domingo, 24 de mayo de 2015

¿CÓMO SABER QUE MI VIDA ESTÁ MOVIDA POR EL ESPÍRITU?


Cuando alguien es cristiano, parte de la premisa de que es imperfecto y necesita la ayuda de Dios para superarse, para conformar su vida, para no dejarse arrastrar por la mediocridad de las cosas, de la vida. Esa certeza, es la que nos hace estar abiertos a los dones del Espíritu Santo. Pero, ¿cómo saber si a lo largo de mi vida he sido tocado por esos dones que Dios da: la sabiduría, la inteligencia, el consejo, la fortaleza, la ciencia, la piedad y el temor de Dios. 


Para empezar, nombrar algunos de los dones del Espíritu, en el mundo en que vivimos, puede ser más bien un engorro porque, o no sabremos explicarnos bien, o no nos entenderán bien. Imaginaos, si no, explicando el don del "temor de Dios" y las caras de los que os escuchen. Por eso, podemos recurrir a esa frase bíblica que dice que "por sus frutos los conoceréis". Entonces, si estamos tocados con los dones que Dios concede por su Espíritu de amor, seremos:

  • Personas en las que el AMOR no es algo raro, sino lo habitual. Pero un amor sin límites, un amor inclusivo y no excluyente, un amor que todo lo perdona y siempre comprende. Creo que con leer el capítulo 13 de I Corintios tenemos bien definido lo que es el Amor.
  • Seremos personas ALEGRES (Gozo), algo que no hay que confundir con "divertidas", aunque no lo excluya. La Alegría de la que se habla aquí es la que nace de dentro y lo inunda todo: servimos con alegría, afrontamos los reveses de la vida con alegría, nos distinguimos entre los que vivimos porque somos alegres, positivos, personas que llevan la sonrisa siempre puesta para recibir a los otros. Es esa alegría de la que no nos puede apartar ningún tipo de afrenta o aflicción.
  • También seremos personas de PAZ. Que viven desde la paz, que siembran la paz, que luchan por conseguir la paz, que evitan emplear cualquier tipo de violencia. La paz como un estilo de vida, hace que nuestra vida tenga estilo: el estilo de los seguidores de Jesús.
  • La PACIENCIA. Pero no sólo la paciencia del que es paciente, comprensivo, servicial. No sólo la paciencia del que es capaz de no alterarse con las cosas ni dejar que las situaciones lo saquen de sus casillas. No, además de todo eso, los cristianos somos los que esperamos "pacientemente" que se cumpla en nosotros la voluntad de Dios los que con paciencia, esperamos la Vida que Dios no dará una vez hayamos recorrido nuestro camino. Es, por tanto, una paciencia escatológica.
  • La AMABILIDAD (benignidad o afabilidad). ¡Cuán importante es la amabilidad! La palabra amabilidad, que es la cualidad de la persona que es amable, viene del verbo amar. En definitiva, no sólo es el que ama a los demás, sino que lo hace con cariño, con dulzura, con delicadeza. Es difícil, no creáis que no. Hay muchas personas que son capaces de amar, pero al hacerlo a regañadientes, lo estropean todos. El amor del cristiano siempre está revestido de la amabilidad y la delicadeza.
  • La BONDAD será nuestra bandera. Si de nosotros terminan por decir que somos personas buenas, seguramente es porque no sabemos decir que no, siempre estamos disponibles, siempre somos solidarios, siempre estamos perdonando. Dirán de nosotros lo que decían de Jesús: pasó haciendo el bien. Eso es la bondad.
  • La LEALTAD (fidelidad). En este mundo de dobles juegos en todo, ser personas leales, capaces de mantener la palabra, de no irse de la lengua... Este es el fruto que nos permite proteger siempre a los demás, porque la lealtad es ser personas que mantienen lo que dicen, que obran en consecuencia y que siempre protegen lo que se les confía.
  • La MANSEDUMBRE. Es complicado de explicar porque no es pasibidad sin la cualidad de la persona que es mansa, que vive en paz y es capaz de soportar las ofensas. Mansos como los corderos llefamos al matadero. Insisto que ese fruto, además de ser difícil de explicar es difícil de conseguir, por lo que hemos de pedirlo para que Dios nos lo conceda llegado el momento.
  • Y, por último, el DOMINIO DE SÍ. Dominarse es un trabajo duro para el que indudablemente necesitamos la fuerza de Dios. Dominar las pasiones, los gustos, el genio, la agresividad... Todas esas cosas que nos sacan de nuestras casillas. Es complicado, sin duda. Sobre todo lo es cuando hay algo que nos toca muy de cerca.
Todos estos son los FRUTOS de las personas que han recibido el ESPÍRITU SANTO y lo han dejado actuar en ellos. No es un camino fácil, no se nos dan los DONES en un MOMENTO y ya cambiamos. Es algo que tenemos que trabajarnos, pero siempre pidiendo la ayuda de DIOS, que concede a los que le piden aquello que precisan, aunque no siempre coincida con nuestra opinión de lo que creemos necesitar. Estos frutos son los que se nombran en Gálatas 5,22-23. Encontraréis otras listas que los "completan" o complementan, pero siendo estrictos, estos son los que la escritura nombra en contraposición a los vicios, que se enumeran en los versículos anteriores.

Queda ahí la reflexión para todos los que no han tirado la toalla, para todos los que todavía saben que tienen facetas de su vida que tienen que cambiar con la ayuda de DIOS. En definitiva, para todos los que SE DEJAN HABITAR POR EL ESPÍRITU DE VIDA DE JESÚS RESUCITADO.

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