miércoles, 15 de abril de 2015

El 14 de abril es el Día Mundial del Café – y ciertamente no faltará gente dispuesta a celebrar muy bien esta fecha saboreando al “homenajeado”, que tiene admiradores fervorosos en todos lados.
Para acompañar la merecida pausa de hoy para un buen cafecito (o varios), a continuación un caso curioso sobre el café y el Papa Francisco.

Al inicio del 2014, el periodista español José Manuel Vidal visitó la Casa de Santa Marta y quedó sorprendido con la sencillez de la comida que le sirven al Papa Francisco y a sus colaboradores.


Cuenta que, en el centro de cada mesa, había una frutería con plátanos, kiwis y mandarinas. Al lado, una jarra de agua con gas y dos jarras de vino: uno tinto y uno blanco, de “sencillos y populares” rótulos. El primer plato fueron macarrones “común y corrientes”; el segundo, escalope “apenas pasable”, con guarnición de guisantes y pimientos fritos. Quien quisiera ensalada de lechuga podía levantarse a servirse. Como postre, fruta. Y, eso sí, un buen café: expresso omachiato (expreso o cortado).

Sabemos que a Francisco le gusta el mate, pero también sabemos que, las pocas veces que viajó a Roma cuando aún era cardenal en Buenos Aires, a Bergoglio le gustaba tomar un caffè ristretto(café corto) apoyado en la barra de alguna cafetería, mientras paseaba.

Otra curiosidad interesante para los brasileños: durante su estadía en Brasil en 2013, el Papa Francisco saboreó un café Bahiano “Natura Gourmet”. Pero esto no fue novedad para él (ni habría sido para Benedicto XVI): ese café, producido en Ibicoara, en Chapada Diamantina, es consumido en todo el Vaticano desde 2010, cuando el producto fue seleccionado para atender la demanda de la Ciudad-Estado.

¡El Papa puede ser argentino, pero el café que toma es brasileño!

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