miércoles, 3 de junio de 2015

4 DE JUNIO: Día Internacional de los Niños Inocentes Víctimas de Agresión




Cuando se habla de los derechos de los niños, todos tenemos que pararnos y mirar a la realidad que nos rodea: en cada uno de los conflictos que vemos (o no) en TV, los que más sufren y más indefensos están son los niños; en cada catástrofe que ocurre, como en el caso reciente de Nepal, son los niños los que más indefensos quedan a merced de personas sin escrúpulos capaces de negociar por sus órganos; cuando hablamos del terrorismo islamista, son los niños/as los que más se ven afectados, los niños porque son entrenados para la guerra, las niñas porque son usadas como esclavas sexuales...


Podríamos seguir hablando de los Niños Inocentes que son Víctimas de Agresión de muchos modos y maneras. La pedofilia (en la Iglesia o en las familias), el acoso en la escuela, el trabajo infantil, los niños soldados, el tráfico de órganos, los niños de la calle, los niños involucrados en las guerras de sus mayores, los niños empleados como escudos en conflictos armados... Seguro que hay tipos de agresiones que se me escapan y no menciono en este listado. Pero es importante que todos tomemos nota de que, mientras nosotros, nuestros niños de clase, de catequesis, nuestros hijos o los hijos de los amigos, están a nuestro lado, pueden estar siendo igualmente agredidos verbalmente cuando les decimos que no sirven para nada, que todo lo hacen mal, que no saben comportarse... O cuando soltamos alguna cachetana que pensamos necesaria. Agredir a un niño es violentarlo en su inocencia o no protegerlo de quienes los quieren violentar introduciéndolos en el mundo de la droga, del alcohol, de la delincuencia, del vandalismo urbano. En definitiva, cuando hemos renunciado a educarlos, a acompañarlos en su aprendizaje, los estamos violentando o agrediendo, aunque sólo sea de forma sutil.

Esta última reflexión viene a cuento, porque quizás no podamos salvar a niños/as esclavizados, o a niños sin familias o casas en Nepal, o liberar a niñas secuestradas por milicias islamistas, o ayudar a niños palestinos que sufren las consecuencias del hacinamiento y la falta de recursos por el embargo. Pero seguro que podemos cuidar las agresiones, pequeñas o grandes, que hacemos o contemplamos. No podemos quedarnos en silencio, no podemos quedarnos de brazos cruzados.

Os dejo algunos recursos para que los podáis emplear, pero no olvidéis la reflexión, a aplicación del motivo a nuestras propias vidas, a nuestros ámbitos. Logra educar sin agredir y estarás siendo justo con los niños inocentes.



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