miércoles, 27 de mayo de 2015

Lecturas Misa Jueves 28 de Mayo de 2015

Jueves 28 de Mayo de 2015
De la feria
Verde

Antífona de entrada          cf. Sal 17, 19-20

El Señor fue mi apoyo: Me sacó a un lugar espacioso, me libró, porque me ama.

Oración colecta

Concédenos, Señor, que los acontecimientos de este mundo se orienten para nuestro bien, según tus designios de paz, y que tu Iglesia se alegre de servirte con entrega y serenidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Ecli 42, 15-25

Lectura del libro del Eclesiástico.
Ahora voy a recordar las obras del Señor; lo que yo he visto, lo voy a relatar: Por las palabras del Señor existen sus obras. El sol resplandeciente contempla todas las cosas, y la obra del Señor está llena de su gloria. No ha sido posible a los santos del Señor relatar todas sus maravillas, las que el Señor todopoderoso estableció sólidamente para que el universo quedara afirmado en su gloria. Él sondea el abismo y el corazón, y penetra en sus secretos designios, porque el Altísimo posee todo el conocimiento y observa los signos de los tiempos. Él anuncia el pasado y el futuro, y revela las huellas de las cosas ocultas: Ningún pensamiento se le escapa, ninguna palabra se le oculta. Él dispuso ordenadamente las grandes obras de su sabiduría, porque existe desde siempre y para siempre; nada ha sido añadido, nada ha sido quitado, y él no tuvo necesidad de ningún consejero. ¡Qué deseables son todas sus obras! ¡Y lo que vemos es apenas una chispa! Todo tiene vida y permanece para siempre, y todo obedece a un fin determinado. Todas las cosas van en pareja, una frente a otra, y él no ha hecho nada incompleto: Una cosa asegura el bien de la otra. ¿Quién se saciará de ver su gloria?
Palabra de Dios.

Comentario

“Todas las criaturas son maravillosas, obedecen a su Creador en todo momento, se mantienen firmes y no abandonan su puesto, por eso lo glorifican todo el tiempo. La invitación a alabar al Señor siempre es a nosotros, hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, ricos y pobres” (comentario de La Biblia Católica para Jóvenes, Ed. Verbo Divino).

Salmo 32, 2-9

R. La palabra del Señor hizo el cielo.

Alaben al Señor con la cítara,
toquen en su honor el arpa de diez cuerdas;
entonen para él un canto nuevo,
toquen con arte, profiriendo aclamaciones. R.
Porque la palabra del Señor es recta
y él obra siempre con lealtad;
él ama la justicia y el derecho,
y la tierra está llena de su amor. R.
La palabra del Señor hizo el cielo,
y el aliento de su boca, los ejércitos celestiales;
él encierra en un cántaro las aguas del mar
y pone en un depósito las olas del océano. R.
Que toda la tierra tema al Señor,
y tiemblen ante él los habitantes del mundo;
porque él lo dijo, y el mundo existió,
él dio una orden, y todo subsiste. R.

Aleluya        Jn 8, 12

Aleluya. “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue tendrá la luz de la Vida”, dice el Señor. Aleluya.

Evangelio     Mc 10, 46-52

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.
Cuando Jesús salía de Jericó, acompañado de sus discípulos y de una gran multitud, el hijo de Timeo –Bartimeo–, un mendigo ciego estaba sentado junto al camino. Al enterarse de que pasaba Jesús, el Nazareno, se puso a gritar: “¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí!”. Muchos lo reprendían para que se callara, pero él gritaba más fuerte: “¡Hijo de David, ten piedad de mí!”. Jesús se detuvo y dijo: “Llámenlo”. Entonces llamaron al ciego y le dijeron: “¡Ánimo, levántate! Él te llama”. Y el ciego, arrojando su manto, se puso de pie de un salto y fue hacia él. Jesús le preguntó: “¿Qué quieres que haga por ti?”. Él le respondió: “Maestro, que yo pueda ver”. Jesús le dijo: “Vete, tu fe te ha salvado”. En seguida comenzó a ver y lo siguió por el camino.
Palabra del Señor.

Comentario

Jesús va hacia Jerusalén con sus amigos, pero no sólo, sino que también una importante cantidad de gente atraviesa ese camino para ir a celebrar la Pascua. Se trata de una buena oportunidad para cualquier mendigo para hacerse de varias monedas. Sin embargo, el paso de Jesús transforma a ese hombre desde el inicio del encuentro. Él no pide moneditas, primero pide compasión y luego, poder ver. El hombre se reconoce necesitado de ternura, necesitado de recobrar la dignidad de persona, para luego hacer su propio camino, ya “viendo” por dónde andar.

Oración sobre las ofrendas

Dios nuestro, que nos das lo que debemos ofrecerte y consideras esta ofrenda como un gesto de nuestra devoción hacia ti; te pedimos confiadamente poder alcanzar los premios eternos, ya que nos concedes la fuente del mérito. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        cf. Sal 12, 6

Cantaré al Señor, porque me ha favorecido; alabaré el nombre del Señor Altísimo.

O bien:         cf. Mt 28, 20

“Yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo”, dice el Señor.

Oración después de la comunión

Saciados con el alimento de la salvación, te pedimos, Padre de misericordia, que, por este sacramento que recibimos en la tierra, nos hagas participar de la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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