domingo, 31 de mayo de 2015

Orden de Predicadores, Evangelio del día y comentarios a la Palabra diaria Novena semana del Tiempo Ordinario Del 1/6/2015 al 6/6/2015

Introducción a la semana
Esta IX semana se sigue la lectura continua de los años impares. La primera lectura del precioso libro de Tobías, y el texto evangélico de san Marcos, que se había iniciado en domingos anteriores del Tiempo Ordinario. El libro de Tobías, que forma con el de Judit y el de Ester un triduo peculiar dentro de la Biblia, es un libro donde se resaltan aspectos de la vida ordinaria, como la vida familiar, el matrimonio, la atención a los difuntos, la oración.
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Lunes 1/6/2015San Justino 
¿Qué hará el dueño de la viña?

I. Contemplamos la Palabra

Lectura del libro de Tobías 1,3;2,1b-8:
Yo, Tobías, procedí toda mi vida con sinceridad y honradez, e hice muchas limosnas a mis parientes y compatriotas deportados conmigo a Nínive de Asiria. En nuestra fiesta de Pentecostés, la fiesta de las Semanas, me prepararon una buena comida.
Cuando me puse a la mesa, llena de platos variados, dije a mi hijo Tobías: «Hijo, anda a ver si encuentras a algún pobre de nuestros compatriotas deportados a Nínive, uno que se acuerde de Dios con toda el alma, y tráelo para que coma con nosotros. Te espero, hijo, hasta que vuelvas.»
Tobías marchó a buscar a algún israelita pobre y, cuando volvió, me dijo: «Padre.»
Respondí: «¿Qué hay, hijo?» 

Repuso: «Padre, han asesinado a un israelita. Lo han estrangulado hace un momento, y lo han dejado tirado ahí, en la plaza.»
Yo pegué un salto, dejé la comida sin haberla probado, recogí el cadáver de la plaza y lo metí en una habitación para enterrarlo cuando se pusiera el sol. Cuando volví, me lavé y comí entristecido, recordando la frase del profeta Amós contra Betel: «Se cambiarán vuestras fiestas en luto, vuestros cantos en elegías.» Y lloré. Cuando se puso el sol, fui a cavar una fosa y lo enterré.
Los vecinos se me reían: «¡Ya no tiene miedo! Lo anduvieron buscando para matarlo por eso mismo, y entonces se escapó; pero ahora ahí lo tenéis, enterrando muertos.»
Sal 111,1-2.3-4.5-6 R/. Dichoso quien teme al Señor
Dichoso quien teme al Señor
y ama de corazón sus mandatos.
Su linaje será poderoso en la tierra,
la descendencia del justo será bendita. R/.

En su casa habrá riquezas y abundancia,
su caridad es constante, sin falta.
En las tinieblas brilla como una luz
el que es justo, clemente y compasivo. R/.

Dichoso el que se apiada y presta,
y administra rectamente sus asuntos.
El justo jamás vacilará,
su recuerdo será perpetuo. R/.
Lectura del santo evangelio según san Marcos 12,1-12:
En aquel tiempo, Jesús se puso a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes, a los escribas y a los ancianos: «Un hombre plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje. A su tiempo, envió un criado a los labradores, para percibir su tanto del fruto de la viña. Ellos lo agarraron, lo apalearon y lo despidieron con las manos vacías. Les envió otro criado; a éste lo insultaron y lo descalabraron. Envió a otro y lo mataron; y a otros muchos los apalearon o los mataron. Le quedaba uno, su hijo querido. Y lo envió el último, pensando que a su hijo lo respetarían. Pero los labradores se dijeron: "Éste es el heredero. Venga, lo matamos, y será nuestra la herencia." Y, agarrándolo, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña. ¿Qué hará el dueño de la viña? Acabará con los labradores y arrendará la viña a otros. ¿No habéis leído aquel texto: "La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente"?»
Intentaron echarle mano, porque veían que la parábola iba por ellos; pero temieron a la gente, y, dejándolo allí, se marcharon.

II. Oramos con la Palabra

No hay oración para este día.
Esta oración está incluida en el libro: Evangelio 2011 de EDIBESA.

III. Compartimos la Palabra

  • Tobías temía a Dios más que al rey

La primera lectura nos indica quién era Tobías, “el que temía a Dios más que al rey”. Todo su comportamiento se rige por querer agradar más a Dios y todos sus mandatos que al rey y todas sus prescripciones. Estamos en la fiesta del Señor, en la fiesta del Pentecostés judío, que siendo una fiesta de carácter agrícola, en el judaísmo tardío, se convirtió en la fiesta de la Ley, y se celebraba cincuenta días después de la salida de Egipto. Tobías quiso celebrar con solemnidad esta fiesta del Señor, con una buena comida invitando a hombres piadosos de su tribu. Pero para Tobías la comida quedó interrumpida con la noticia de que un israelita había sido estrangulado y su cadáver había sido tirado en la plaza. Tobías impulsado por su Dios a quien temía, a quien amaba, el que le pedía no abandonar ese cadáver en la plaza… dejó el banquete, fue a recogerlo a escondidas y lo dio sepultara, jugándose su vida porque las autoridades civiles no permitían hacer tal cosa.
Los creyentes en Dios de todos los tiempos han seguido el camino de Tobías. Podemos recordar las palabras de Pedro y Juan, cuando las autoridades de entonces les prohibieron hablar de Jesús: “Juzgar si es justo ante Dios obedeceros a vosotros más que a Él; porque nosotros no podemos dejar de hablar lo que hemos visto y oído”.
  • Este es el heredero. Venga, lo matamos, y será nuestra la herencia

Nos dicen los exégetas, los estudiosos en este caso de los evangelios, que para entender bien las palabras de Jesús es necesario saber a quién se las dirige. La parábola del evangelio de hoy se la dirige a “los sumos sacerdotes, a los letrados y a los senadores”, es decir, a personas relevantes de la religión judía, que no aceptaban a Jesús, que no eran capaces de ver a Jesús, como lo que verdaderamente era, el Hijo de Dios que venía a arrojar toneladas de luz a nuestra existencia y a demostrarnos su desbordante amor.
Esta parábola, bien clara en sus términos que no necesitan gran explicación, se la dirige, seguro que con dolor, a estos eminentes judíos, porque rechazan el sublime regalo que les ofrece. “Ellos intentaron echarle mano”, intentaron que no siguiese difundieron su buena noticia, pero Jesús no les va a hacer caso. No se va a callar, quiere dejar bien claro el tesoro de su buena noticia, la que va a alegrar la vida de muchos millones de personas humanas. Si por difundir su evangelio, luz para los hombres de buena voluntad, le clavan en una cruz, no se va a echar atrás, no se va a callar… y los cristianos de todos los tiempos se lo agradecemos de corazón, nos ha alegrado la vida para siempre.
San Justino nació en Samaria en el año 100. Dejó la filosofía al encuentro con Cristo y su evangelio. El resto de su vida lo dedicó a propagar y defender la verdad cristiana que había descubierto. Escribió varias obras en defensa del cristianismo. Murió mártir en tiempos de Marco Aurelio en el 165.
Fray Manuel Santos  SánchezFray Manuel Santos Sánchez
Real Convento de Predicadores (Valencia)
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Martes 2/6/2015
Lo que es del César pagádselo al César

I. Contemplamos la Palabra

Lectura del libro de Tobías 2,9-14:
Yo, Tobías, la noche de Pentecostés, cuando hube enterrado el cadáver, después del baño fui al patio y me tumbé junto a la tapia, con la cara destapada porque hacía calor; yo no sabía que en la tapia, encima de mí, había un nido de gorriones; su excremento caliente me cayó en los ojos, y se me formaron nubes. Fui a los médicos a que me curaran; pero cuanto más ungüentos me daban, más vista perdía, hasta que me quedé completamente ciego. Estuve sin vista cuatro años. Todos mis parientes se apenaron por mi desgracia, y Ajicar me cuidó dos años, hasta que marchó a Elimaida. En aquella situación, mi mujer Ana se puso hacer labores para ganar dinero. Los clientes le daban el importe cuando les llevaba la labor terminada. El siete de marzo, al acabar una pieza y mandársela a los clientes, éstos le dieron el importe íntegro y le regalaron un cabrito para que lo trajese a casa. Cuando llegó, el cabrito empezó a balar.
Yo llamé a mi mujer y le dije: «¿De dónde viene ese cabrito? ¿No será robado? Devuélveselo al dueño, que no podemos comer nada robado.»
Ana me respondió: «Me lo han dado de propina, además de la paga.»
Pero yo no la creía y, abochornado por su acción, insistí en que se lo devolviera al dueño.
Entonces me replicó: «¿Y dónde están tus limosnas? ¿Dónde están tus obras de caridad? ¡Ya ves lo que te pasa!»
Sal 111,1-2.7-8.9 R/. El corazón del justo está firme en el Señor
Dichoso el que teme al Señor
y ama de corazón sus mandatos.
Su linaje será poderoso en la tierra,
la descendencia del justo será bendita. R/.

No temerá la malas noticias,
su corazón está firme en el Señor.
Su corazón está seguro, sin temor,
hasta que vea derrotados a sus enemigos. R/.
Lectura del santo evangelio según san Marcos 12,13-17:
En aquel tiempo, enviaron a Jesús unos fariseos y partidarios de Herodes, para cazarlo con una pregunta.
Se acercaron y le dijeron: «Maestro, sabemos que eres sincero y que no te importa de nadie; porque no te fijas en lo que la gente sea, sino que enseñas el camino de Dios sinceramente. ¿Es lícito pagar impuesto al César o no? ¿Pagamos o no pagamos?»
Jesús, viendo su hipocresía, les replicó: «¿Por qué intentáis cogerme? Traedme un denario, que lo vea.»
Se lo trajeron.
Y él les preguntó: «¿De quién es esta cara y esta inscripción?»
Le contestaron: «Del César.»
Les replicó: «Lo que es del César pagádselo al César, y lo que es de Dios a Dios.»
Se quedaron admirados.

II. Oramos con la Palabra

No hay oración para este día.
Esta oración está incluida en el libro: Evangelio 2011 de EDIBESA.

III. Compartimos la Palabra

  • No se agrió ni se rebeló contra Dios por la ceguera

El libro de Tobías es una enternecedora historia familiar en la que se narran, en principio, dos desgracias domésticas que confluirán en las personas de Tobías y Sara, quienes superando sus propios infortunios con la ayuda de Rafael, la medicina de Dios, y acreditando no poca fuerza de superación, tornarán sus vidas en días de alegría. Texto que rezuma encantador sentimiento familiar y donde el piadoso deber para con los muertos y la limosna tienen un papel importante. Los entendidos sugieren que Tobías es un personaje inspirado en los relatos patriarcales, situado entre Job y Ester, entre Zacarías y Daniel. Lo que resalta en nuestro texto es la notable resistencia al desánimo de la que hace gala Tobías, a pesar del grave incidente de su ceguera y, lo que es más importante, de las constantes puyas que amigos y familiares le dirigían llenas de burla por su confianza en Dios. Pero su fidelidad a Dios es de muchos quilates y su carácter no sufrió menoscabo por ello, porque lo más importante era la constancia en la fe.
  • Lo que es del César pagádselo al César

Variado es el abanico de estratagemas que urden en torno a Jesús para que incurra en algún desliz con el que acusarlo con su propio testimonio; nuestro texto hoy ostenta adulación y escrúpulo de conciencia con lo que, en principio, ablandar la palabra del Maestro. Éste afronta el envite no abonando la postura de los herodianos ni adelantando su detención, que llegará en su hora, si se declara en rebeldía. La pregunta en cuestión es si hay que pagar el impuesto al César o no. Y con habilidad lleva la pregunta a su terreno, el práctico, donde se ubica el compromiso religioso, indicando que al César lo suyo y a Dios lo que sólo a él corresponde. Pero bien mirado, sabemos lo que puede corresponder al César si no ignoramos las leyes de la cosa pública; muy otra es la situación cuando cada uno debe precisar en verdad qué es lo que corresponde a Dios. Y aquí sobran las componendas, pues cada uno debe implicar su vida a la hora de responder a preguntas tales como: Cuando digo Dios ¿qué quiero decir, qué experiencia de Dios deseo vivir y transmitir? El mundo de hoy no espera de los seguidores del Maestro respuestas estándar ni declaraciones oficiales, de manual, para salir del paso; no, hoy se nos demanda enorme capacidad de verdad y de búsqueda que, junto con la modesta sinceridad de nuestra confianza en Jesús de Nazaret hace declaración existencial de que nuestra debilidad está siempre sublimada por la fuerza del Evangelio, y que no renunciamos a nuestra condición de buscadores del rostro de Dios, aunque esto no nos reporte popularidad ni tranquilidad.
Cuando decimos el vocablo Dios ¿cuál es el conjunto de nuestras vivencias y esperanzas?
A la hora de dar tanto al César como a Dios ¿nos mueve la honradez y congruencia con lo que decimos creer?
Fr. Jesús Duque O.P.Fr. Jesús Duque O.P.
Convento de San Jacinto (Sevilla)
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Miércoles 3/6/2015
No es Dios de muertos, sino de vivos

I. Contemplamos la Palabra

Lectura del libro de Tobías 3,1-11.24-25
En aquellos días, profundamente afligido, sollocé, me a llorar y empecé a rezar entre sollozos: «Señor, tú eres justo, todas tus obras son justas; tú actúas con misericordia y lealtad, tú eres el juez del mundo. Tu, Señor, acuérdate de mi y mírame; no me castigues por mis pecados, mis errores y los de mis padres, cometidos en tu presencia, desobedeciendo tus mandatos. Nos has entregado al saqueo, al destierro y a la muerte, nos has hecho refrán, comentario y burla de todas las naciones donde nos has dispersado. SI, todas tus sentencias son justas cuando me tratas así por mis pecados, porque no hemos cumplido tus mandatos ni hemos procedido lealmente en tu presencia. Haz ahora de mi lo que te guste. Manda que me quiten la vida, y desapareceré de la faz de la tierra y en tierra me convertiré. Porque más vale morir que vivir, después de oír ultrajes que no merezco y verme invadido de tristeza. Manda, Señor, que yo me libre de esta prueba; déjame marchar a la eterna morada y no me apartes tu rostro, Señor, porque más me vale morir que vivir pasando esta prueba y escuchando tales ultrajes.»
Aquel mismo día, Sara, la hija de Ragüel, el de Ecbatana de Media, tuvo que soportar también los insultos de una criada de su padre; porque Sara se había casado siete veces, pero el maldito demonio Asmodeo fue matando a todos los maridos, cuando iban a unirse a ella según costumbre.
La criada le dijo: «Eres tú la que matas a tus maridos. Te han casado ya con siete, y no llevas el apellido ni siquiera de uno. Porque ellos hayan muerto, ¿a qué nos castigas por su culpa? ¡Vete con ellos! ¡Que no veamos nunca ni un hijo ni una hija tuya!»
Entonces Sara, profundamente afligida, se echó a llorar y subió al piso de arriba de la casa, con intención de ahorcarse.
Pero lo pensó otra vez, y se dijo: «¡Van a echárselo en cara a mi padre! Le dirán que la única hija que tenía, tan querida, se ahorcó al verse hecha una desgraciada. Y mandaré a la tumba a mi anciano padre, de puro dolor. Será mejor no ahorcarme, sino pedir al Señor la muerte, y así ya no tendré que oír más insultos.»
Extendió las manos hacia la ventana y rezó. En el mismo momento, el Dios de la gloria escuchó la oración de los dos, y envió a Rafael para curarlos.
Sal 24 R/. A ti, Señor, levanto mi alma
Dios mío, en ti confío, no quede yo defraudado,
que no triunfen de mí mis enemigos;
pues los que esperan en ti no quedan defraudados,
mientras que el fracaso malogra a los traidores. R/.

Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. R/.

Recuerda, Señor,
que tu ternura y tu misericordia son eternas;
acuérdate de mi con misericordia,
por tu bondad, Señor. R/.

El Señor es bueno y es recto,
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes. R/.
Lectura del santo evangelio según san Marcos 12,18-27
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos saduceos, de los que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron: «Maestro, Moisés nos dejó escrito: "Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer, pero no hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano." Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos; el segundo se casó con la viuda y murió también sin hijos; lo mismo el tercero; y ninguno de los siete dejó hijos. Por último murió la mujer. Cuando llegue la resurrección y vuelvan a la vida, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete han estado casados con ella.»
Jesús les respondió: «Estáis equivocados, porque no entendéis la Escritura ni el poder de Dios. Cuando resuciten, ni los hombres ni las mujeres se casarán; serán como ángeles del cielo. Y a propósito de que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, en el episodio de la zarza, lo que le dijo Dios: "Yo soy el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob"? No es Dios de muertos, sino de vivos. Estáis muy equivocados.»

II. Oramos con la Palabra

No hay oración para este día.
Esta oración está incluida en el libro: Evangelio 2011 de EDIBESA.

III. Compartimos la Palabra

  • «Señor, acuérdate de mí y mírame»

La verdadera fe en Dios se convierte en Esperanza aun en los momentos más difíciles de nuestra vida, como acontece en la lectura del Libro de Tobías. Ciertamente vemos en el texto tristeza, amargura a veces, pero no desesperación. Tobías «sabe» en Quien tiene puesta su más esencial confianza. Dios no defrauda, aunque el Mal aceche en el personaje de Asmodeo, aunque todo se nos antoje negro, triste y desesperado y lleguemos a pensar que es Dios quien quiere nuestra desgracia; pero Dios es justo y compasivo y no vuelve el rostro ante la súplica de Tobías, sino que lo escucha y manda a Rafael para que le cure en el cuerpo y en el alma. Así también nosotros tendríamos que ser hombres de esperanza incluso en una sociedad donde las estructuras de pecado nos ahogan y nos oculta la luz de Dios.
  • «Estáis equivocados porque no entendéis las Escrituras»

El verdadero Dios se escapa siempre de los cotos en los que los hombres, sobre todo los poderosos, muchas veces quieren encerrarlo a fin de que no interfiera en sus intereses materialistas y egoístas, sino que más bien se convierta en su aval. En el Evangelio Jesús se centra en el verdadero sentido de la Resurrección, a la que caricaturizaban los saduceos y los fariseos reducían a una mera continuación de la vida terrestre. Ambos se equivocan porque no conocen el verdadero sentido de la Escritura, no conocen a Dios, a un Dios VIVO. Por eso no tiene ningún sentido las elucubraciones que le plantean sobre la Resurrección.
La Resurrección es el encuentro definitivo con Dios, que transfigura nuestra vida en otra que ya no tiene fin, una Vida Nueva, definitiva. Esa es la vocación a la que nos llama Dios: vivir su misma vida en comunión plena con Él.
Esta es nuestra Esperanza, más allá de disquisiciones materiales a las que somos tan aficionados también en la Iglesia, que nos ocupan y preocupan porque nuestro horizonte no es la Resurrección auténtica sino un remedo de nuestra -muchas veces- mediocre realidad.
Hoy conmemoramos el martirio de San Carlos Luanga y compañeros, cristianos plenamente esperanzados en el verdadero sentido de la Resurrección.
- ¿Qué preocupaciones me agobian, me quitan el sueño y me hacen sentirme especialmente triste?
- ¿Soy capaz de descubrir en esos momentos la Esperanza a la que Dios me llama? ¿Le pido ayuda como Tobías?
- ¿Crees que en la Iglesia nos identificamos a veces con los saduceos en la comprensión de la Resurrección?

 
D. Carlos José Romero Mensaque, O.P.D. Carlos José Romero Mensaque, O.P.
Fraternidad Fray Bartolomé de las Casas (Sevilla)
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Jueves 4/6/2015San Pedro de Verona 
Señor, tú eres justo, todas tus obras son justas

I. Contemplamos la Palabra

Lectura del libro de Tobías (6,10-11;7,1.9-17;8,4-9a):
En aquellos días, habían entrado ya en Media y estaban cerca de Ecbatana, cuando Rafael dijo al chico: «Amigo Tobías.»
Él respondió: «¿Qué?»
Rafael dijo: «Hoy vamos a hacer noche en casa de Ragüel. Es pariente tuyo, y tiene una hija llamada Sara.»
Al llegar a Ecbatana, le dijo Tobías: «Amigo Azarias, llévame derecho a casa de nuestro pariente Ragüel.»
El ángel lo llevó a casa de Ragüel. Lo encontraron sentado a la puerta del patio; se adelantaron a saludarlo, y él les contestó: «Tanto gusto, amigos; bien venidos.»
Luego los hizo entrar en casa. Ragüel los acogió cordialmente y mandó matar un carnero. Cuando se lavaron y bañaron, se pusieron a la mesa.
Tobías dijo a Rafael: «Amigo Azarías, dile a Ragüel que me dé a mi pariente Sara.»
Ragüel lo oyó, y dijo al muchacho: «Tú come y bebe y disfruta a gusto esta noche. Porque, amigo, sólo tú tienes derecho a casarte con mi hija Sara, y yo tampoco puedo dársela a otro, porque tú eres el pariente más cercano. Pero, hijo, te voy a hablar con toda franqueza. Ya se la he dado en matrimonio a siete de mi familia, y todos murieron la noche en que iban a acercarse a ella. Pero bueno, hijo, tú come y bebe, que el Señor cuidará de vosotros.»
Tobías replicó: «No comeré ni beberé mientras no dejes decidido este asunto mío.»
«Lo haré. Y te la daré, como prescribe la ley de Moisés. Dios mismo manda que te la entregue, y yo te la confío. A partir de hoy, para siempre, sois marido y mujer. Es tuya desde hoy para siempre. El Señor del cielo os ayude esta noche, hijo, y os dé su gracia y su paz.»
Llamó a su hija Sara. Cuando se presentó, Ragüel le tomó la mano y se la entregó a Tobías, con estas palabras: «Recíbela conforme al derecho y a lo prescrito en la ley de Moisés, que manda se te dé por esposa. Tómala y llévala enhorabuena a casa de tu padre. Que el Dios del cielo os dé paz y bienestar.»
Luego llamó a la madre, mandó traer papel y escribió el acta del matrimonio: «Que se la entregaba como esposa conforme a lo prescrito en la ley de Moisés.»
Después empezaron a cenar. Ragüel llamó a su mujer Edna y le dijo: «Mujer, prepara la otra habitación y llévala allí.»
Edna se fue a arreglar la habitación que le había dicho su marido. Llevó allí a su hija y lloró por ella.
Luego, enjugándose las lágrimas, le dijo: «Ánimo, hija. Que el Dios del cielo cambie tu tristeza en gozo. Ánimo, hija.»
Y salió. Cuando Ragüel y Edna salieron, cerraron la puerta de la habitación. Tobías se levantó de la cama y dijo a Sara: «Mujer, levántate, vamos a rezar, pidiendo a nuestro Señor que tenga misericordia de nosotros y nos proteja.»
Se levantó, y empezaron a rezar, pidiendo a Dios que los protegiera. Rezó así: «Bendito eres, Dios de nuestros padres, y bendito tu nombre por los siglos de los siglos. Que te bendigan el cielo y todas tus criaturas por los siglos. Tú creaste a Adán, y como ayuda y apoyo creaste a su mujer, Eva; de los dos nació la raza humana. Tú dijiste: "No está bien que el hombre esté solo, voy a hacerle alguien como él, que lo ayude." Si yo me caso con esta prima mía, no busco satisfacer mi pasión, sino que procedo lealmente. Dígnate apiadarte de ella y de mí, y haznos llegar juntos a la vejez.»
Los dos dijeron: «Amén, amén.» Y durmieron aquella noche.
Sal 127,1-2.3.4-5 R/. Dichosos los que temen al Señor
Dichoso el que teme al Señor
y sigue sus caminos.
Comerás de] fruto de tu trabajo,
serás dichoso, te irá bien. R/.

Tu mujer, como parra fecunda,
en medio de tu casa;
tus hijos, como renuevos de olivo,
alrededor de tu mesa. R/.

Ésta es la bendición del hombre que teme al Señor.
Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida. R/.
Lectura del santo evangelio según san Marcos (12,28b-34):
En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: «¿Qué mandamiento es el primero de todos?»
Respondió Jesús: «El primero es: "Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser." El segundo es éste: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo." No hay mandamiento mayor que éstos.»
El escriba replicó: «Muy bien, Maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios.»
Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo: «No estás lejos del reino de Dios.» Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

II. Oramos con la Palabra

No hay oración para este día.
Esta oración está incluida en el libro: Evangelio 2011 de EDIBESA.

III. Compartimos la Palabra

  • A éste que teme a Dios le corresponde...

El texto de la 1ª lectura de hoy día que se prolonga a través de varios capítulos, nos presenta en primer plano la figura de Tobías hijo, a quién el ángel Rafael le señala como un hombre temeroso de Dios y que confía en su bondad. Toda la narración va mostrándonos como Dios es fiel a los que son fieles a Él.( Si pueden sería bueno para poder entender mejor el texto que leyeran los 3 capítulos. A veces los cortes deforman un poco el sentido de la narración) Al reflexionar hoy con este texto, podemos tener la tentación de percibir algo así como una cierta recompensa. Dios premia y castiga. La muerte puede entenderse como castigo (7,11), y “a éste, que teme a Dios, le corresponde como esposa; por eso ningún otro ha podido tenerla”(v.12). Dios premia, permitiendo la vida. No podemos quedarnos en una interpretación tan simplista y tan poco cristiana. El texto corresponde a una época y aún contexto concreto que debemos tener en cuenta.
El libro de Tobías nos presenta la vida de una familia israelita piadosa que se mantiene fiel a Dios, viviendo en medio de un pueblo pagano. A través de toda la narración nos va mostrando el valor de la oración y como los ruegos son escuchados por un Dios que hace camino con la humanidad. El narrador bíblico atribuye a Dios los grandes y pequeños hechos ocurridos en cada circunstancia. Esto sigue siendo válido hoy día. Somos invitados – invitadas a interpretar o leer los acontecimientos a la luz de Dios y su Espíritu, descubriendo su interacción con el ser humano y su mundo =nuestro mundo.
La gran preocupación de los judíos aún en el tiempo de Jesús es la fidelidad a Dios,(a veces, mal entendida) y el cumplimiento estricto de la Ley. En la respuesta de Jesús a los saduceos (evangelio de ayer) queda claro que lo fundamental es ¿Quién es Dios? Y cuál es la naturaleza de su relación con el ser humano. Pone el énfasis en la obra de Dios: obra creadora al servicio siempre de la vida, por eso Jesús se atreve a señalar casi una sentencia.“Estáis muy equivocados” (v 27)
  • A un doctor de la Ley, le gustó la respuesta de Jesús

El evangelio que hoy escuchamos nos presenta una bonita, corta y profunda conversación entre dos personas: Jesús y un Doctor de la Ley. Parece que el doctor de la Ley ha escuchado la conversación precedente, que Marcos nos coloca en su evangelio y lanza a Jesús una pregunta, pregunta fundamental, que busca con ella descubrir quién es éste que provoca tantas adhesiones y tanta polémica y hasta rechazo.
La pregunta es clara y concreta, deberíamos pensar que todo un Doctor de la Ley judía tenía que conocerla, entonces qué busca? La respuesta que busca es para él o es para los de su rango que ya han tenido muchos encontronazos con Jesús? Quizás quiera estar más seguro de los posibles pasos que quisiera dar en el futuro. Sea lo que sea Jesús no elude la pregunta y responde con un texto del Deuteronomio (6,4-5) que es fundamental para todo israelita, señalando el camino que debemos seguir de manera que nuestra vida vaya en la dirección correcta y seamos felices. Añade un segundo texto también del AT (Lv 19,18)
Jesús no se contenta con solo una respuesta sino que invita a este doctor de la Ley, y a nosotros-as con él hoy, a que podamos ver y optar por las dos caras de la misma moneda. Es la tarea de nuestra vida, y acertar con ella es la que nos da la medida de ser auténticos o falsos seguidores de Jesús.
Jesús al recitar estos dos textos coloca su intención en esta forma de amar a Dios sin división, porque Dios es el único, y hay que hacerlo “con todas tus fuerzas”. Antes de esta frase especifica algo: el amor se vive con todas las facultades humanas, porque Él nos conoce, nos lo pide y nos pide hacer realidad, con nuestras debilidades y caídas, hacer realidad el plan de Dios para la humanidad, que es lo mismo que decir “construir su Reino”.
Igual que la pericopa anterior “Estáis muy equivocados” (v 27) , Jesús termina con otra afirmación o sentencia “No estás lejos del Reino de Dios”(v34). Pero entre la una y la otra hay un trecho mucho más grande que este pequeño texto de Mc. ¡qué mirada tan distinta! Y también ¡qué sentimientos tan diferentes tuvieron que ser los de estos dos interlocutores! Ojalá no nos quedemos anclados en la primera actitud si en ella hemos caído alguna vez y pidamos a este Espíritu de Dios que fortalezca con sus dones nuestro caminar cotidiano.
Hna. Virgilia León Garrido O.P.Hna. Virgilia León Garrido O.P.
Congregación Romana de Santo Domingo
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Viernes 5/6/2015San Bonifacio 
“El Señor mantiene su fidelidad perpetuamente”

I. Contemplamos la Palabra

Lectura del libro de Tobías 11, 5-17
En aquellos días, Ana estaba sentada, oteando el camino por donde tenía que llegar su hijo.
Tuvo el presentimiento de que llegaba, y dijo al padre: "Mira, viene tu hijo con su compañero". Rafael dijo a Tobías, antes de llegar a casa: "Estoy seguro de que tu padre recuperará la vista. Úntale los ojos con la hiel del pez; el remedio hará que las nubes de los ojos se contraigan y se le desprendan. Tu padre recobrará la vista y verá la luz".
Ana fue corriendo a arrojarse al cuello de su hijo, diciéndole: "Te veo, hijo, ya puedo morirme".
Y se echó a llorar. Tobit se puso en pie y, tropezando, salió por la puerta del patio.
Tobías fue hacia él con la hiel del pez en la mano; le sopló en los ojos, le agarró la mano y le dijo: "Ánimo, padre".
Le echó el remedio, se lo aplicó y luego con las dos manos le quitó como una piel de los lagrimales. Tobit se le arrojó al cuello, llorando, mientras decía: "Te veo, hijo, luz de mis ojos".
Luego añadió: "Bendito sea Dios, bendito su gran nombre, benditos todos sus santos ángeles. Que su nombre glorioso nos proteja, porque si antes me castigó, ahora veo a mi hijo Tobías".
Tobías entró en casa contento y bendiciendo a Dios a voz en cuello.
Luego le contó a su padre lo bien que les había salido el viaje: traía el dinero y se había casado con Sara, la hija de Ragüel: "Está ya cerca, a las puertas de Nínive".
Tobit salió al encuentro de su nuera, hacia las puertas de Nínive. Iba contento y bendiciendo a Dios, y los ninivitas, al verlo caminar con paso firme y sin ningún lazarillo, se sorprendían. Tobit les confesaba abiertamente que Dios había tenido misericordia y le había devuelto la vista.
Cuando llegó cerca de Sara, mujer de su hijo Tobías, le echó esta bendición: "¡Bien venida, hija! Bendito sea tu Dios, que te ha traído aquí. Bendito sea tu padre, bendito mi hijo Tobías, y bendita tú, hija. ¡Bien venida a ésta tu casa! Que goces de alegría y bienestar. Entra, hija".
Todos los judíos de Nínive celebraron aquel día una gran fiesta.
Sal 145 Alaba, alma mía, al Señor
Alaba, alma mía, al Señor:
alabaré al Señor mientras viva,
tañeré para mi Dios mientras exista. R/.

Que mantiene su fidelidad perpetuamente,
que hace justicia a los oprimidos,
que da pan a los hambrientos.
El Señor liberta a los cautivos. R/.

El Señor abre los ojos al ciego,
el Señor endereza a los que ya se doblan,
el Señor ama a los justos.
El Señor guarda a los peregrinos. R/.

Sustenta al huérfano y a la viuda
y trastorna el camino de los malvados.
El Señor reina eternamente,
tu Dios, Sión, de edad en edad. R/.
Lectura del Evangelio según san Marcos 12, 35-37
En aquel tiempo, mientras enseñaba en el templo, Jesús preguntó: "¿Cómo dicen los escribas que el Mesías es hijo de David? El mismo David, inspirado por el Espíritu Santo, dice: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, y haré de tus enemigos estrado de tus pies." Si el mismo David lo llama Señor, ¿cómo puede ser hijo suyo?". La gente, que era mucha, disfrutaba escuchándolo.

II. Oramos con la Palabra

No hay oración para este día.
Esta oración está incluida en el libro: Evangelio 2011 de EDIBESA.

III. Compartimos la Palabra

  • “El Señor mantiene su fidelidad perpetuamente”

El libro de Tobías, de donde está tomada la lectura de hoy, pertenece al gran arte narrativo de novela edificante, con su sentido del detalle concreto bien observado, pero que es muy libre al tratar la historia y la geografía. Lo importante no es que todo el relato sea verdad, aunque esté basado en un hecho histórico, sino la enseñanza que nos quiere transmitir el autor sagrado. Y en este caso es bien claro y lo expresa bellamente el salmo responsorial: «alaba, alma mía, al Señor, que mantiene su fidelidad perpetuamente», «el Señor liberta a los oprimidos, abre los ojos al ciego, endereza a los que ya se doblan», «el Señor ama a los justos y trastorna el camino de los malvados».

El mensaje principal es que Dios protege a los justos y los salva de las desgracias que puedan sobrevenirles si recurren a Él con una oración sincera. La prueba se transforma en bendición dejando al alma convencida de que Dios es, sobre todo, un padre que ama. Tobit al verse curado exclama: “Te bendigo, Señor, Dios de Israel, que si antes me castigaste ahora me has salvado…”

El texto nos está invitando a no hacer una lectura rápida y superficial de los acontecimientos de nuestra vida, sino mirar las cosas a través de las “gafas de la fe”, porque lo que parece desastroso en nuestra historia, muchas veces resulta para bien. Dios lo conduce todo para nuestro provecho. Cuántas veces tenemos la experiencia de que una enfermedad, o la falta de suerte, o un accidente, o un fracaso que nos hicieron sufrir, luego han resultado beneficiosos.

Dios es siempre fiel y no deja sin recompensa al que en Él confía y obra con rectitud aun en medio de la adversidad. Nuestros esfuerzos por vivir honradamente como personas y como cristianos nunca quedarán sin recompensa, aunque no sepamos cuál será el momento y el modo de esta recompensa.
  • “¿El Mesías es Hijo de David?”

En esta ocasión es Jesús quien pone a prueba a sus interlocutores con una pregunta: ¿Cómo dicen los Maestros de la Ley que el Mesías es Hijo de David? Ante la cual quedaron en silencio. No sabían qué decir.

“Hijo de David” es uno de los títulos mesiánicos con que la Biblia designa a Jesús, con lo cual detrás de esta pregunta había una intención. Que el Mesías sea Hijo de David, no sólo se está refiriendo a su genealogía natural, sino que hace referencia a cómo va a ser su proyecto: “Cristo es el verdadero Salomón, y aquel otro Salomón, hijo de David engendrado de Betsabé, rey de Israel, era figura de este Rey pacífico” (San Agustín)

David es igualmente figura del Mesías. David, el rey pastor, encarna, en figura, al Rey Mesías: potente en su pequeñez, inocente perseguido, exaltado a través de la persecución y el sufrimiento, siempre fiel a Dios que lo ha elegido.

Que Jesús sea llamado “Hijo de David” pone de manifiesto que Dios confunde con los débiles a los fuertes. David, el más pequeño de sus hermanos, es elegido por Dios como rey. Un rey de cuya descendencia nacerá, según la carne, el Ungido, que instaurará el reino definitivo de Dios, el que salvará al mundo.
 MM.  Dominicas MM. Dominicas 
Monasterio de Sta. Ana (Murcia)
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Sábado 6/6/2015
“Ésta ha echado todo lo que tenía para vivir”

I. Contemplamos la Palabra

Lectura del libro de Tobías 12, 1.5-15.20
Así es que lo llamó y le dijo: "Como paga, toma la mitad de todo lo que has traído, y vete en paz". Entonces Rafael llamó aparte a los dos y les dijo: "Bendecid a Dios y proclamad ante todos los vivientes los beneficios que os ha hecho, para que todos canten himnos en su honor. Manifestad a todos las obras del Señor como él se merece, y no seáis negligentes en darle gracias. Si el secreto del rey hay que guardarlo, las obras de Dios hay que publicarlas y proclamarlas como se merecen. Obrad bien, y no os vendrá ninguna desgracia. Más vale la oración sincera y la limosna generosa que la riqueza adquirida injustamente. Más vale hacer limosnas que atesorar dinero. La limosna libra de la muerte y espía el pecado. Los que hacen limosna se saciarán de vida. Los pecadores y los malhechores son enemigos de si mismos. Os descubriré toda la verdad sin ocultaros nada. Ya os dije que si el secreto del rey hay que guardarlo, las obras de Dios hay que publicarlas como se merecen. Pues bien, cuando Sara y tú estabais rezando, yo presentaba al Señor de la gloria el memorial de tu oración. Lo mismo cuando enterrabas a los muertos. Y cuando te levantaste de la mesa sin dudar y dejaste la comida por ir a enterrar a aquel muerto, Dios me envió para probarte; pero me ha enviado de nuevo para curarte a ti y a tu nuera Sara. Yo soy Rafael, uno de los siete ángeles que están al servicio de Dios y tienen acceso ante el Señor de la gloria. Así, pues, bendecid al Señor en la tierra, dad gracias a Dios. Yo subo ahora al que me envió. Vosotros escribid todo lo que os ha ocurrido".
Tb 13 R/. Bendito sea Dios, que vive eternamente
Él azota y se compadece,
hunde hasta el abismo y saca de él,
y no hay quien escape de su mano. R/.

Veréis lo que hará con vosotros,
le daréis gracias a boca llena,
bendeciréis al Señor de la justicia
y ensalzaréis al rey de los siglos. R/.

Yo le doy gracias en mi cautiverio,
anuncio su grandeza y su poder a un pueblo pecador. R/.

Convertíos, pecadores,
obrad rectamente en su presencia:
quizá os mostrará benevolencia
y tendrá compasión. R/.
Lectura del santo evangelio según san Marcos 12,38-44
En aquel tiempo, entre lo que enseñaba Jesús a la gente, dijo: "¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en la plaza, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas, con pretexto de largos rezos. Éstos recibirán una sentencia más rigurosa". Estando Jesús sentado enfrente del arca de las ofrendas, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban en cantidad; se acercó una viuda pobre y echó dos reales.
Llamando a sus discípulos, les dijo: "Os aseguro que esa pobre viuda ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero ésta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir".

II. Oramos con la Palabra

No hay oración para este día.
Esta oración está incluida en el libro: Evangelio 2011 de EDIBESA.

III. Compartimos la Palabra

La Primera Lectura nos habla de ángeles, de bendiciones, de agradecimiento y acción de gracias. Cuando estas actitudes son auténticas se divulgan para que el bien sea conocido y apreciado; y, además, se practican, se viven y se convierten en conducta y en obras. Esta es la lección del párrafo evangélico de hoy. La interpretación la hace el mismo Jesús.
  •  Hipocresía entonces, después y ahora

Jesús, además de alabar la actitud y gesto de la pobre viuda, pone en su sitio la conducta de los que sólo “han echado de lo que les sobra”. Yo os confieso que escribo esto con sumo respeto para, siguiendo a Jesús en lo que dice, no herir susceptibilidades ni molestar inútilmente a nadie, cuando yo mismo me considero un hipócrita potencial, porque a veces, consciente o inconscientemente, trato de servirme de Dios en lugar de, como María, mostrarme siervo suyo, además de hijo; o cuando, en este servicio, busco, más que a Dios, el “aprobado” o “notable” de la conciencia y, si es posible, de la de los demás.
Una cosa es la tranquilidad de conciencia y otra, bastante distinta, querer e intentar comprar la seguridad de la salvación “echando de lo que nos sobra”, con obras no siempre llenas de “espíritu”, sino más bien vacías. O cuando cumplimos, pero como los fariseos, con una actitud formalista, ritualista, convirtiendo nuestro seguimiento de Jesús en un conjunto de normas, leyes y obligaciones, en lugar de potenciar las actitudes y valores evangélicos.
  •  Sencillez y autenticidad

Cuando oímos el elogio y la alabanza de Jesús, nosotros también nos quedamos sobrecogidos y admiramos el gesto de la viuda. Lo primero, porque no estamos acostumbrados a que lo pequeño, lo sencillo, lo humilde, lo bueno sea noticia. Más bien, preparamos a nuestros hijos para lo contrario: que se formen bien, que aspiren a ser los mejores, los más fuertes, los más hábiles, los más sabios, porque nunca el mundo ha sido tan competitivo como ahora. Nosotros mismos, en la medida en que podemos, procuramos tener el mejor empleo, el mejor sueldo, la mejor casa, la mejor calidad de vida.
Pues bien, Jesús goza y se fija en lo pequeño y en los pequeños, en los pobres, en los enfermos, en los ignorantes, en los que no cuentan, en los sencillos. Hoy en una pobre viuda que, creyendo que nadie se fija en ella -¿quién es para que lo hagan o qué importancia tiene lo que hace –piensa- para que alguien pueda observarla?-; otras veces, viudas como la de Sarepta o Nain, o niños que intentaban acercarse a Jesús y los discípulos se lo impedían, creyendo que estorbaban al Maestro. Sin contar a los leprosos, ciegos, cojos, impedidos, o en peligro como la adúltera. Jesús sentía predilección por los sencillos y por los gestos sinceros y agradecidos.
El Evangelio no nos dice el nombre de estas viudas, ni de la Samaritana, ni de la adúltera. Sólo buscaban que se conocieran y recordaran sus gestos. A mí me hubiera encantado conocer hasta su dirección, aunque sólo fuera la electrónica; contactar con ellas, aprender de ellas, ser un poco más como ellas. Tener su santa y perseverante “osadía” para tener gestos que, por su sencillez y autenticidad, agradaran a Jesús. Que sepamos, no están canonizadas, pero yo no aspiro a una santidad mayor, aunque sí a parecerme un poco más a ellas.

Fray Hermelindo Fernández RodríguezFray Hermelindo Fernández Rodríguez
La Virgen del Camino
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