martes, 19 de mayo de 2015

PENTECOSTÉS

24 de Mayo 2015




MONICIÓN DE ENTRADA

Bienvenidos, hermanos, a esta celebración y a este encuentro de fraternidad.

Celebramos hoy una gran fiesta para todos nosotros, los creyentes: PENTECOSTÉS, la venida del Espíritu Santo. Por eso, el Señor nos reúne en comunidad para que sintamos la presencia de su Espíritu. Es verdad que actúa de forma oculta y misteriosa, pero Él lo hace, dándonos fortaleza para la lucha, sembrando en nuestros corazones la esperanza, el amor para acogernos unos a otros.

Recibir el Espíritu Santo y creer en Él, es tomar conciencia de que cada uno de nosotros somos parte activa dentro de la comunidad cristiana y comprometerse en proclamarlo y hacerlo presente en la misma. El Espíritu Santo nos reúne hacia dentro, para enviarnos hacia fuera a dar testimonio de la fe y del amor. Dejémoslo obrar en nosotros y en nuestra comunidad. No le pongamos trabas al Espíritu para que renueve nuestros corazones.

Iniciamos nuestra celebración.




PROCESIÓN SOLEMNE DE ENTRADA

(Como en otras grandes celebraciones, proponemos hoy una entrada solemne, en la que acompañan al Presidente cuantos van a intervenir de una forma especial en la celebración. Mientras tanto, la comunidad canta un canto apropiado. Finalizada la procesión, el Presidente inciensa el altar y, por última vez en este tiempo, el Cirio Pascual)



PREGÓN DE PENTECOSTÉS

(El pregón es necesario que tenga un “tono” adecuado, casi cantado o, al menos, proclamado de forma vibrante. Eso sí: puede ser abreviado, escogiendo algunos de los trozos que aquí se ofrecen)

Espíritu de Jesús Resucitado, desde nuestra pobreza te decimos: ven;
desde nuestra debilidad te decimos: ven;
desde nuestra fe te decimos: ven;
desde nuestro deseo te decimos: ven.
Con amor te decimos: ven.

Padre, envía tu Espíritu:
el Espíritu que se cernía sobre el caos al inicio de los tiempos;
el que, desde el alba de la creación, lo llena todo de vida,
y hace estallar de fuerza el universo;
el que guiaba a tu pueblo hacia la tierra prometida a través del desierto;
el que habló por los profetas y hoy sigue hablando,
y su palabra es más sonora que las palabras que lleva el viento;
el que es capaz de transformar los corazones endurecidos;
el que puede dar vida a los huesos esparcidos
por el valle del silencio y del olvido;
el Espíritu de tu Hijo.

Señor, envía tu Espíritu
y abre nuestro corazón al sufrimiento del ser humano,
al gemido y el dolor hecho cruz,
hecho muerte, hecho sangre, hecho grito.
Arranca de los ojos la venda de nuestro orgullo
y haznos descubrir que la vida es don, entrega, gratuidad,
escucha, misericordia, alabanza, servicio:
lucha y contemplación, todo en uno.
Que tu Espíritu, Señor, sea derramado sobre nosotros
y nos marque, nos unja, nos haga tuyos.

Danos el sentido de lo inútil, de lo pobre, de lo simple;
danos el sentido de lo poco, de la nada, de lo frágil;
danos el sentido de la dicha, de la alegría y de la fiesta.
Danos un corazón humilde capaz de acompañar al hermano.
Danos la paz de un corazón que experimente tu misericordia
y rompa el cerco de nuestro egoísmo.

Derrama tu Espíritu en nuestras manos,
envía tu fuego a nuestros corazones.
Sopla tu aliento sobre los que creen,
los que dudan, los que aman, los que se sienten solos,
los que defienden la justicia,
los que luchan por la paz,
los que construyen futuro.

Es hora de ir anunciando la Buena Nueva,
de ser Testigos del amor en el mundo,
de forjar comunidad y compartir bienes,
de poner en común la mesa y abrir la puerta al hermano.

Es el día del Espíritu,
la hora de la comunión y de la verdad,
la llegada de la libertad,
el lugar de los que adoran en Espíritu y Verdad,
el tiempo para los que quieren nacer de nuevo.

Ahora es el espacio del Espíritu donde todo es posible.
Ahora el Reino está en marcha y nuestra fuerza es el Señor.
Ahora los creyentes podemos decir:
“Me ha enviado a proclamar la paz y la alegría”.
Aquí y ahora, queremos ser, Señor, tus Testigos.


Nota: Hemos preparado este pregón (Pentecostés 1) con un montaje de diapositivas y música hecho en PowerPoint. Si queréis utilizarlo >>>pinchar AQUÍ<<<.



GLORIA

(Como otros domingos de Pascua, se canta el Gloria; el más solemne que conozca la Comunidad)

Hermanos: después de la procesión y tras el anuncio de la fiesta de Pentecostés con la proclamación del PREGÓN, alabemos y démosle gracias a Dios Padre y a Jesús, su Hijo amado y glorificado, por todos los dones que ha derramado en nuestras vidas y corazones. Por eso, hoy con alegría renovada, cantamos: GLORIA A DIOS EN EL CIELO



MONICIONES A LAS LECTURAS

1ª Lectura: Hechos de los Apóstoles 2, 1-11
La primera lectura de hoy nos narra el acontecimiento de la venida e irrupción del Espíritu sobre los apóstoles y la primera comunidad cristiana. Este testimonio subraya dos aspectos: el primero, la transformación que produce en los mismos discípulos; y el segundo, este Espíritu pone en marcha un nuevo movimiento. El origen de la Iglesia, pues, no está en una decisión humana, sino en el Espíritu de Jesús que transforma a los hombres. Escuchamos.

2ª Lectura: 1 Corintios 12, 3b-7. 12-13
El apóstol ofrece su reflexión y vivencia personal y presenta al Espíritu como el autor de todos los dones de la Iglesia, así como el constructor de la unidad. Pablo recuerda que los dones están al servicio del bien común. También hoy el Espíritu continúa suscitando carismas en la Iglesia, como en aquella comunidad de Corinto. Acogemos esta reflexión.

Evangelio: Juan 20, 19-23
Según los relatos evangélicos, Jesús había prometido a los amigos el don del Espíritu. Tras la resurrección, Jesús entra donde estaban reunidos los discípulos y, estando en medio de ellos, les da su paz y su Espíritu, y envía a los suyos al mundo, a realizar la misma tarea que el Padre le encomendó a Él: anunciar y realizar el proyecto del Reino, un proyecto de fraternidad y justicia entre todos los hombres. Éste es el testimonio del evangelista, del “discípulo amado”. Lo acogemos.



ORACIÓN DE FIELES

Animados por la fuerza del Espíritu Santo, dirijamos nuestras súplicas y necesidades a Dios, nuestro Padre, por medio de su Hijo y hermano nuestro, Jesucristo.

1.- Por la Iglesia extendida por todo el mundo, para que reciba -en plenitud- los dones que el Espíritu de Jesús da a cada uno, para entregarse en servicio renovador y salvador en favor de todos los hombres. OREMOS AL SEÑOR.

2.- Por el Papa, Obispos, Sacerdotes y todo el pueblo de Dios, para que reciban los dones del Espíritu de Jesús y sean verdaderos servidores, apostando siempre por lo que une a las personas: la amistad, el servicio, el perdón, la tolerancia. OREMOS AL SEÑOR.

3.- Por todas las personas que trabajan en el mundo en favor de la Paz, para que el Espíritu de Jesús les dé ánimo y fortaleza, y nunca decaigan en sus esfuerzos por hacerla realidad. OREMOS AL SEÑOR.

4.- Que, por la fuerza del Espíritu de Jesús, sepamos acoger y respetar a los enfermos, ancianos, inmigrantes, transeúntes, a todos los que la sociedad margina. OREMOS AL SEÑOR.

5.- Para que nuestra comunidad parroquial sea, de verdad, testigo del amor del Padre y de la Buena Noticia de Jesús en toda situación y circunstancia. OREMOS AL SEÑOR.



PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS

Nota: ofrecemos diversos "SIGNOS" que nos parecen posibles, "fáciles" y que expresan el significado y el caminar de la Comunidad Cristiana en este tiempo de Pascua.

Por favor: que nadie piense que hay que hacer todos ellos. Que cada Comunidad o Grupo de Liturgia los escoja y los adapte a su realidad.


è PRESENTACIÓN DE SIETE LÁMPARAS

(Siete niños de la comunidad abren una procesión con siete pequeñas lámparas, que situarán sobre el mismo altar, como signo de los siete dones del Espíritu Santo, mientras que otro de los niños, encargado de hacer la ofrenda, vaya enumerando cada uno de los dones)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, aquí nos tienes con estas siete pequeñas lámparas, signo de los siete dones de tu Espíritu, que nosotros te queremos ofrecer hoy: el don de la sabiduría, el don de inteligencia, el don de la ciencia, el don del consejo, el don de piedad, el don de fortaleza y el don de tu temor. Tú nos los das en mayor o en menor medida a unos y a otros, pero siempre en servicio de tu Iglesia y de la comunidad. Por eso, confiamos que nuestra ofrenda sea hoy de tu agrado, aunque hayamos de pedirte, una vez más, que nos los sigas concediendo, así como nuestra disponibilidad para ponerlos al servicio de todos.


è PRESENTACIÓN DE UNA PALOMA

(La ofrenda la hacen dos jóvenes. Ambos, uno de ellos llevando la paloma, se dirigen hasta el Presidente. Mientras uno permanece junto a él, el que lleva la paloma se dirige hasta la puerta del templo o lugar celebrativo y la echa a volar. Inmediatamente después, el otro dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, hemos soltado esa paloma como signo de que tu Espíritu es la pura libertad. Él se muestra donde y como quiere, reparte sus dones de acuerdo a su magnanimidad y no se ata definitivamente a nada ni a nadie. Nosotros, como jóvenes, somos también exponentes de esa libertad. Por eso, hoy, unimos a esta ofrenda nuestra juventud. Señor, que no nos hieran en nuestra libertad, porque es nuestra mejor manera de servir a tu Iglesia y a nuestra comunidad. Sin embargo, danos sentido de responsabilidad, para que nuestras críticas y aportaciones sean leales y estén al servicio auténtico de los demás.


è PRESENTACIÓN DE UN RECIPIENTE CON LEVADURA

(Debe hacer la ofrenda un militante de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo este pequeño recipiente lleno de levadura, una sustancia capaz de transformar una gran cantidad de masa. Y lo hago en mi condición de militante y como símbolo de mis luchas por hacerte presente en medio de un mundo hostil, que no me facilita en absoluto mi testimonio en favor de tu Hijo Jesucristo. Te pido, también, que las dificultades de la militancia no echen atrás a ninguno de los creyentes. Multiplica a tus militantes, porque la Iglesia está realmente necesitada de ellos, para no acabar siendo un coto cerrado.


è PRESENTACIÓN DE UN RELIGIOSO O UNA RELIGIOSA

(En el caso que lo hubiere. De no existir en el seno de la comunidad, podría ser sustituido/a por cualquiera de los que realizan una tarea pastoral, como la catequesis, el canto litúrgico o la caridad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, tu Espíritu es el garante de la pluralidad de dones y carismas en el seno de la comunidad, que los reparte sin medida y con generosidad, para el enriquecimiento de tu Iglesia. Aquí me tienes, Señor, dando testimonio de la gracia con la que me has regalado, para el servicio de tu comunidad. Sabes que no es fácil nuestra convivencia y que, de vez en cuando, vivimos tensiones y conflictos. Mi compromiso, hoy, es ofrecerte, en nombre de todos, el deseo de vivir la unidad, que no la uniformidad. No permitas que a los que nos has concedido tus dones, nos los reservemos como riqueza individual, sino que los interpretemos como característica personal en orden al beneficio de la comunidad.


è PRESENTACIÓN DE UNA CESTA CON FRUTOS

(Puede hacer esta ofrenda una de las mujeres de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo hoy esta cesta de frutos, porque Pentecostés es el nombre griego de una de las fiestas judías, que tenía lugar a los cincuenta días de la Pascua y estaba unida a la ofrenda a Dios de los primeros frutos de la recolección. Yo te ofrezco hoy estos frutos que Tú, por tu misericordia y grandeza, nos das con toda generosidad, pero hoy te los traemos como signo del don de tu Espíritu, el fruto granado de la Pascua de tu Hijo. Que nosotros, Señor, seamos capaces de dar frutos tan abundantes como éstos.



ACCIÓN DE GRACIAS – PREFACIO


(Ya todos de pie, se inicia la oración de Acción de gracias, en la que la comunidad participa, diciendo todos: «Ven, Espíritu Santo, y enciende en nuestros corazones el fuego de tu amor»).

¡Qué derroche de amor, el tuyo, Señor,
cuando parecía no haber lugar a la esperanza,
rescataste a tu Hijo de la muerte
y lo llenaste sobreabundantemente de tu vida,
que quiso compartirla con nosotros,
enviándonos tu Espíritu,
como el vínculo también de la comunidad
y la energía y fortaleza que precisamos
para dar testimonio de Ti en medio de la sociedad!
R/. Ven, Espíritu Santo,
y enciende en nuestros corazones el fuego de tu amor.

Envía, Señor, tu Espíritu
y renueva esta tierra cada vez más agostada
por los intereses egoístas de los hombres.
Que entendamos, Señor,
que Tú pusiste en nuestras manos un jardín
y en nuestros corazones la responsabilidad de conservarlo.
Que produzca frutos abundantes,
para que todos podamos calmar nuestra hambre y sed.
Que descubramos la obligación del compartir,
para que nadie queda excluido de su reparto.
R/. Ven, Espíritu Santo,
y enciende en nuestros corazones el fuego de tu amor.

Envía, Señor, tu Espíritu sobre todos los hombres
y llena nuestros corazones de tu amor.
Que seamos capaces de crear belleza
y transformar en espectacularidad
la monotonía y la rutina de nuestras vidas.
Que nunca nos falte la inspiración,
y seamos capaces de decir las cosas que sentimos,
de transformar en poesía y verdad las palabras
y, en coherencia, nuestras acciones.
R/. Ven, Espíritu Santo,
y enciende en nuestros corazones el fuego de tu amor.

Envía, Señor, tu Espíritu,
para que, reunidos en comunidad,
dejemos nuestros planteamientos egoístas
y seamos capaces, como si fuéramos niños,
de hacer un corro con nuestras manos
y soñar en un mundo distinto,
donde nadie se sienta excluido
y su único clima sea la fraternidad.
R/. Ven, Espíritu Santo,
y enciende en nuestros corazones el fuego de tu amor.

Envíanos, Señor, tu Espíritu
sobre los que ahora estamos reunidos,
para que sintamos, en la fraternidad, la fuerza de tu amor
y seamos testigos de tu bondad y misericordia
en medio de este mundo y de nuestras vidas.
Que proclamemos con valentía tu salvación,
cambiemos la desilusión en esperanza,
en confianza la incertidumbre
y en amor la insolidaridad.
R/. Ven, Espíritu Santo,
y enciende en nuestros corazones el fuego de tu amor.





DESPEDIDA

Hermanos: hemos celebrado la fiesta que culmina la Pascua; hoy, la Comunidad Cristiana completa este tiempo tan especial y cargado de significado: hemos gozado de la presencia del Señor Jesús resucitado y presente en medio de los hermanos reunidos. Ahora Él nos envía al mundo a ser testigos de cuanto hemos vivido. Eso sí: no nos deja solos, sino que nos da su Espíritu como el mejor compañero de camino. ¡Feliz semana de testimonio cristiano!



BENDICIÓN FINAL

- Que el Espíritu de Jesús que hemos recibido, y que no es para encerrarlo en nuestros corazones, sino para proclamarlo y hacerlo presente en la construcción de la comunidad, nos anime y empuje en la creación de un mundo mejor. R./ Amén.

- Que el Espíritu de Jesús nos ayude, nos inunde de alegría y paz, y nos fortalezca con su presencia vivificadora y su Amor. R./ Amén.

- Que la bendición de nuestro Buen Dios, Padre, Hijo Ë y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y nos llene de su amor. R./ Amén.



REFLEXIÓN PARA ESTE DÍA

“Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.
Recibid el Espíritu Santo”

Hoy llega a plenitud la PASCUA. Jesús cumple su palabra: “Os enviaré el defensor, el Espíritu”, y aquellos hombres quedarán renovados desde dentro, transformados, con un nuevo estilo, profundamente arriesgados.

Esto es PENTECOSTÉS. Ésta es la fiesta del ESPÍRITU: todos quedamos un tanto “locos”, “tocados” por su fuerza y entonces… entonces TODO ES POSIBLE: desaparecen los miedos, se esfuman las cobardías, el corazón funciona a pleno rendimiento, convirtiendo (al que “lo pilla”) en APÓSTOL y TESTIGO. Éste es el Espíritu de Jesús.

ABRIRSE al ESPÍRITU es absolutamente necesario para ser testigo y seguidor de Jesús; sólo desde Él es posible “dar la cara”, cambiar, para poder ser HOMBRES y MUJERES NUEVOS.


Es Pentecostés. Si quieres… ¡TODO ES POSIBLE!

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