domingo, 19 de abril de 2015

BIDEAN REFLEXIÓN SOBRE EL EVANGELIO DE CADA DÍA LUNES, día 20 de Abril EVANGELIO: Juan 6, 22-29

3ª SEMANA DE PASCUA


LUNES, día 20 de Abril

EVANGELIO: Juan 6, 22-29

Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del lago, notó que allí no había habido más que una lancha y que Jesús no había embarcado con sus discípulos, sino que sus discípulos se habían marchado solos.

Entretanto, unas lanchas de Tiberíades llegaron cerca del sitio donde habían comido el pan, sobre el que el Señor pronunció la acción de gracias. Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla del lago le preguntaron:
- «Maestro, ¿cuándo has venido aquí?».


Jesús les contestó:
- «Os lo aseguro: me buscáis, no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura, el que os dará el Hijo del Hombre; pues a éste lo ha sellado el Padre, Dios».

Ellos le preguntaron:
- «¿Cómo podremos ocuparnos en los trabajos que Dios quiere?».

Respondió Jesús;
- «Éste es el trabajo que Dios quiere: que creáis en el que Él ha enviado».


CLAVES para la LECTURA

- Tras la multiplicación de los panes, alude el evangelista a la búsqueda de Jesús por parte de la muchedumbre. Lo encuentran en Cafarnaún y le dirigen al Maestro una pregunta sólo para satisfacer su propia curiosidad: “Maestro, ¿cuándo has llegado aquí?” (v. 25). Jesús no responde a la pregunta, sino que revela más bien a la muchedumbre las verdaderas intenciones que la han impulsado a buscarlo, y con ello desenmascara la mentalidad demasiado material de las personas (v. 26). En realidad, toda esa gente sigue a Jesús por el pan material, sin comprender el signo realizado por el Profeta. Buscan más las ventajas materiales y pasajeras que las ocasiones de responder y de amar. Ante esta ceguera espiritual, Jesús proclama la diferencia entre el pan material y corruptible y el permanente, “el que da la vida eterna” (v. 27). Jesús invita a la gente a superar el estrecho horizonte en que vive y a pasar al de la fe y al del Espíritu, al que sólo su persona (la de Jesús) les puede introducir. Él posee el sello de Dios, que es el Espíritu y el dinamismo divino del amor.

- Los interlocutores de Jesús le preguntan ahora: “¿Qué debemos hacer para actuar como Dios quiere?” (v. 28). Una nueva equivocación. La muchedumbre piensa que Dios exige la observación de nuevos preceptos y de otras obras. Pero lo que Jesús exige de ellos es una sola cosa: la adhesión al plan de Dios, a saber: “Que creáis en aquel que él ha enviado” (v. 29). Sólo tienen que cumplir una sola cosa: dejarse implicar por Dios y adherirse con la fe a la persona de Jesús. Es la apertura a la fe lo que ofrece un pan inagotable y lo que da la vida para siempre al hombre que acepta ser liberado de las tinieblas.


CLAVES para la VIDA

- Es verdad: se le puede buscar a Jesús con motivaciones pobres, de forma superficial. El pasaje evangélico desenmascara esta situación: es Jesús mismo quien lo denuncia ante aquellas personas que quieren de él algo mágico, una “solución rápida” (eterna tentación del corazón humano). Y con todo, también se destaca la pedagogía y la paciencia de Jesús en ese camino de búsqueda hacia la fe verdadera, hasta que lleguen al encuentro con Él, con su persona y su misión.

- Y es que lo que da identidad a Jesús -a su vida y a su misión-, es realizar el proyecto del Padre (que lo llamará de formas diversas). He ahí el núcleo y lo que da sentido a todos sus actos. Por eso, “creer en aquel que él ha enviado” (se entiende, Dios, el Padre) es la tarea de sus seguidores, porque así se identificarán también con el proyecto de Dios. Esa búsqueda es la que “sacia” el hambre del corazón humano. De ahí que la propuesta de Jesús va mucho más allá de lo puramente externo; afecta al interior, a lo íntimo. Y para Él lo vital y lo fundamental es conocer y vivir el proyecto de vida de Dios; ésa es la clave de todo. Y a eso nos invita, también hoy: a pasar de lo superficial a lo nuclear, a lo que realmente merece la pena. Este tiempo pascual es un buen momento para decidirme, decidirnos. ¿De acuerdo, hermano/a?




ORACIÓN PARA ESTE DÍA


“Señor Jesús, quiero aceptar tu propuesta de alimentarme con el alimento que perdura, el que tú mismo ofreces. Haz que siempre lo desee y lo busque de corazón”.

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