lunes, 25 de mayo de 2015

LecturasLunes 25 de Mayo de 2015 María, Madre de la Iglesia

Lunes 25 de Mayo de 2015
María, Madre de la Iglesia
Memoria obligatoria. Blanco
Primer gobierno patrio.
“El Pueblo creyente reconoce en la Iglesia la familia que tiene por madre a la Madre de Dios. En la Iglesia confirma su instinto evangélico según el cual María es el modelo perfecto del cristiano, la imagen ideal de la Iglesia” (III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, Documento de Puebla, nro. 285).

Antífona de entrada          Hech 1, 14

Los discípulos, íntimamente unidos, se dedicaban a la oración en compañía de María, la Madre de Jesús.


Oración colecta

Dios, Padre de misericordia, cuyo Hijo, clavado en la cruz nos entregó a su Madre, santa María Virgen, como Madre nuestra; por su intercesión, concédenos que tu Iglesia sea cada día más fecunda, se alegre por la santidad de sus hijos y atraiga a su seno a todos los pueblos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Hech 1, 12-14

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.
Después que Jesús subió al cielo, los apóstoles regresaron del monte de los Olivos a Jerusalén: La distancia entre ambos sitios es la que está permitida recorrer en día sábado. Cuando llegaron a la ciudad, subieron a la sala donde solían reunirse. Eran Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé, Mateo, Santiago, hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas, hijo de Santiago. Todos ellos, íntimamente unidos, se dedicaban a la oración en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos.
Palabra de Dios.

Comentario

El autor del libro de los Hechos nos ayuda a entender cómo estaba compuesta la primera Iglesia: Los Doce, algunas mujeres, la madre de Jesús y parientes. En un hermoso resumen sobre la comunidad agrega el factor de unidad: La oración, que los invita a la intimidad. ¿Y si recreamos esta experiencia en nuestra comunidad? ¿Y si intentamos vivir sin privilegios para que la unidad deje de ser un discurso, para que sea por fin una tarea?

(Salmo) Jdt 13, 18-19

R. ¡Tú eres el honor de nuestra raza!

Que el Dios Altísimo te bendiga, hija mía,
más que a todas las mujeres de la tierra;
y bendito sea el Señor Dios,
creador del cielo y de la tierra. R.
Nunca olvidarán los hombres
la confianzaque has demostrado
y siempre recordarán el poder de Dios. R.

Aleluya

Aleluya. Eres feliz, santa Virgen María, y digna de toda alabanza; de ti nació el sol de justicia, Cristo, nuestro Dios. Aleluya.

Evangelio     Jn 19, 25-27

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.
Junto a la cruz de Jesús, estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: “Mujer, aquí tienes a tu hijo”. Luego dijo al discípulo: “Aquí tienes a tu madre”. Y desde aquella Hora, el discípulo la recibió en su casa.
Palabra del Señor.

Comentario

El autor de Hechos, en la lectura anterior, y el autor del evangelio de Juan en esta lectura, coinciden en dos relatos tan diferentes. Ambos muestran a María en un momento trascendente de la vida de Jesús (Juan) o de la Iglesia (Hechos). En este evangelio María es entregada como madre nuestra, en el momento más dramático y generoso de la vida de Jesús.

Oración sobre las ofrendas

Acepta nuestros dones, Señor, y conviértelos en el sacramento de la salvación, para que nos enciendan en el amor de la Virgen María, Madre de la Iglesia, y merezcamos ser asociados con ella, más íntimamente, a la obra de la redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona       cf. Jn 2, 1. 11

Se celebraron unas bodas en Caná de Galilea, y la Madre de Jesús estaba allí. Este fue el primero de los signos de Jesús. Así manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en él.

O bien:         cf. Jn 19, 26-27

Mientras estaba en la cruz, dijo Jesús al discípulo a quien él amaba: “Aquí tienes a tu madre”.

Oración después de la comunión

Padre misericordioso, hemos recibido el anticipo de la redención y de la vida; te pedimos humildemente que tu Iglesia, por la intervención materna de la Virgen María, ilumine a las naciones con el anuncio del Evangelio y colme el mundo entero con la efusión del Espíritu. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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