sábado, 16 de mayo de 2015

Orden de Predicadores, Evangelio del día y comentarios a la Palabra diaria Séptima Semana de Pascua Del 18/5/2015 al 23/5/2015

Introducción a la semana
Esta semana tiene una característica esencial: es la semana de la preparación a Pentecostés. Se necesita vivir esa semana dirigida a esa Pascua. Después de la fiesta se termina el tiempo Pascual. Pentecostés es una gran fiesta sin octava, exige al menos que nos centremos en prepararnos para ella la semana anterior. Es la última se mana de Pascua. Las lecturas de los Hechos de los Apóstoles nos llevan ya a la prisión de Pablo en Roma. Las lecturas evangélicas continúan la conversación de Jesús con sus discípulos, que termina en la Oración sacerdotal del capítulo 17. Los dos días últimos de la semana se nos ofrece el final del evangelio de Juan, en un episodio postpascual, que en la línea de Juan, viene a fundamentar la misión de Pedro, la de la Iglesia, en el amor a Jesús. El Espíritu Santo es aludido directamente por Pablo en las lecturas del lunes y martes. Debe de estar presente en la reflexión de cada día, pues él es quien culmina la Pascua, e impulsa a ejecutar la misión apostólica y a sostener a la Iglesia en medio de la historia. Y a nosotros en ella. La semana termina con la Gran Vigilia de Pentecostés. Todo cristiano debe sentirse invitado a participar en ella.
 Archivo Evangelio del día Archivo Evangelio del día 

Enviar comentario al autor 


Lunes 18/5/2015
“Yo he vencido al mundo”

I. Contemplamos la Palabra

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 19,1-8
Mientras Apolo estaba en Corinto, Pablo atravesó la meseta y llegó a Éfeso. Allí encontró unos discípulos y les preguntó: - «¿Recibisteis el Espíritu Santo al aceptar la fe?» Contestaron: - «Ni siquiera hemos oído hablar de un Espíritu Santo.» Pablo les volvió a preguntar: - «Entonces, ¿qué bautismo habéis recibido?» Respondieron: - «El bautismo de Juan.» Pablo les dijo: - «El bautismo de Juan era signo de conversión, y él decía al pueblo que creyesen en el que iba a venir después, es decir, en Jesús.» Al oír esto, se bautizaron en el nombre del Señor Jesús; cuando Pablo les impuso las manos, bajó sobre ellos el Espíritu Santo, y se pusieron a hablar en lenguas y a profetizar. Eran en total unos doce hombres. Pablo fue a la sinagoga y durante tres meses habló en público del reino de Dios, tratando de persuadirlos.
Sal 67, 2-3. 4-5ac. 6-7ab R. Reyes de la tierra, cantad a Dios.
Se levanta Dios, y se dispersan sus enemigos,
huyen de su presencia los que lo odian;
como el humo se disipa, se disipan ellos;
como se derrite la cera ante el fuego,
así perecen los impíos ante Dios. R. 

En cambio, los justos se alegran,
gozan en la presencia de Dios, rebosando de alegría.
Cantad a Dios, tocad en su honor,
su nombre es el Señor. R.

Padre de huérfanos, protector de viudas,
Dios vive en su santa morada.
Dios prepara casa a los desvalidos,
libera a los cautivos y los enriquece. R.
Lectura del santo evangelio según san Juan 16,29-33
En aquel tiempo, dijeron los discípulos a Jesús: - «Ahora sí que hablas claro y no usas comparaciones. Ahora vemos que lo sabes todo y no necesitas que te pregunten; por ello creemos que saliste de Dios.» Les contestó Jesús: - ¿Ahora creéis? Pues mirad: está para llegar la hora, mejor, ya ha llegado, en que os disperséis cada cual por su lado y a mí me dejéis solo. Pero no estoy solo, porque está conmigo el Padre. Os he hablado de esto, para que encontréis la paz en mí. En el mundo tendréis luchas; pero tened valor: yo he vencido al mundo.»

II. Oramos con la Palabra

No hay oración para este día.
Esta oración está incluida en el libro: Evangelio 2011 de EDIBESA.

III. Compartimos la Palabra

  • “Se bautizaron en el nombre del Señor Jesús”

Todo tiene su proceso. El afianzamiento del camino cristiano, seguir a Jesús una vez que él vino a nuestra tierra, convivió con nosotros, predicó, le mataron, resucitó y mandó a sus discípulos ir por todo el mundo y predicar lo que él había vivido y enseñado… no es algo claro, preciso en todos sus detalles, desde el principio. Después de morir y resucitar tuvo una etapa en que se apareció a algunos de los suyos durante un breve espacio de tiempo, después de ascender a los cielos envió el Espíritu prometido… Todo esto fue cristalizando poco a poco, en modos, maneras, prácticas nuevas a la hora de celebrar los distintos misterios y sucesos que vivió Jesús.
Hoy vemos cómo Pablo se encuentra en Éfeso con “unos discípulos” que ni siquiera habían oído hablar de Espíritu Santo, pues solo habían recibido el bautismo de Juan Bautista, que era un preludio del bautismo de Jesús. Pero Pablo, después de una buena catequesis, les bautiza, reciben el Espíritu Santo con fuerza, de tal manera que se “pusieron a hablar en lenguas y a profetizar”.
Salvando las distancias, aunque los cristianos del siglo XXI hayamos oído hablar del Espíritu Santo… para algunos casi como si no existiera. Algún teólogo le llama “el gran desconocido”. Seamos lúcidos, valientes y dirijámonos al Espíritu, que habita en nuestro corazón, para pedirle que “nos inunde con su luz, que nos reconforte en los duelos, enjugue nuestras lágrimas, riegue, sane, lave, salve…”, pues todo esto y más es lo que le toca hacer con nosotros.
  • “Yo he vencido al mundo”

Jesús se está despidiendo de sus apóstoles a los que conoce bien. Les quiere animar. Ellos perciben que les está hablando muy claro, porque otras veces han tenido la sensación de no entenderle del todo. Jesús les ha convencido poco a poco de que “saliste de Dios”, de que era el hijo de Dios.
Pero a la vuelta de la esquina les espera una dura prueba. Jesús va a ser condenado a morir como un enemigo del su pueblo, del pueblo judío. Entonces sus apóstoles van a huir despavoridos y solo unas mujeres y Juan le van a acompañar en la muerte de cruz. Jesús intenta animarles y que pase lo que pase, y aunque muera en el lugar de los malditos, va salir victorioso: “Tened valor: Yo he vencido al mundo”.
A los apóstoles les espera, salvando las distancias, el mismo recorrido que a Jesús: “En el mundo tendréis luchas”, habrá siempre enemigos de Jesús, habrá proceso de descristianización, habrá mártires en todos los tiempos… pero a todos los cristianos nos espera la victoria final, no la muerte, la nada, el fracaso, sino la resurrección a la vida de total felicidad, el mismo destino que a Jesús.
Fray Manuel Santos  SánchezFray Manuel Santos Sánchez
Real Convento de Predicadores (Valencia)
Enviar comentario al autor 


Martes 19/5/2015San Francisco Coll 
Les he comunicado las palabras que tú me diste

I. Contemplamos la Palabra

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 20, 17-27
En aquellos días, desde Mileto, mandó Pablo llamar a los presbíteros de la Iglesia de Éfeso. Cuando se presentaron, les dijo: -«Vosotros sabéis que todo el tiempo que he estado aquí, desde el día que por primera vez puse pie en Asia, he servido al Señor con toda humildad, en las penas y pruebas que me han procurado las maquinaciones de los judíos. Sabéis que no he ahorrado medio alguno, que os he predicado y enseñado en público y en privado, insistiendo a judíos y griegos a que se conviertan a Dios y crean en nuestro Señor Jesús. Y ahora me dirijo a Jerusalén, forzado por el Espíritu. No sé lo que me espera allí, sólo sé que el Espíritu Santo, de ciudad en ciudad, me asegura que me aguardan cárceles y luchas. Pero a mí no me importa la vida; lo que me importa es completar mi carrera, y cumplir el encargo que me dio el Señor Jesús: ser testigo del Evangelio, que es la gracia de Dios. He pasado por aquí predicando el reino, y ahora sé que ninguno de vosotros me volverá a ver. Por eso declaro hoy que no soy responsable de la suerte de nadie: nunca me he reservado nada; os he anunciado enteramente el plan de Dios.»
Sal 67, 10-11. 20-21 R. Reyes de la tierra, cantad a Dios.
Derramaste en tu heredad, oh Dios,
una lluvia copiosa, aliviaste la tierra extenuada
y tu rebaño habitó en la tierra que tu bondad,
oh Dios, preparó para los pobres. R.

Bendito el Señor cada día,
Dios lleva nuestras cargas,
es nuestra salvación.
Nuestro Dios es un Dios que salva,
el Señor Dios nos hace escapar de la muerte. R.
Lectura del santo evangelio según san Juan 17, 1-11a
En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, dijo: - «Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique y, por el poder que tú le has dado sobre toda carne, dé la vida eterna a los que le confiaste. Ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo. Yo te he glorificado sobre la tierra, he coronado la obra que me encomendaste. Y ahora, Padre, glorifícame cerca de ti, con la gloria que yo tenía cerca de ti, antes que el mundo existiese. He manifestado tu nombre a los hombres que me diste de en medio del mundo. Tuyos eran, y tú me los diste, y ellos han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todo lo que me diste procede de ti, porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste, y ellos las han recibido, y han conocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me has enviado. Te ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por éstos que tú me diste, y son tuyos. Sí, todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y en ellos he sido glorificado. Ya no voy a estar en el mundo, pero ellos están en el mundo, mientras yo voy a ti.»

II. Oramos con la Palabra

No hay oración para este día.
Esta oración está incluida en el libro: Evangelio 2011 de EDIBESA.

III. Compartimos la Palabra

  • Me importa cumplir el encargo que me dio el Señor

El apóstol Pablo anda con cierta prisa por llegar a Jerusalén, por eso elude contactar con la comunidad de Éfeso por si es retenido allí más días de los precisos, y convoca a sus responsables ante los que el apóstol pronuncia su adiós, casi su testamento pastoral. El perfil que traza nuestro texto es la inmejorable trayectoria del hombre volcado en la predicación del Evangelio. Estudiosos hay que recomiendan leer este discurso a la luz de los de Moisés, Samuel y el mismo Jesús de Nazaret. Pablo transita entre el pasado y el futuro de su quehacer misionero para ofrecernos un presente con vocación de plenitud gracias al empuje del Espíritu Santo, porque sólo ha deseado servir al Dios de Jesús y a la comunidad de hermanos, testificando siempre a favor del plan salvador de Dios, prodigio de gracia. Ha cumplido su misión, ha hecho todo lo que en su mano y dedicación estaba, por ello si alguno se perdiera no será por su labor. Por ser fiel a su hoja de ruta, ha sufrido lo indecible, lo cual acredita aún más su entrega a la predicación de la Buena Noticia. Su inmediato devenir está en manos del Espíritu, pero bien que intuye que será como todo su anterior recorrido, pleno de prisiones y conflictos: seguimiento de las huellas del Maestro hasta el final de su misión.

  • Les he comunicado las palabras que tú me diste

La conocida como Oración de Jesús del IV evangelio es un manantial inagotable de estímulos teológicos y creyentes. Lo recibimos como testamento de Jesús de Nazaret que demanda ser ubicado en su punto preciso: Jesús está de regreso al Padre, y funge entre el mundo adonde bajó y la Gloria con el Padre, inmediato destino al que ahora se encamina. La hora anunciada en Caná se torna ahora inminente, y esa hora es su victoria. A sus seguidores, los de acá, Jesús anima a que sigan manteniendo la vigencia de su mensaje, de su proyecto humanizador, el del Reino de Dios. Emplaza al Padre a que se realice el acontecimiento salvador, la manifestación de su amor y gloria, y nos recuerda que Él nos ha manifestado siempre su amor porque se ha empeñado en dar a conocer el Padre a los hombres. Y éste, el Padre, revelará su gloria dando vida, comunicando el Espíritu por medio de Jesús. A los suyos, a su familia de creyentes que quedamos en el mundo haciendo historia de salvación y disfrutando del seguimiento del Maestro, nos queda la noble tarea de cultivar su Palabra, arma cargada de vida eterna y la mejor ayuda para levantar acta de nuestra condición de hijos de Dios. De ahí que siempre serán escasas las veces que los cristianos busquemos la frescura del venero de la Palabra de Dios para saciar nuestra sed y los esfuerzos que hagamos por vivir lo que decimos creer.
El padre de las hermanas dominicas de la Anunciata, Francisco Coll, es un testigo evangelizador de nuestro tiempo y un modo concreto de renovación de la vida religiosa dominicana al servicio de la reconciliación y misión.

Pablo es un ejemplo de fidelidad al evangelio ¿mantenemos tal fidelidad como prioridad o anteponemos otras fidelidades en nuestra vida cristiana?
La gloria de Dios es que el hombre viva ¿dónde pongo en realidad el objetivo de la gloria de Dios aquí y ahora?

Fr. Jesús Duque O.P.Fr. Jesús Duque O.P.
Convento de San Jacinto (Sevilla)
Enviar comentario al autor 


Miércoles 20/5/2015
Para que sean uno, como nosotros

I. Contemplamos la Palabra

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 20, 28-38
En aquellos días, decía Pablo a los presbíteros de la Iglesia de Éfeso: - «Tened cuidado de vosotros y del rebaño que el Espíritu Santo os ha encargado guardar, como pastores de la Iglesia de Dios, que él adquirió con su propia sangre. Ya sé que, cuando os deje, se meterán entre vosotros lobos feroces, que no tendrán piedad del rebaño. Incluso algunos de vosotros deformarán la doctrina y arrastrarán a los discípulos. Por eso, estad alerta: acordaos que durante tres años, de día y de noche, no he cesado de aconsejar con lágrimas en los ojos a cada uno en particular. Ahora os dejo en manos de Dios y de su palabra de gracia, que tiene poder para construiros y daros parte en la herencia de los santos. A nadie le he pedido dinero, oro ni ropa. Bien sabéis que estas manos han ganado lo necesario para mí y mis compañeros. Siempre os he enseñado que es nuestro deber trabajar para socorrer a los necesitados, acordándonos de las palabras del Señor Jesús: "Hay más dicha en dar que en recibir."» Cuando terminó de hablar, se pusieron todos de rodillas, y rezó. Se echaron a llorar y, abrazando a Pablo, lo besaban; lo que más pena les daba era lo que había dicho, que no volverían a verlo. Y lo acompañaron hasta el barco.
Sal 67, 29-30. 33-35a. 35b y 36c R. Reyes de la tierra, cantad a Dios.
Oh Dios, despliega tu poder,
tu poder, oh Dios, que actúa en favor nuestro.
A tu templo de Jerusalén
traigan los reyes su tributo. R/.

Reyes de la tierra, cantad a Dios,
tocad para el Señor,
que avanza por los cielos,
los cielos antiquísimos,
que lanza su voz, su voz poderosa:
«Reconoced el poder de Dios.» R/.

Sobre Israel resplandece su majestad,
y su poder, sobre las nubes.
¡Dios sea bendito! R/.
Lectura del santo evangelio según san Juan 17, 11b-19
En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró, diciendo: - «Padre santo, guárdalos en tu nombre, a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros. Cuando estaba con ellos, yo guardaba en tu nombre a los que me diste, y los custodiaba, y ninguno se perdió, sino el hijo de la perdición, para que se cumpliera la Escritura. Ahora voy a ti, y digo esto en el mundo para que ellos mismos tengan mi alegría cumplida. Yo les he dado tu palabra, y el mundo los ha odiado porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los retires del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Conságralos en la verdad; tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así los envío yo también al mundo. Y por ellos me consagro yo, para que también se consagren ellos en la verdad.»

II. Oramos con la Palabra

No hay oración para este día.
Esta oración está incluida en el libro: Evangelio 2011 de EDIBESA.

III. Compartimos la Palabra

  • «Tened cuidado de vosotros y del rebaño que el Espíritu Santo os ha encargado guardar»

Inevitablemente este texto me lleva al «Buen pastor que da la vida por sus ovejas». Dice «tened cuidado… del rebaño que se os ha encargado guardar». Es verdad que la palabra «rebaño», tal vez no nos gusta pero en la época de Jesús y posteriores, un rebaño era un tesoro que había que cuidar.
¿Y qué es tener cuidado de un rebaño de personas?. Es desvivirse, mostrar incesante y vivo interés, solicitud o amor por cada una de ellas. No abandonarlas nunca. No olvidarlas. Vivir pendiente de ellas. Asistirlas en la necesidad. Estar siempre atento a las débiles y enfermas. Dejarlas crecer en libertad. Enseñar a pensar y discurrir. Confiar en ellas. Estar dispuesto a salir a buscar a las perdidas o desorientadas porque confía en las que se quedan y estar preparado ante los posibles peligros para defenderlas.
No habla de adoctrinar, de convencer, de avasallar, de captar, de orientar, de dirigir, de olvidar, de desatender, de abandonar, de controlar… se trata de AMAR. Se trata de dar todo aquello que hemos recibido. Y darlo gratis, sin condiciones.
Dice también: «Tened cuidado de vosotros», porque el futuro es incierto, porque los peligros acechan, porque otros vientos de otros mares soplarán, peligros que trae la misma vida y hay que estar preparados. Para ello, ¿qué mejor que confiar en Dios, dejarse llevar por sus manos y su palabra que es VIDA?
Es cierto que el texto se dirige a los principales de la Iglesia de Éfeso, pero no es menos cierto que también se dirige a cada uno de nosotros. Jesús nos llama a salir de nuestra propia vida, a desvivirnos por los hermanos e ir en busca de su propia vida. Sin acepción de personas, ni condicionantes de ningún tipo porque el amor de Jesús a la gente no tiene límites.
  • «Guárdalos en tu nombre a los que me has dado… No ruego que los retires del mundo»

Jesús ruega al padre por nosotros. Nos conoce y sabe nuestras debilidades. Pide que seamos UNO, porque conoce nuestra tendencia a la división y a las verdades individuales. Sabe que sin Él será más difícil, pero que tenemos su Palabra y que esa Palabra no va a ser bien recibida porque choca frontalmente con el mundo. Pero Jesús no nos quiere fuera del mundo. Debemos correr el riesgo de la contaminación. No vivimos en un ghetto. Somos mundo y del mundo. Tampoco quiere que el mundo sea nuestro enemigo ni que lo veamos como tal. Sino que lo veamos como oportunidad para vivir coherentemente su Palabra, su ejemplo, su estilo de vida. Pero no solos. Es importante la comunidad y la unidad. Es verdad que somos diferentes, así nos hizo Dios, pero la unidad y la comunidad son el verdadero rostro de la misión a la que hemos sido llamados. Estamos obligados a superar nuestras diferencias y lo podremos conseguir con voluntad y, sobre todo, con la gracia de Dios y el soplo del Espíritu Santo.
- ¿Cómo son mis actitudes de pastor ante aquellas personas que de una u otra manera dependen de mis cuidados?
- ¿Defiendo la unidad y la comunidad o me obstino en mi propia individualidad, seguro de «mi verdad»?
Dña. María Teresa   Fernández Baviera, OPDña. María Teresa Fernández Baviera, OP
Fraternidad Laical Dominicana deTorrent (Valencia)
Enviar comentario al autor 


Jueves, 21/5/2015

El comentario a la palabra de este día todavía no está publicado, lo publicaremos próximamente en nuestra página de predicación.



Viernes 22/5/2015
“Tú lo sabes todo”

I. Contemplamos la Palabra

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 25, 13-21
En aquellos días, el rey Agripa llegó a Cesarea con Berenice para cumplimentar a Festo, y se entretuvieron allí bastantes días. Festo expuso al rey el caso de Pablo, diciéndole: -«Tengo aquí un preso, que ha dejado Félix; cuando fui a Jerusalén, los sumos sacerdotes y los ancianos judíos presentaron acusación contra él, pidiendo su condena. Les respondí que no es costumbre romana ceder a un hombre por las buenas; primero el acusado tiene que carearse con sus acusadores, para que tenga ocasión de defenderse. Vinieron conmigo a Cesarea, y yo, sin dar largas al asunto, al día siguiente me senté en el tribunal y mandé traer a este hombre. Pero, cuando los acusadores tomaron la palabra, no adujeron ningún cargo grave de los que yo suponía; se trataba sólo de ciertas discusiones acerca de su religión y de un difunto llamado Jesús, que Pablo sostiene que está vivo. Yo, perdido en semejante discusión, le pregunté si quería ir a Jerusalén a que lo juzgase allí. Pero, corno Pablo ha apelado, pidiendo que lo deje en la cárcel, para que decida su majestad, he dado orden de tenerlo en prisión hasta que pueda remitirlo al César.»
Sal 102, 1-2. 11-12. 19-20ab R. El Señor puso en el cielo su trono.
Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios. R/.

Como se levanta el cielo sobre la tierra,
se levanta su bondad sobre sus fieles;
como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros delitos. R/.

El Señor puso en el cielo su trono,
su soberanía gobierna el universo.
Bendecid al Señor, ángeles suyos,
poderosos ejecutores de sus órdenes. R/.
Lectura del santo evangelio según san Juan 21, 15-19
Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer con ellos, dice a Simón Pedro: - «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?» Él le contestó: - «Sí, Señor, tú, sabes que te quiero.» Jesús le dice: - «Apacienta mis corderos.» Por segunda vez le pregunta: - «Simón, hijo de Juan, ¿me arnas?» Él le contesta: - «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.» Él le dice: - «Pastorea mis ovejas.» Por tercera vez le pregunta: - «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?» Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez si lo quería y le contestó: - «Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero.» Jesús le dice: - «Apacienta mis ovejas. Te lo aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras.» Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios. Dicho esto, añadió: - «Sígueme.»

II. Oramos con la Palabra

No hay oración para este día.
Esta oración está incluida en el libro: Evangelio 2011 de EDIBESA.

III. Compartimos la Palabra

  • “Está vivo”

El apóstol Pablo está llegando al final de su carrera; puede repetir con toda verdad lo que él mismo escribió a su discípulo predilecto Timoteo: “he combatido bien mi combate, he llegado hasta la meta, he mantenido la fe”.
Pablo sigue, aún al final, predicando a tiempo y a destiempo, a toda persona de cualquier condición y en cualquier situación en que éstas se encuentren. La centralidad de su mensaje es la persona de Cristo, Cristo vivo.
Lo que separa a Pablo de los judíos no es una doctrina; lo que separa a los cristianos de todos los tiempos de sus contemporáneos no son las doctrinas, sino un hecho, la Resurrección; una persona, Jesucristo que está vivo.
Y sólo el anuncio sin componendas de esta verdad es lo que salva al hombre, sólo eso es lo que puede mover el corazón humano, aún el más perdido, para que se ponga a buscar la Verdad. Pablo tiene experiencia de esto y por eso vive para anunciar esta verdad, en Judea, en Asia, en Roma, dejándolo todo lleno del Evangelio.
  • “¿Me amas?”

El evangelista quiere resaltar y recuperar la figura de Pedro. Deja claro dos cosas: que ha sido elegido para apacentar el rebaño y que dará testimonio con el martirio. La condición indispensable para ser pastor del rebaño es la centralidad del amor; por eso Jesús, por tres veces, pide a Pedro una confesión de amor.
Con la confesión de amor y con el encargo de Jesús: “apacienta mis ovejas”, queda claro que la clave es Jesucristo. Él es el Pastor, Él es la puerta; sólo en una dependencia de seguimiento de Él se puede ejercer acertadamente el pastoreo del rebaño. Las ovejas son Suyas, el ministro no debe vivir a costa de las ovejas, ni explotarlas, ni maltratarlas, sino sólo servirlas y amarlas.
El amor en el seguimiento es también crucial en esta perícopa, que entronca con la confesión de fe de Pedro. En ambos pasajes Jesús dice a Pedro: “Tú, sígueme”, y también “ponte detrás de mí”.
La pregunta ¿me amas? ilumina y resuelve todos los acontecimientos humanos cuando el Espíritu Santo nos concede responder “sí, te amo”, y seguir al Señor.
“Dios es un enamorado que quiere ser amado. El que nos ha creado está esperando nuestra respuesta al amor que nos ha dado la vida. Dios no nos dice sólo “tú eres mi amado”, sino que también nos dice: “¿me amas?”, y nos proporciona innumerables posibilidades para responder “sí”. En esto consiste la vida espiritual: en la posibilidad de responder “sí” a nuestra verdad interior. Así cambian radicalmente todas las cosas… todo puede convertirse en expresión de la pregunta divina: “¿Me amas?”. Y en cualquier momento del viaje, existe siempre la posibilidad de responder “sí” y de responder “no”. (Henri Nouwen).
Que al final del camino pascual, con la efusión del Espíritu Santo, nos abramos con corazón nuevo a la posibilidad de responder siempre este “sí” que llevamos grabado en nuestros corazones.
 MM.  Dominicas MM. Dominicas 
Monasterio de Sta. Ana (Murcia)
Enviar comentario al autor 


Sábado 23/5/2015
“Jesús dijo a Pedro: tú sígueme”

I. Contemplamos la Palabra

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 28,16-20.30-31
Cuando llegamos a Roma, le permitieron a Pablo vivir por su cuenta en una casa, con un soldado que lo vigilase.
Tres días después, convocó a los judíos principales; cuando se reunieron, les dijo: «Hermanos, estoy aquí preso sin haber hecho nada contra el pueblo ni las tradiciones de nuestros padres; en Jerusalén me entregaron a los romanos. Me interrogaron y querían ponerme en libertad, porque no encontraban nada que mereciera la muerte; pero, como los judíos se oponían, tuve que apelar al César; aunque no es que tenga intención de acusar a mi pueblo. Por este motivo he querido veros y hablar con vosotros; pues por la esperanza de Israel llevo encima estas cadenas.» Vivió allí dos años enteros a su propia costa, recibiendo a todos los que acudían, predicándoles el reino de Dios y enseñando lo que se refiere al Señor Jesucristo con toda libertad, sin estorbos.
Sal 10, 4. 5 y 7: R. Los buenos verán tu rostro, Señor.
El Señor está en su templo santo,
el Señor tiene su trono en el cielo;
sus ojos están observando,
sus pupilas examinan a los hombres. R/.

El Señor examina a inocentes y culpables,
y al que ama la violencia él lo odia.
Porque el Señor es justo y ama la justicia:
los buenos verán su rostro. R/.
Lectura del santo evangelio según san Juan 21, 20-25
En aquel tiempo, Pedro, volviéndose, vio que los seguía el discípulo a quien Jesús tanto amaba, el mismo que en la cena se había apoyado en su pecho y le había preguntado:
«Señor, ¿quién es el que te va a entregar?»
Al verlo, Pedro dice a Jesús: «Señor, y éste ¿qué?» Jesús le contesta: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué? Tú sígueme.»
Entonces se empezó a correr entre los hermanos el rumor de que ese discípulo no moriría. Pero no le dijo Jesús que no moriría, sino:
«Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué?»
Éste es el discípulo que da testimonio de todo esto y lo ha escrito; y nosotros sabemos que su testimonio es verdadero.
Muchas otras cosas hizo Jesús. Si se escribieran una por una, pienso que los libros no cabrían ni en todo el mundo.

II. Oramos con la Palabra

No hay oración para este día.
Esta oración está incluida en el libro: Evangelio 2011 de EDIBESA.

III. Compartimos la Palabra

Hoy es la víspera de la celebración de Pentecostés. Sucedió mientras “los discípulos se dedicaban a la oración en común. Lo hacían junto a algunas mujeres, entre ellas María, la Madre de Jesús”. Nosotros, al celebrarlo, lo recordamos, lo agradecemos y solicitamos sus mismos dones.
  •  Pablo, Pedro y el Espíritu Santo

Pablo, movido por el Espíritu, apela al César. Hoy se nos narra la llegada a Roma y cómo estuvo allí en prisión domiciliaria, en una casa alquilada, custodiada continuamente por un soldado romano. Desde el comienzo, hizo lo de otras veces: predicar a Cristo y ser su testigo. Primero a sus hermanos judíos, a quienes llamó y con los que se reunió; más tarde, a todos los demás, convencido como estaba de que el Reino no era monopolio de los judíos sino oferta gratuita y saludable para todos.
En los versículos anteriores Jesús desvela a Pedro el final de su vida y el martirio. Su reacción fue, como otras veces, transparente e inmadura todavía, y, en lugar de quedar satisfecho con lo que le mostró Jesús, se manifiesta deseoso de conocer lo que iba a suceder con “el discípulo a quien Jesús tanto quería”, Juan, según la mayoría de los exégetas. Jesús le hace ver su imperfección y curiosidad, recalcando: deja que cada uno tenga y dé cuenta de su vida; tú tienes bastante con la tuya. Y, lo tuyo, es seguirme, con todo lo que el seguimiento lleva consigo. Nos consta que Pedro lo entendió. Y, más importante todavía, con los dones del Espíritu lo practicó, lo vivió y, dando testimonio de su Maestro, así murió.
  • Los “Hechos” de los “otros” apóstoles

Los Hechos de los Apóstoles terminan con los últimos años de Pablo en Roma y con su muerte allí. El Evangelio de Juan acaba con Pedro en escena´, en íntima conversación con Jesús, narrada por Juan, maestro de intimidades.
Pero hay más “Hechos”, porque ha habido y sigue habiendo más Apóstoles. Algunos los conocemos porque han sido escritos para recuerdo suyo y edificación nuestra; la mayoría son anónimos para nosotros, no para Dios. Pero el hecho es que, una vez que Jesús asciende al cielo, nos promete el Espíritu y este llega a los discípulos y a nosotros, nace la Iglesia, comienza nuestro tiempo, y el Reino de Dios será lo que nosotros hagamos de él y con él. Estos son los nuevos Hechos de los siempre nuevos Apóstoles, que tratan de vivir la consigna de Jesús: “Como el Padre me envió, así os envío yo… Y exhaló sobre ellos el Espíritu Santo” (Jn 20,21-22). Desde entonces sabemos que “Nadie puede decir que Jesús es el Señor si no es movido por Espíritu Santo” (I Cor 12,3). Pero, sobre todo, desde entonces los seguidores de Jesús, los que formamos el Reino de Dios, guiados por el Espíritu, somos los continuadores de la misión del Maestro. Y esto, en la práctica, se nota porque vivimos como Jesús, amamos como él, intentamos perdonar como él y procuramos contactar con el Padre Dios como él. Cuantos nos vean actuar de esta forma reconocerán: no son ellos, es el Espíritu quien obra en ellos y les hace vivir así. Eso es ser espirituales, sin dejar de ser personas humanas. Eso es vivir como Jesús, dar testimonio de Jesús y construir el Reino como él.

Fray Hermelindo Fernández RodríguezFray Hermelindo Fernández Rodríguez
La Virgen del Camino
Enviar comentario al autor 

No hay comentarios:

Publicar un comentario