miércoles, 10 de junio de 2015

El Evangelio de Hoy Miércoles 10 de Junio de 2015

X Ordinario, Ciclo B, Año Impar, Memoria: San Landerico, Lit. de las Horas: Tomo III, II Semana del Salterio, Salmo 98

Primera Lectura 
2 Corintios 3, 4-11 

Hermanos: Cristo es quien me da esta seguridad ante Dios. No es que yo quiera atribuirme algo como propio, sino que mi capacidad viene de Dios, el cual me ha hecho servidor competente de una nueva alianza, basada no en la letra, sino en el Espíritu; porque la letra mata, pero el Espíritu da vida.

Ahora bien, si aquel régimen de muerte, el de la ley grabada en tablas de piedra, se promulgó tan gloriosamente, que los israelitas no podían fijar la vista en el rostro de Moisés por su resplandor, aunque pasajero, ¿cuánto más glorioso no será el régimen del Espíritu?

Efectivamente, si el régimen de la condenación fue glorioso, con mucho mayor razón lo será el régimen de la salvación. Más aún, aquel esplendor ha sido eclipsado ya por esta gloria incomparable. Y si aquello que era pasajero, fue glorioso, ¿cuánto más glorioso no será lo permanente?


Meditatio
En un contexto judaizante, en el que los fariseos continuaban pretendiendo que la salvación venía de la observancia de la ley de Moisés, Pablo opone la fuerza vivificante del Espíritu, que es el que da vida, incluso a la misma Ley. Esto, aunque parecería lejano a nosotros, es de gran actualidad pues todavía nos encontramos con hermanos que piensan que el cumplimiento de la "ley", al margen del Espíritu, les dará vida.

Y así, por ejemplo, tenemos hermanos que van a misa, no por encontrarse con el Señor y por alimentarse de la palabra de Dios y del cuerpo y la sangre del Señor, sino simplemente porque está mandado en la ley de la Iglesia: "Asistir a misa los domingos". Esto hace que se busque el mínimo, pues, en todo lo que no hacemos por amor o bajo la influencia del Espíritu, buscamos siempre hacer el mínimo: se llega lo más tarde posible, o se busca el lugar en donde no haya o que la homilía sea muy breve para poder "cumplir"; así con el precepto.

Por ello, san Pablo dice: "La letra mata, pero el Espíritu es el que da vida". Te invito, por tanto, a dejar que sea el Espíritu, el mismo amor, el que inspire todas tus acciones, para que tus obligaciones sean hechas con alegría, buscando dar siempre el máximo y lo mejor de ti, sobre todo con Dios y con tu familia.


Oratio 
Señor, dame pasión por tus cosas, dame una sed que solo se calme contigo, de modo que pueda gustar lo dulce que es tu presencia, y lo reconfortante que es caminar mi vida contigo, con tu mano en mi hombro y tu voz en mi corazón dirigiéndome, consolándome y amándome.

Operatio 
Hoy buscaré tener un tiempo de silencio con Dios, solo por el hecho de estar con él, disfrutando de su presencia. 

El Evangelio de hoy 
Mateo 5, 17-19

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «No crean que he venido a abolir la ley o los profetas; no he venido a abolirlos, sino a darles plenitud. Yo les aseguro que antes se acabarán el cielo y la tierra, que deje de cumplirse hasta la más pequeña letra o coma de la ley.

Por lo tanto, el que quebrante uno de estos preceptos menores y enseñe eso a los hombres, será el menor en el Reino de los cielos; pero el que los cumpla y los enseñe, será grande en el Reino de los cielos». 


Reflexión 
Con estas palabras nos enseña Jesús dos cosas. Primero, que el Antiguo Testamento forma parte auténtica de la revelación de Dios y segundo, que no hay mandamientos pequeños o enseñanzas banales en la Escritura.

Cierto que el Antiguo Testamento, por haber sido escrito en un tiempo y cultura lejanos a nosotros, no siempre es fácil de entender. Sin embargo, esto no quiere decir que no debemos buscar en él la voluntad de Dios. Por otro lado, es cierto que no todo lo que entendemos, incluso del Nuevo Testamento, es fácil de cumplir. Requiere, ante todo, de la firme convicción de que esto es lo que Dios quiere, y que como tal, debemos de respetarlo y actuar como él nos lo propone.

Es importante tenerlo en mente, pues, en esta confusión moral e incluso teológica, no faltan las opiniones sobre algunos aspectos de la Escritura, que no se toman en cuenta y son causa de dolor y de malestar para nosotros mismos y para la sociedad. Estemos siempre atentos, tengamos como fuente de sabiduría la Palabra de Dios, y como fuente de conocimiento e interpretación el "Magisterio Ordinario de la Iglesia".
 

Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón.
Como María, todo por Jesús y para Jesús.
Pbro. Ernesto María Caro 

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