miércoles, 22 de abril de 2015

BIDEAN REFLEXIÓN SOBRE EL EVANGELIO DE CADA DÍA JUEVES, día 23 de Abril EVANGELIO: Juan 6, 44-51

3ª SEMANA DE PASCUA


JUEVES, día 23 de Abril

EVANGELIO: Juan 6, 44-51

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos:
- «Nadie puede venir a mí, si no lo trae el Padre que me ha enviado. Y yo lo resucitaré el último día.

Está escrito en los profetas: “Serán todos discípulos de Dios”. Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende, viene a mí. No es que nadie haya visto al Padre, a no ser el que viene de Dios: ése ha visto al Padre. Os lo aseguro: el que cree tiene vida eterna.

Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná, y murieron: éste es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo: el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne, para la vida del mundo».



CLAVES para la LECTURA

- Las anteriores revelaciones de Jesús sobre su origen divino -“Yo soy el pan de vida” (v. 35) y “Yo he bajado del cielo” (v. 38)- habían provocado el disentimiento y la protesta entre la muchedumbre, que murmura y se vuelve hostil. Resulta demasiado duro superar el obstáculo del origen humano en Cristo y reconocerlo como Dios (v. 42). Jesús evita entonces una inútil discusión con los judíos y les ayuda a reflexionar sobre la dureza de su corazón, enunciando las condiciones necesarias para creer en él. La primera es ser atraídos por el Padre (v. 44), don y manifestación del amor de Dios por la humanidad. Nadie puede ir a Jesús si no es atraído por el Padre. La segunda condición es la docilidad a Dios (v. 45a); los hombres deben darse cuenta de la acción salvífica de Dios respecto al mundo. La tercera condición es escuchar al Padre (v. 45b); de la enseñanza interior del Padre y de la vida de Jesús es de donde brota la fe obediente del creyente en la Palabra del Padre y del Hijo.

- Escuchar a Jesús significa ser enseñados por el Padre mismo. Con la venida de Jesús queda abierta la salvación a todo el mundo; ahora bien, la condición esencial que se requiere es dejarse atraer por él, escuchando con docilidad la Palabra de vida. Aquí es donde el evangelista precisa la relación entre la fe y la vida eterna, principio que resume toda regla para acceder a Jesús. Sólo el hombre que vive en comunión con Jesús se realiza y se abre a una vida duradera y feliz. Sólo “quien come” de Jesús-pan no muere. Jesús, pan de vida, dará la inmortalidad a quien se alimenta de él, a quien, en la fe, interioriza su Palabra y asimila su vida.


CLAVES para la VIDA

- Continúa este discurso en la sinagoga de Cafarnaún, progresando hacia su plenitud: la fe en Jesús es como condición para la vida: “os lo aseguro, el que cree tiene vida eterna” (v. 47). Pero hoy se le añade un nuevo elemento que tiene una importancia singular: “nadie puede venir a mí si el Padre que me ha enviado no le atrae” (v. 44). Por lo tanto, el amor de Dios como don en favor de la humanidad está presente: una vez más se pone de manifiesto cuál es el proyecto de Dios; no entenderlo, es no aceptar la “clave de entrada” al misterio de la salvación.

- La respuesta, por parte del hombre, a ese don de Dios es la docilidad, desde la decisión personal y desde la libertad. De aquí nace el deseo de “escuchar” al Padre como la forma de modelar la propia vida a sus planes y proyectos, que siempre son de vida y, además, en plenitud. Todo esto se nos da en Jesús. De nuevo, el desear ser atraídos por él y escuchar con docilidad su palabra, es el camino para alcanzar la comunión plena con Jesús y con ello la felicidad duradera. El que se alimenta de Jesús-pan, tiene vida y la tiene en abundancia. Es la gran propuesta que sigo recibiendo en este tiempo pascual. Desear, escuchar, y así entrar en comunión. ¡No lo olvidemos, por favor!


ORACIÓN PARA ESTE DÍA


“Señor Jesús, deseo y quiero ser atraído por el Padre para descubrir en ti toda la novedad, toda la plenitud. Realiza en mí tu plan de salvación y de vida”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario