domingo, 24 de mayo de 2015





Pentecostés - Solemnidad 

Para el día de hoy (24/05/15):  

Evangelio según San Juan 20, 19-23




En la fiesta que hoy celebramos, llega a su término pleno el tiempo pascual. Es el paso liberador a través de las aguas de la muerte que llega a la tierra prometida de la vida eterna, de la vida de Dios en nosotros, el don absoluto de la propia vida de Dios para los discípulos.

Hoy se perforan los bajos techos humanos, e ilumina todos los recintos el sol infinito. Pentecostés también significa celebración para toda la creación, pues en donde el Espíritu de hace presente acontece la plenitud, la felicidad.

Hoy la Iglesia celebra su nacimiento espiritual. El Espíritu del resucitado congrega como familia universal y como pueblo nuevo a los que se han incorporado a Cristo a través de la fé y el bautismo, Espíritu que nos hace reconocer a Jesús nuestro hermano como Señor, y a Dios como Abbá, Dios Padre que a todos ama sin límites.

Es la fuerza de Dios, Padre de los pobres, causa de la paz y la alegría, germen de todo amor, savia que produce los mejores frutos, fuego que nos enciende en los fríos del miedo y el desánimo, impulso para nuestros pasos cansados, razón y co-razón, justicia que se ansía y se busca sin descanso, coraje y fortaleza, testimonio veraz.

El Espíritu ilumina e impulsa a la misión, una misión que es rescate, es salvación, es nueva creación desde el perdón y la misericordia. Para que el Reino venga y sea entre nosotros.

Para que Dios sea todo en todos.

Paz y Bien
Posted: 23 May 2015 09:52 AM PDT



Recién ha acontecido un milagro.

Un pastor y hermano nuestro, Oscar Arnulfo Romero, reconocido por la comunidad cristiana como obispo y mártir, ha sido proclamado Beato, modelo de vida cristiana para ser recordado e imitado. 
Vivió las virtudes cristianas en grado heroico.

Buen Pastor que dá la vida por su rebaño, el amor mayor. Buen Pastor con un persistente aroma a ovejas. 

Muchos lo venerábamos en el altar primero del corazón. Pero es una ofrenda grande que la Iglesia universal lo reconozca. A pesar de todo el dolor y de todos los horrores, la sangre de los mártires fecunda y florece el árbol de la Iglesia.

Padre de los pobres, mensajero de paz y justicia, Romero de El Salvador y de América, con temor y temblor ante la certeza de la bendición de Dios, nos aferramos a tu voz clara que no se apaga, que sigue siendo fuerte y veraz.

Hay quienes, aunque mueran, no se van del todo. Permanecen para siempre, viven con Dios y en el afecto de su pueblo.

Dios bendice a nuestra hermana El Salvador, a toda Latinoamérica, a toda la Iglesia.

Gloria a Dios.

Paz y Bien

Ricardo




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