lunes, 1 de junio de 2015

Lecturas Misa Lunes 01 de Junio de 2015 San Justino, mártir

Lunes 01 de Junio de 2015
San Justino, mártir
Memoria obligatoria. Rojo
Día internacional de la infancia.
Flavio Justino nació en Flavia Neápolis, (hoy Naplus) Palestina, en el seno de una familia pagana. En su juventud, conoció diversas escuelas de filosofía, y más tarde, en el año 130, se convirtió al cristianismo. Es considerado el primer filósofo cristiano. Sus escritos constituyen un valioso testimonio sobre la fe y la vida de las comunidades cristianas de los primeros tiempos. Murió mártir en tiempos del emperador Marco Aurelio.

Antífona de entrada          cf. Sal 118, 85. 46

Los malvados dijeron cosas vanas de mí, ignorando tu ley; pero yo daba testimonio de ti delante de los reyes, y no me avergonzaba.

Oración colecta

Dios todopoderoso, que enseñaste al mártir san Justino la ciencia incomparable de Jesucristo, por la locura de la cruz, concédenos por su intercesión que, rechazando los engaños del error, obtengamos la firmeza de la fe. Por nuestro Señor Jesucristo…

Lectura        Tob 1, 3; 2, 1b-8

Lectura del libro de Tobías.
Yo, Tobit, seguí los caminos de la verdad y de la justicia todos los días de mi vida. Hice muchas limosnas a mis hermanos y a mis compatriotas deportados conmigo a Nínive, en el país de los asirios. En nuestra fiesta de Pentecostés, que es la santa fiesta de las siete semanas, me prepararon una buena comida y yo me dispuse a comer. Cuando me encontré con la mesa llena de manjares, le dije a mi hijo Tobías: “Hijo mío, ve a buscar entre nuestros hermanos deportados en Nínive a algún pobre que se acuerde de todo corazón del Señor, y tráelo para que comparta mi comida. Yo esperaré hasta que tú vuelvas”. Tobías salió a buscar a un pobre entre nuestros hermanos, pero regresó, diciéndome: “¡Padre!”. Yo le pregunté: “¿Qué pasa, hijo?”. Y él agregó: “Padre, uno de nuestro pueblo ha sido asesinado: Lo acaban de estrangular en la plaza del mercado, y su cadáver está tirado allí”. Entonces me levanté rápidamente y, sin probar la comida, fui a retirar el cadáver de la plaza, y lo deposité en una habitación para enterrarlo al atardecer. Al volver, me lavé y me puse a comer muy apenado, recordando las palabras del profeta Amós contra Betel: ‘Sus fiestas se convertirán en duelo y todos sus cantos en lamentaciones’. Y me puse a llorar. A la caída del sol, cavé una fosa y enterré el cadáver. Mis vecinos se burlaban de mí, diciendo: “¡Todavía no ha escarmentado! Por este mismo motivo ya lo buscaron para matarlo. ¡Apenas pudo escapar, y ahora vuelve a enterrar a los muertos!”.
Palabra de Dios.

Comentario

El libro de Tobías nos presenta a Tobit, un judío fiel, justo y cumplidor de la ley desde el corazón. En plena fiesta de Pentecostés, abre su mesa en favor de los pobres, para compartir los dones recibidos. Pero su fiesta se convierte en llanto ante la muerte de un hermano. Él siente que es imposible festejar, aún una fiesta religiosa, cuando alguien es víctima de la violencia y la injusticia.

 

Salmo 111, 1-6

R. ¡Feliz el que teme al Señor!

Feliz el hombre que teme al Señor
y se complace en sus mandamientos.
Su descendencia será fuerte en la tierra:
La posteridad de los justos es bendecida. R.
En su casa habrá abundancia y riqueza,
su generosidad permanecerá para siempre.
Para los buenos brilla una luz en las tinieblas:
Es el Bondadoso, el Compasivo y el Justo. R.
Dichoso el que se compadece y da prestado,
y administra sus negocios con rectitud.
El justo no vacilará jamás,
su recuerdo permanecerá para siempre. R.

Aleluya        cf. Apoc 1, 5ab

Aleluya. Jesucristo, eres el testigo fiel, el primero que resucitó de entre los muertos; nos amaste y nos purificaste de nuestros pecados, por medio de tu sangre. Aleluya.

Evangelio     Mc 12, 1-12

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.
Jesús se puso a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos, y les dijo: “Un hombre plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero. A su debido tiempo, envió a un servidor para percibir de los viñadores la parte de los frutos que le correspondía. Pero ellos lo tomaron, lo golpearon y lo echaron con las manos vacías. De nuevo les envió a otro servidor, y a este también lo maltrataron y lo llenaron de ultrajes. Envió a un tercero, y a este lo mataron, y también golpearon o mataron a muchos otros. Todavía le quedaba alguien, su hijo, a quien quería mucho, y lo mandó en último término, pensando: ‘Respetarán a mi hijo’. Pero los viñadores se dijeron: ‘Este es el heredero: Vamos a matarlo y la herencia será nuestra’. Y apoderándose de él, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña. ¿Qué hará el dueño de la viña? Vendrá, acabará con los viñadores y entregará la viña a otros. ¿No han leído este pasaje de la Escritura: ‘La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: Esta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos’?”. Entonces buscaban la manera de detener a Jesús, porque comprendían que esta parábola la había dicho por ellos, pero tenían miedo de la multitud. Y dejándolo, se fueron.
Palabra del Señor.

Comentario

Esa viña representa al pueblo que da buenos frutos. Y a unos encargados –los dirigentes políticos y religiosos– que con violencia se adueñan de ese pueblo y sus frutos. La parábola tiene múltiples lecturas. Sin duda una de ellas es aplicable a Jesús y al conflicto con los jefes religiosos de su tiempo. Pero la parábola es también una advertencia para todos los tiempos, y para todos aquellos que tienen autoridad sobre una nación, un grupo o una comunidad.

Oración sobre las ofrendas

Concédenos, Señor, celebrar dignamente estos misterios que con tanta valentía defendió san Justino. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        cf. 1Cor 2, 2

No quise saber nada, fuera de Jesucristo, y Jesucristo crucificado.

Oración después de la comunión

Te pedimos, Padre, por este alimento celestial recibido, que, siguiendo las enseñanzas de san Justino, vivamos en continua acción de gracias. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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