a Jesús unos fariseos y herodianos para sorprenderlo en alguna de sus afirmaciones. Ellos fueron y le dijeron: “Maestro, sabemos que eres sincero y no tienes en cuenta la condición de las personas, porque no te fijas en la categoría de nadie, sino que enseñas con toda fidelidad el camino de Dios. ¿Está permitido pagar el impuesto al César o no? ¿Debemos pagarlo o no?”. Pero él, conociendo su hipocresía, les dijo: “¿Por qué me tienden una trampa? Muéstrenme un denario”. Cuando se lo mostraron, preguntó: “¿De quién es esta figura y esta inscripción?”. Respondieron: “Del César”. Entonces Jesús les dijo: “Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios”. Y ellos quedaron sorprendidos por la respuesta.
Palabra del Señor.

Comentario

No confiemos en quienes llegan a nosotros haciéndose los interesados en nuestras palabras ante situaciones conflictivas. Jesús no entró en sus juegos, no dijo qué debían hacer ni cuánto debían pagar. En cambio, nosotros estemos abiertos y dispuestos hacia quien busca la verdad y camina tras ella.

Oración sobre las ofrendas

Señor Dios, confiados en tu misericordia traemos estas ofrendas a tu altar, para que, con tu gracia, quedemos purificados por estos misterios que celebramos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Sal 16, 6. 8.

Yo te invoco, Dios mío, porque tú me respondes. Inclina tu oído hacia mí y escucha mis palabras.

O bien:         cf. Mc 11, 23. 24

Dice el Señor: “Cuando pidan algo en la oración, crean que ya lo tienen, y lo conseguirán”.

Oración después de la comunión

Guía, Señor, por medio de tu Espíritu, a quienes alimentas con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, para que, dando testimonio de ti, no sólo de palabra y con la lengua sino con las obras y de verdad, merezcamos entrar en el reino de los cielos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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