lunes, 8 de junio de 2015

Dom 14 Junio Paqui Rodríguez, rscj

Sin que sepamos cómo...

Evangelio XI del tiempo ordinario Mc 4, 26-34

Nos parece muy bonito, pero cuánto nos cuesta entrar en esa lógica del evangelio que no es la nuestra: una semilla pequeña, un esqueje de un árbol más grande que dará su fruto, unos tiempos de espera paciente que no se pueden controlar, unos frutos inciertos, un crecimiento sin que “sepamos cómo” que nos hace tocar el misterio de la vida. Tiempos de lluvia y sequía, tiempos de intentos, de paciencia, de paciencia, de paciencia esperanzada. Y primero semilla… Tiempos de brote y cosecha, pero primero semilla pequeña.
Me gusta pensar que los pequeños gestos del evangelio, crecidos a la sombra de la Tierra buena de Dios y alimentados de la sobreabundancia del Espíritu se hicieron y se siguen haciendo árbol grande del Reino: levadura en la masa, la luz de un candil, un “hágase” en el corazón, una mano tocando un manto por detrás, un frasco de perfume que se derrama, dos monedas entregadas en medio de la multitud, unas manos lavando los pies de aquellos a quienes ama, pan y una copa de vino compartida…
Y ahora, podemos poner aquí los nuestros, nuestros gestos pequeños de cada día, la semilla de vida que llevamos dentro, para que Otro, a su modo y en sus tiempos, la haga germinar.

Paqui Rodríguez, rscj

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