lunes, 8 de junio de 2015

Diálogo introductorio con Jesús
Señor Jesús, aquí estoy de nuevo, comenzando este nuevo día que por tu misericordia me has permitido vivir. Te quiero pedir que me des la capacidad de liberarme de aquello que me ata, me ancla y no me deja crecer. Quiero ser libre frente a recuerdos, amores, amistades, vicios, que me están haciendo daño y que no puedo quitar de mi vida. Hoy quiero solicitarte tu ayuda poderosa, quiero que actúes con todo el poder que hay en Ti y me hagas libre de esas situaciones. Que pueda vivir para Ti, amarte y abrirme a nuevas experiencias de bendición que la vida está trayendo. No quiero, Señor mío, seguir inmóvil mientras la vida pasa y suma más días y más experiencias. Quiero vivir comprometido con el bien y hacer lo que Tú quieres que  haga. Te suplico que hoy pueda dar testimonio de libertad y de fortaleza, y confiar plenamente en tu amor misericordioso. Amén.
Evangelio del día: El cristiano debería ser siempre una persona luminosa
San Mateo 5,13-16 (X martes tiempo ordinario): Ustedes son la sal de la tierra… Ustedes son la luz del mundo
 
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Del Santo Evangelio según San Mateo 5,13-16
"En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres. Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña. Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa. Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo." Palabra del Señor
Reflexión del Papa Francisco
Jesús dice a sus discípulos: «Ustedes son la sal de la tierra… Ustedes son la luz del mundo» Pero esto nos sorprende un poco, si pensamos en quienes tenía Jesús ante sí cuando decía estas palabras. ¿Quiénes eran aquellos discípulos? Eran pescadores, gente simple… Pero Jesús los mira con los ojos de Dios, y precisamente su afirmación se entiende como una consecuencia de las Bienaventuranzas. Él quiere decir: si son pobres de espíritu, si son dóciles, si son puros de corazón, si son misericordiosos… entonces, ¡serán la sal de la tierra y la luz del mundo!
Para comprender mejor estas imágenes, tenemos presente que la ley hebraica prescribía colocar un poco de sal sobre cada ofrenda presentada a Dios, como signo de alianza. La luz, además, era para Israel el símbolo de la revelación mesiánica que triunfa sobre las tinieblas del paganismo. Los cristianos reciben por lo tanto una misión en relación a todos los hombres: con la fe y con la caridad pueden orientar, consagrar, hacer fecunda a la humanidad.
Todos nosotros bautizados somos discípulos misioneros y estamos llamados a convertirnos en el mundo en un evangelio viviente: con una vida santa daremos «sabor» en los diversos ambientes y los defenderemos de la corrupción, como hace la sal; y llevaremos la luz de Cristo con el testimonio de una caridad genuina. Pero si los cristianos perdemos sabor, y apagamos nuestra presencia de sal y de luz, perdemos la eficacia.
¡Qué bonita es esta misión de dar luz al mundo! Pero es una misión que nosotros tenemos. ¡Es bonita! Es también muy bonito conservar la luz que hemos recibido de Jesús. Custodiarla. Conservarla.
El cristiano debería ser una persona luminosa, que lleva la luz, ¡siempre da luz! Una luz que no es suya, pero es el regalo de Dios, es el regalo de Jesús. Y nosotros llevamos esta luz adelante. Si el cristiano apaga esta luz, su vida no tiene sentido: es un cristiano de nombre solamente, que no lleva luz, una vida sin sentido.
Yo quiero preguntarles ahora, ¿cómo quieren vivir ustedes? ¿Como una lámpara encendida o como una lámpara apagada? ¿Apagada o encendida? ¿Cómo quieren vivir? ¡Pero no escucho bien desde aquí! ¿Cómo? Lámpara encendida, ¿eh? Es justamente Dios que nos da esta luz y nosotros la damos a los demás. ¡Lámpara encendida! Ésta es la vocación cristiana.. (Cf Papa Francisco, Reflexión antes del rezo del Ángelus, 09 de febrero de 2014)
Diálogo con Jesús
Señor mío, si quiero ser un seguidor tuyo debo ser portador de tu luz, que a dondequiera que yo vaya refleje tu amor e ilumine a otros tu camino de vida. Debo iluminarlos con mis acciones, con mis obras, en mis gestos y hasta en cómo me expreso. No puedo andar indiferente ante las injusticias del mundo. Por eso, te pido que me des tu fuerza para emprender este camino con entusiasmo, con optimismo, venciendo el pesimismo a través de la esperanza. Quiero ser como la sal que sazona y da sabor a las cosas, eso significa llevarte con alegría y sin miedos, que los otros, al ver mis acciones se enamoren de Ti, de la alegría que reflejo al vivir lo que me has enseñado. Si no soy portador de tu luz, sino pongo sabor y alegría a la vida, ¿cómo podré llamarme discípulo tuyo? Mi Jesús, Tú conoces mi vida, sabes que quiero hacerlo bien, ven e ilumina mi mente y mi corazón. Que pueda yo proclamarte y esparcir una parte de tu reino a todos con quienes me encuentre, que ellos puedan sentir de cerca el gozo de vivir tu amor. En este mundo, son muchos los que han vuelto la espalda y prefieren las tinieblas a la luz, constantemente te rechazan y te odian porque no han comprendido tus Palabras. Tú los amas y quieres que yo ponga de manifiesto tu misericordia para acercarlos a Ti. Bendíceme, dame de tu sabiduría, de tu luz y la valentía necesaria para sazonarlos en tu verdad y llevarlos a tu reconciliación. Amén
Propósito para hoy:
Hablaré sólo cosas buenas y positivas de los demás, alentando y dando esperanzas a todos; sin importar si mi mundo se me esté viniendo encima
Reflexiones juntos esta frase:
"Pidamos al Señor la gracia de no hablar mal de nadie, de no criticar, de no chismorrear, de querer a todos" (Papa Francisco)

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