domingo, 31 de mayo de 2015

Bidean Monición SOLEMNIDAD CUERPO Y LA SANGRE DE CRISTO 7 de junio 2015 “Este es mi cuerpo... Esta es mi sangre” (Mc 14, 22. 24)

SOLEMNIDAD

CUERPO Y LA SANGRE DE CRISTO

7 de junio 2015

“Este es mi cuerpo... Esta es mi sangre” (Mc 14, 22. 24)



MONICIÓN DE ENTRADA


Bienvenidos, hermanos, a este encuentro de fe y de fraternidad.

La Iglesia celebra hoy, la solemnidad del Cuerpo y Sangre de Cristo, el CORPUS CHRISTI. Es una especie de eco de las celebraciones pascuales, de modo particular, de la Cena del Jueves Santo y de la institución de la Eucaristía.

Cristo nos prometió su presencia y nos la dejó en la Eucaristía, para que nosotros, ahora, la acojamos como un auténtico gesto de amor en nuestra vida. Y desde ahí, se nos invita a ser testigos de Jesús, a anunciar la vida nueva de Dios, que hace que las personas podamos ser pan compartido y presencia real del Amor del Padre y manifestado en Jesús.

 

Vivamos con gozo y alegría esta hermosa fiesta.



DÍA DE CÁRITAS



MONICIONES A LAS LECTURAS


1ª Lectura: Éxodo 24, 3-8
Esta primera lectura nos lleva a la Alianza del Sinaí, que es el origen y prototipo de todas las demás alianzas que Dios (= Yahvé) sellará con su pueblo. Está claro que la iniciativa, -según el autor sagrado-, parte de Dios mismo y viene comunicada por la mediación de Moisés, y consiste, por parte del pueblo, en aceptar los mandatos y la voluntad de Dios. El pueblo, liberado de la esclavitud faraónica, se compromete a ser fiel a Dios. Escuchamos este relato de los orígenes de la historia de nuestra fe.

2ª Lectura: Hebreos 9, 11-15
Según el autor de la carta a los Hebreos, la nueva Alianza ya no necesita de sacrificios. La entrega y sacrificio de Cristo elimina los de la antigua Alianza. Y es que Cristo ha expiado, -de una vez para siempre-, nuestras infidelidades y pecados, y nos ha hecho dignos de ofrecer a Dios-Padre el nuevo culto, que nos hace herederos de la promesa. Cristo mismo es el mediador en esta nueva situación. Acogemos esta reflexión.

Evangelio: Marcos 14, 12-16. 22-26
El evangelista Marcos nos presenta, en este relato, a Jesús en la última cena con los suyos, ofreciéndoles el signo por excelencia: es la institución de la EUCARISTÍA. Ésta constituye la nueva Pascua (esto, es, la nueva fiesta de la liberación) y el nuevo culto, superando todas las expresiones anteriores de culto. Por eso, cuando se come el Cuerpo y se bebe la Sangre de Cristo, se comparte -desde dentro- su muerte y resurrección. Ésta es la NOVEDAD absoluta. Nos abrimos al don que nos hace Jesús.



ORACIÓN DE FIELES


Animados por la fuerza del Espíritu Santo, dirijamos nuestras súplicas y necesidades a Dios, nuestro Padre, por medio de su Hijo Podemos confiar en que nos dará cuanto necesitamos para la vida.

1.- Para que la Iglesia, alimentada con el Cuerpo y la Sangre de Jesús, haga suya la tarea de llevar a todos la Buena Noticia de Dios. OREMOS AL SEÑOR.

2.- Para que todos los cristianos sepamos respetar a cada persona, por insignificantes que nos parezcan, sabiendo que también es Cuerpo de Cristo. OREMOS AL SEÑOR.

3.- Para que cada vez que celebramos la Eucaristía no lo hagamos por rito social o religioso, sino interiorizando y haciendo nuestro el misterio de Amor que nos reúne. OREMOS AL SEÑOR.

4.- Por cuantos pasan hambre de pan, de cultura, de soledad, de amor o de Dios, para que encuentren la solidaridad de todos y que lleguen a verse saciados en su necesidad. OREMOS AL SEÑOR.

5.- Por nuestra Comunidad y cuantos en ella colaboran en Cáritas y la atención a tantos necesitados, para que el Espíritu de Jesús les haga crecer a todos en amor y en iniciativas de servicio a los que más lo necesitan. OREMOS AL SEÑOR.



PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS


Nota: ofrecemos diversos "SIGNOS" que nos parecen posibles, "fáciles" y que expresan el significado y el caminar de la Comunidad Cristiana.

Por favor: que nadie piense que hay que hacer todos ellos. Que cada Comunidad o Grupo de Liturgia los escoja y los adapte a su realidad.


â LA PRESENTACIÓN DE UNOS GRANOS DE TRIGO Y UN RACIMO DE UVAS

(Esta ofrenda la puede presentar cualquier miembro de la comunidad, aunque sería aconsejable que lo hiciera alguna de las personas que se encargan de la limpieza y de los preparativos antes de cada celebración)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo hoy y te ofrezco uno de tus más maravillosos regalos para con nosotros: estos granos de trigo y este racimo de uvas. Con el sudor de su frente los arrancan los agricultores de la tierra. Y, transformados en pan y vino, son el alimento y la bebida más básica, que sacia el hambre y la sed de los hombres. Tu Hijo los eligió como signo de su Cuerpo y de su Sangre, y nos recuerdan, día a día, tu amor incondicional y su entrega por nosotros. Hoy te los traemos, como signo también de los compromisos de esta comunidad, que quiere ser, en medio del mundo, pan y vino que calme las necesidades de los hombres.


â PRESENTACIÓN DE UNA CUSTODIA O EXPOSITOR

(Uno de los catequistas de la comunidad es quien puede hacer esta ofrenda. Previamente debe haberse limpiado convenientemente la custodia o el expositor que tenga la comunidad. Servirá también para el rato de adoración al Santísimo que proponemos para la tarde, durante el cual la comunidad puede celebrar las II Vísperas de esta fiesta)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, ya sabes de mi tarea como catequista de esta comunidad. Hoy te ofrezco, en nombre de todos, esta custodia, que nos sirve para exponer el Cuerpo de tu Hijo y adorarle. En mi servicio, yo expongo el mensaje que tu propio Hijo nos dejó, y lo hago con mis palabras y el testimonio de mi vida, para transmitir, no sólo unos conocimientos intelectuales, sino una forma de vivir la fe. Por otra parte, Tú te has quedado en todos nosotros y todo hombre es tu imagen, ante la cual debiéramos caer de rodillas, en servicio y adoración. Con esta custodia hoy, queremos expresar nuestros deseos de ser tu manifestación ante los hombres y nuestro servicio incondicional y eficaz a los demás.


â PRESENTACIÓN DE UN CARNÉ DE DONANTE DE SANGRE

(Lo puede hacer cualquiera de los donantes existente en la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te ofrezco este carné de donante de sangre, que es signo de que Tú, a través del ejemplo que nos diste en tu Hijo Jesucristo, que se entregó por nosotros hasta la muerte en la Cruz, nos pides darnos. Ayúdanos a entender que el seguimiento de tu Hijo exige de nosotros vivir la vida como donación, entrega y servicio. Danos fuerzas para poderlo hacer; incluso en medio de este mundo que se ha plegado sobre el individualismo y el egoísmo.


â PRESENTACIÓN DE UNA HOGAZA DE PAN Y UNA JARRA DE VINO

(Pueden hacer esta ofrenda los acólitos. Uno de ello dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, te ofrecemos este pan y este vino, que Tú mismo nos has regalado y son fruto de la tierra, la vid y el esfuerzo de los hombres y que Tú, por mediación del Espíritu Santo, los conviertes para nosotros en el Cuerpo y la Sangre entregados de tu Hijo. Ellos son la fuerza y el alimento que necesitamos, tanto individualmente como comunidad, para peregrinar por este mundo, a la espera de poder participar un día en el Banquete de tu Reino.


â PRESENTACIÓN DE LA COLECTA

(Tras las ofrendas, unas personas de la comunidad se levantan y recogen la COLECTA del dinero. Mientras tanto, la comunidad canta un canto apropiado. Concluida la recogida de la colecta, una de las personas dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, por mi parte, te traigo y te ofrezco el gesto de solidaridad de toda la comunidad con los más necesitados. Además de darnos, queremos compartir nuestros bienes. Tú nos los has regalado y, sin embargo, los hombres hemos realizado un reparto injusto y, por eso, unos pocos tienen mucho y unos muchos apenas nada. No dejes de tu mano providente a los que Tú has hecho preferidos de tu amor, y haz crecer en nuestros corazones la exigencia de luchar por la justicia y ser cada vez más solidarios con cuantos precisan ayuda.



ACCIÓN DE GRACIAS – PREFACIO


(Tras la ofrenda, el presidente inicia la oración de Acción de Gracias, en la que participa la Comunidad, puestos de pie, proclamando: «Danos siempre de este pan»).

Te damos gracias, Señor,
Dios del cielo y de la tierra,
porque sacias nuestra hambre
con el Cuerpo y Sangre de tu Hijo,
y fortaleces nuestras débiles manos
para luchar contra toda injusticia.
Nos reúnes en una comunidad de hermanos
y nos animas a ser ayuda de los otros.
R/. Danos siempre de este pan.

Ya en los tiempos antiguos,
cuando tu pueblo erraba por el desierto
en busca de su ansiada libertad
y le fallaban las fuerzas y la esperanza,
Tú le diste el Pan del Cielo, el Maná,
y le hiciste caer en la importancia del Pan de tu Palabra,
único alimento que sacia de verdad
y no produce más hambre, una vez consumido.
R/. Danos siempre de este pan.

En tu Hijo Jesucristo, otra vez en el desierto,
al ser tentado por Satanás,
nos ayudaste a discernir el grano de la paja,
las piedras y el pan, el alimento de tu Palabra.
Y Jesús de Nazaret, nuestro hermano,
nos enseñó, desde la obediencia a tu voluntad,
a aprender que, quien escucha tu voz
y la guarda en su corazón,
para hacerla vida de su propia vida,
es quien obtiene la gracia de tu salvación
y se hace salvación para los demás.
R/. Danos siempre de este pan.

Por eso, en su última Cena,
cuando celebraba su definitiva Pascua,
nos sorprendió con el cambio de unas palabras
y nos ofreció, lo que era solo pan, como su Cuerpo
y lo que era solo vino, como su Sangre derramada,
tal como, poco tiempo después,
sucedía en la Cruz sobre el monte levantada.
R/. Danos siempre de este pan.

Ahora, Señor, cada vez que partimos juntos el Pan
y levantamos la Copa de la Nueva Alianza,
recordamos la muerte y resurrección de tu Hijo,
hasta que, un día, vuelva como Señor
y nos congregue a todos,
tras secarnos las lágrimas
que nunca más fluirán de nuestros ojos,
en el Banquete, que no tendrá fin, de tu Reino.
R/. Danos siempre de este pan.



DESPEDIDA


Hermanos: hemos celebrado el gozo del Señor presente entre nosotros. Su Cuerpo nos une en la paz y reaviva nuestra débil esperanza. Al concluir nuestra celebración, compartamos con todos el pan de cada día y despertemos, entre los que nos rodean y con nuestro vivir, el deseo de Cristo, Pan de la Vida verdadera. ¡Feliz semana de testimonio cristiano!



REFLEXIÓN PARA ESTE DÍA


“Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo;
el que come de este pan vivirá para siempre”

Siguiendo la liturgia, nos disponemos a celebrar el DÍA DEL CORPUS, una de las fiestas más luminosas de nuestro pueblo. De hecho, es el REGALO que el mismo JESÚS dejó a su comunidad en la despedida; es su testamento.

Esta fiesta -con expresiones externas y callejeras- no puede quedar ahí. Honrar el CUERPO de CRISTO significa comulgar con Él, con su persona, con sus sentimientos y actitudes.

Asimismo, honrar el Cuerpo de Cristo significa acercarse al hermano con mayor respeto y disponibilidad, porque él también es cuerpo de Cristo. El cuerpo de Cristo se parte en los altares para saciar nuestras hambres, pero también para urgir nuestras más generosas entregas desde la SOLIDARIDAD. Así adquiere su sentido más pleno para nuestras vidas.

Por eso, HOY es también el DÍA DE LA CARIDAD. ¡No lo olvidemos, por favor! Es la mejor honra que podemos ofrecer al Cuerpo de Cristo.


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