jueves, 11 de junio de 2015

Bidean, Homilía 10ª Semana del Tiempo Ordinario VIERNES, día 12 de Junio SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

10ª Semana del Tiempo Ordinario


VIERNES, día 12 de Junio

SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

EVANGELIO: Juan 19, 31-37

En aquel tiempo, los judíos, como era el día de la Preparación, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, -porque aquel sábado era un día solemne-, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y que los quitaran.
Fueron los soldados, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados con la lanza le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua.
El que lo vio da testimonio y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad, para que también vosotros creáis. Esto ocurrió para que se cumpliera la Escritura: «No le quebrarán un hueso»; y en otro lugar la Escritura dice: «Mirarán al que atravesaron».



CLAVES para la LECTURA

- Los dirigentes judíos (v. 31), que han conseguido dar muerte a Jesús, siguen preocupados por la pureza legal; la ejecución capital profanaba el sábado o la fiesta. De ahí la petición de los dirigentes a Pilato. Los soldados comienzan por los compañeros de Jesús. Pero a éste no pueden quitarle la vida, la ha dado voluntariamente. Por eso, el evangelista presenta los diversos signos: la “lanza” (v. 34), como el vinagre, representa el odio; la hostilidad sigue y esa expresión del odio, permite la del amor que produce vida. La “sangre” simboliza la muerte, suprema manifestación del amor hasta el fin. El “agua” simboliza el Espíritu, vida que comunica a los hombres. El cordero de la nueva Pascua, el que libera al hombre de la esclavitud, quitando así el pecado del mundo (Jn 1, 29).

- El testimonio que da el evangelista (v. 35) es el más solemne del Evangelio: cierra el testimonio de Juan Bautista (1, 34) que describía la misión de Jesús “quitar el pecado del mundo” y “bautizar con Espíritu Santo” (1, 33). Y ahora, por primera vez, Juan se dirige a sus lectores “para que también vosotros creáis”: la experiencia de amor de Jesús es el fundamento de la fe. Y, además, todo ello para que se cumpla la Escritura en los dos textos: Ex 12, 46 sobre el cordero pascual “no se le romperá ningún hueso”, y Zac 12, 10 “mirarán al que traspasaron”. Y es que es aquí donde se establece la comunicación definitiva de Dios con el hombre por medio del Espíritu que brota de Jesús.


CLAVES para la VIDA

- El discípulo amado nos sigue ofreciendo su visión de cuanto está aconteciendo desde Jesús y desde su entrega (visión que va mucho más allá del legalismo de los dirigentes judíos). Y es que desde la cruz “brota” el nuevo Espíritu de Jesús, que da nueva vida a quienes la acogen, creando así la nueva humanidad. Él es el que “quita el pecado del mundo” para dar la nueva y definitiva vida. Por eso, Jesús es también el Nuevo Cordero pascual, que dará alimento a sus discípulos que coman de su carne y beban su sangre (Jn 6, 53-58); es decir, a aquellos que se identifiquen con el amor de Jesús, expresado en su vida y culminado en su muerte. La Nueva Alianza, la Nueva Pascua sellada con su sangre y que produce la nueva vida.

- Este testimonio del discípulo amado llega hoy a nosotros, a mí. En Jesús adquieren plenitud todas las promesas de Dios y se me ofrece la nueva condición en plenitud. Éste es el significado profundo de la fiesta del Sagrado Corazón: amor generoso, hasta el final. ¿Estoy dispuesto a asumir esta imagen de Dios? ¿A qué espero?


ORACIÓN PARA ESTE DÍA


“Sagrado Corazón de Jesús, confío en ti, porque me has amado y me amas sin medida”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario