martes, 19 de mayo de 2015

PENTECOSTÉS

24 de Mayo 2015



EVANGELIO: Juan 20, 19-23

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
- «Paz a vosotros».
Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor.

Jesús repitió:
- «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo».
Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo:
- «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».




ACERCARNOS AL TEXTO

v  PENTECOSTÉS (cincuenta, es decir, cincuenta días después de la Pascua) era, en Israel, la fiesta de la recolección (Ex 23, 16; 34, 22). De agraria se convierte, más tarde, en FIESTA HISTÓRICA: en ella se recordaba la promulgación de la ley sobre el Sinaí. Recibía también el nombre de “Fiesta de las semanas” (7 x 7 días después de Pascua). En ese día la ciudad de Jerusalén se llenaba de creyentes judíos venidos a la festividad desde diferentes lugares de la diáspora.


v  Los cristianos conmemoran en Pentecostés la DONACIÓN del ESPÍRITU. En Hechos 2, 1-21 se relata cómo los discípulos de Jesús, estando reunidos, temerosos y sin saber qué hacer, el día de Pentecostés reciben el don del Espíritu que les llevará a proclamar la Buena Nueva a todos aquellos que se encontraban en la ciudad. La comunidad de los discípulos es presentada como el NUEVO PUEBLO de DIOS, lleno de Espíritu, que da testimonio de Jesús, el Mesías. De ahí que PENTECOSTÉS sea también la fiesta del NACIMIENTO de la IGLESIA.


v  Aquí seguimos en el contexto de las “apariciones” de Jesús a los discípulos, en quienes no existía la más mínima predisposición para la fe en la resurrección. Ahí están María Magdalena y Pedro ante el sepulcro vacío; y, sobre todo, la actitud de Tomás, que se convertirá en el paradigma de quien exige pruebas evidentes para creer.


v  Pero este relato está pensado desde el CUMPLIMIENTO de las PROMESAS de Jesús: “volveré a vosotros” (Jn 14, 18; 16, 16-18); “os enviaré al Espíritu Santo y tendréis paz” (Jn 14, 26; 15, 26; 16, 7. 8. 33). Y, además, el evangelista nos muestra cómo LA COMUNIDAD CRISTIANA SE CONSTITUYE ALREDEDOR DE JESÚS vivo y presente, crucificado y resucitado: Él está en su centro y la libera del miedo y de la estrechez de miras, otorgándole confianza y seguridad, paz y alegría, al mostrarle los signos de su victoria sobre la muerte. De Él RECIBE la comunidad la MISIÓN y el ESPÍRITU para llevarla adelante.


è Como el Padre me ha enviado así os envío yo: sentencia que pertenece al patrón específicamente de Juan. En los discursos de despedida (cap. 14-16) aparece permanentemente en los labios de Jesús. La llamada a la fe y a la comunidad es, al mismo tiempo, LLAMADA a la MISIÓN.

Es Jesús mismo el que llama para realizar el proyecto de Dios; la llamada arranca en el Padre y la formula Jesús, y se dirige a CADA UNO de sus SEGUIDORES; es una cadena que nace en Dios mismo, pasa por Jesús y llega hasta mí, haciéndome su enviado y embajador en la construcción de la nueva humanidad.


è Recibid el Espíritu Santo: después de enviarles, de transmitirles la misión del Padre, Jesús “sopló” sobre ellos (lenguaje metafórico procedente del Antiguo Testamento, así en la creación (Gén 2, 7), o en el profeta Ezequiel (Ez 37, 7-14); y este soplo CREA LA VIDA NUEVA, la misma que en los orígenes Dios comunicó al hombre, y es que también ahora nos encontramos en el origen de una NUEVA HUMANIDAD, ante una NUEVA CREACIÓN.


è A quien les perdonéis los pecados...”: para que aparezca la vida tiene que ser removida la muerte. El don del Espíritu se comunica como poder contra el pecado. Éste fue el poder que Jesús comunicó a sus discípulos y a los sucesores de los Doce. Un poder así tenía que venir del mismo Jesús.

Y ellos se fueron por el mundo y supieron perdonar (dar vida). Y rompieron las barreras del miedo y las puertas de la pequeña comunidad y experimentaron la paz en la misión y en el compromiso, y se sintieron llamados a la resurrección.


è De ahí que LA MISIÓN cristiana no es una orden, sino UN FUEGO INTERIOR. El Espíritu es ese fuego que quema y purifica para dar vida. Y pone en movimiento para crear más vida. Él hace hombres y mujeres capaces de perdonar; es decir, de destrozar la injusticia, derribar las mentiras, quebrar la oscuridad y dar vida.



REFLEXIONES PARA NUESTRA VIDA DE CREYENTES

*    La conclusión a que nos llevan los datos apuntados en la reflexión anterior es queNO HAY EXCUSA PARA LA MISIÓN. Los primeros enviados “estaban con las puertas atrancadas” por miedo a los judíos y autoridades, carecían de paz y tenían pocas miras. Humanamente no estaban preparados; no daban la talla. Y, sin embargo, ELLOS SON LOS ELEGIDOS; ellos son los que tienen que llevar adelante el proyecto de Dios; ellos son los que tienen que proseguir la causa de Jesús. Ellos son los que tienen que perdonar y dar vida.

Por lo tanto, NI LA DEBILIDAD, NI LA POCA EXPERIENCIA SON IMPEDIMENTOS PARA ASUMIR EL RETO DE JESÚS.


*    Los CREYENTES DE HOY podemos vivir la misma experiencia que aquellos primeros discípulos, encontrarnos “llenos de miedo”; estar inmersos en la vieja creación, sin haber experimentado al resucitado (que es quien cambia todas las cosas). También nuestras comunidades pueden encontrarse replegadas, ocultas, sin dar testimonio; esto es, aferradas a lo viejo, caduco y sin vida.


*    Necesitamos que el Señor resucitado se haga presente y NOS TRANSMITA EL SOPLO CREADOR DEL ESPÍRITU que infunda aliento de vida. De modo que quien se deje invadir por el Espíritu descubra que su misión es el amor del Padre. Y entonces empiece a sentir “pasión misionera” y “amor” como Jesús, ante quienes sufren el dolor, la injusticia, la ignorancia, el hambre, el sinsentido. Y en su vida, no sólo es capaz de prescindir de las cosas más queridas, sino que descubre que la PLENITUD y la REALIZACIÓN están en ese salir de sí mismo y vivir para los demás.


*    De ahí que PERSONA RESUCITADA es la que SE DEJA GUIAR POR EL ESPÍRITU DE DIOS hacia la aventura, la sorpresa, la novedad, la vida... Persona resucitada es la que pone vida donde no la hay, o la defiende donde está amenazada.

¡Vaya CONVERSIÓN la del Espíritu! ¡Trabajo le queda para que pueda ser así entre nosotros!



COMPROMISO DE VIDA

Hemos culminado el tiempo Pascual; ya no es posible quedarse parados, como paralizados, sino que el Espíritu impulsa siempre hacia delante. Aquí nos encontramos.

1.    Participaré en la Vigilia de Pentecostés (en alguna parroquia o grupo) para posibilitar la acción del Espíritu en mí, el “milagro” de la conversión.

2.    Durante estos meses de verano, haré posible un RETIRO (de un día/una tarde) con el fin de abrirme a esa acción del Espíritu de cara al nuevo Curso Pastoral.

3.    Utilizaré las ORACIONES que se me ofrecen, para poder disponerme a la acción creadora del Espíritu.



ORACIÓN PARA ESTA SEMANA


GRACIAS, PADRE, POR EL ESPÍRITU

Te bendecimos, Padre, por el don del Espíritu
que, por tu Hijo, haces al mundo.

Lo hiciste al principio, en los orígenes de todo,
cuando incubabas el universo al calor del Espíritu
para que naciera un mundo de luz y de vida
que pudiera albergar al género humano.

Te damos gracias porque, mediante tu Espíritu,
lo sigues creando, conservando y embelleciendo,
para que nuestro caminar no sea triste y agorero
y podamos disfrutar de las primicias del Reino.

Te bendecimos por haber puesto tu Espíritu
en hombres y mujeres, niños y adultos;
y por el don continuo que de él has hecho
siempre en la historia humana:
Espíritu de fuerza en sus jueces y gobernantes;
Espíritu rector en sus líderes fieles;
Espíritu creador en sus sabios investigadores;
Espíritu soñador en sus artistas y poetas;
Espíritu solidario en sus pobres enviados;
Espíritu de vida en el pueblo siempre.

Te bendecimos, sobre todo, por Jesucristo,
lo mejor de nuestro mundo,
el hombre «espiritual» por excelencia.
Vivió guiado por el Espíritu,
evangelizando a los pobres,
ayudando y fortaleciendo a todos...
hasta que, resucitado, comunicó a su Iglesia,
y a los que buscan con corazón sincero,
ese mismo Espíritu.

Te alabamos por la acción de tu Espíritu
en los profetas,
en los reformadores,
en los educadores,
en los revolucionarios,
en los mártires,
en los santos,
en todas las personas buenas...

Que el Espíritu nos dé fuerza para luchar
por la verdad, la justicia y el amor,
luz para comprender a todos,
ayuda para servir,
generosidad para amar,
solidaridad para vivir,
paciencia para esperar...

Padre, que tu Espíritu sople sobre la Iglesia,
dándole unidad y nueva savia evangélica;
que traiga la libertad, la igualdad y la fraternidad
a todos los pueblos, razas y naciones.

Y, finalmente, haznos sensibles
a la acción de tu Espíritu en el mundo y en la historia.
Ayúdanos a descubrirla en la ciencia,
en la cultura, en el trabajo, en la técnica,
en todo aquello en que el ser humano y el Espíritu
preparan conjuntamente el alumbramiento
de los nuevos cielos y la nueva tierra.

Por Jesucristo, tu Hijo resucitado y hermano nuestro.
Amén.

Ulibarri, Fl.



DANOS TUS DONES

Ven, Espíritu de Jesús,
sobre los que creen,
sobre los que dudan,
sobre los que temen.

Derrama tu fuego
sobre la tibieza de nuestros quereres,
sobre el invierno de nuestras ilusiones,
sobre el rescoldo de nuestras opciones.

Sopla tu aliento
sobre los que construyen el futuro,
sobre los que conservan los valores,
sobre los que protegen la vida.

Alumbra con tu luz
a los que crean el arte y la belleza,
a los que trabajan por la paz y la solidaridad,
a los que tienen cargos y responsabilidades.

Enriquece con tus dones
el corazón de todos los hombres y mujeres,
las ciudades y pueblos de todos los continentes,
todas las culturas y todas las religiones,
y el querer de los pobres.

Ven, Espíritu Santo.
Ven, aquí y ahora,
y permanece con nosotros,
siempre en nosotros.



Nota: Nota: Hemos preparado un pregón (Pascua 1) con un montaje de diapositivas y música hecho en PowerPoint. Si queréis utilizarlo >>>pinchar AQUÍ<<<.


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