miércoles, 22 de abril de 2015

Comentario al Evangelio de hoy, 22 abril



Queridos amigos:
Dios quiere que todos se salven. Parece claro, desde estas palabras del Evangelio de hoy. Este es el núcleo del Evangelio, precisamente lo que los “misioneros forzosos” de la primera lectura iban propagando. Una vez más, se demuestra que los caminos de Dios no son nuestros camino, y lo que parecía el final de un pequeño grupúsculo de gente rara de Jerusalén, la persecución que se desató contra los cristianos, se convirtió en el comienzo de una historia que ha llegado hasta nuestros días, extendida por los cinco continentes, abierta a todos.
Seguimos recordando lo que el mismo Jesús anunció con su vida. Que es preciso morir, pasar por la cruz, para resucitar, para dar fruto. En este mundo en que vivimos, todos nos hemos acostumbrado a la comodidad. Mandos a distancia, teléfonos inalámbricos, aparatos sin cable, aspirinas, pañales desechables… Todo está hecho para que la vida sea más fácil. Quizá por eso nos cuesta tanto el esfuerzo.

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