viernes, 15 de mayo de 2015

Agustinas Descalzas Beata Inés de Benigánim

Se sentía feliz de servir a la Comunidad cuidando a las gallinas, ayudando en la cocina, limpiando, barriendo, cuidando a las enfermas, etc. Y, cuando las hermanas le decían que por qué se fatigaba tanto, respondía: Hermanas, lo que puedo ganar yo, no lo dejo para otra.
Un día, se le había aparecido Jesús y le había dicho: Inés, con ganas o sin ganas, hazlo todo por amor de Dios. Desde ese día aprendió que debía cumplir sus obligaciones y hacerlo todo, aun sin ganas, por amor a Jesús.

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