jueves, 16 de abril de 2015

BIDEAN REFLEXIÓN SOBRE EL EVANGELIO DE CADA DÍA SÁBADO, día 18 de Abril EVANGELIO: Juan 6, 16-21

2ª SEMANA DE PASCUA

 


SÁBADO, día 18 de Abril

EVANGELIO: Juan 6, 16-21

Al oscurecer, los discípulos de Jesús bajaron al lago, embarcaron y empezaron a atravesar hacia Cafarnaún. Era ya noche cerrada y todavía Jesús no los había alcanzado; soplaba un viento fuerte y el lago se iba encrespando.
Habían remado unos cinco o seis kilómetros, cuando vieron a Jesús que se acercaba a la barca, caminando sobre el lago, y se asustaron. Pero él les dijo:
- «Soy yo, no temáis».

Querían recogerlo a bordo, pero la barca tocó tierra en seguida, en el sitio a donde iban.


CLAVES para la LECTURA



- Si el milagro de los panes tiene la finalidad de revelar a Jesús como Mesías y profeta escatológico, el signo del Señor caminando sobre las aguas, destinado sólo a los discípulos, tiene como finalidad hacerles comprender la divinidad de Jesús, prevenirles ante el escándalo de la muchedumbre e impedir su defección. Los discípulos están en la barca, ya es de noche. Han remado fatigosamente y luchado contra las dificultades del momento, cuando ven a Jesús caminando sobre el lago, y les entra mucho miedo (v. 19). La confrontación con el Maestro constituye para ellos un examen de conciencia y una llamada a superar sus cortas miras y a confiar en el misterio del hombre-Jesús. Con las palabras «Soy yo. No tengáis miedo» (v. 20), Jesús los tranquiliza y se hace reconocer revelándose como el Señor en quien reside la presencia poderosa y salvífica de Dios; es decir, se autorrevela a sus discípulos no sólo como Mesías que sacia su hambre, sino como persona divina que, una vez más, va a su encuentro con amor.

- A continuación, en el momento en el que los discípulos acogen a Jesús y aceptan reconocer su identidad en un ámbito superior, llegan de inmediato a la orilla a la que se dirigían (v. 21). Jesús es el lugar de la presencia de Dios entre los hombres. Bajo el rostro humano de Jesús se ocultan su misterio y su identidad. Quien sabe leer en la persona del Nazareno la manifestación misma de un Dios que ama, se convierte en su discípulo y permanece unido al Profeta de Galilea, a pesar del halo inaccesible que envuelve a su persona.


CLAVES para la VIDA

- Una vez más se nos destaca ese proceso de descubrimiento, por parte del grupo, de la persona de Jesús y de cuanto él aporta. No fue un proceso fácil, sino intenso hasta el punto de provocar miedo en aquellos hombres, que “en el lago” se sentían seguros y “expertos en la materia”; no así respecto de Jesús que, sin duda alguna, les desborda. Ahí estamos. Es el mismo Jesús quien va a su encuentro, y no precisamente para “reñirles”, sino para ofrecerles su paz: “soy yo, no temáis” (v. 20). Y aquí todo cambia: con Jesús todo es diferente, hasta el punto de que sentir su presencia y su palabra, supone “alcanzar la orilla” a la que se dirigían. Ésta es la experiencia que vivieron aquellos primeros seguidores. Jesús les sobrepasa, pero con su presencia, todo cambia y es diferente.

- ¡Impresionante ser consciente de esta “experiencia” de aquellos primeros amigos de Jesús! Más allá de signos “mágicos” o milagrosos, lo que nos brindan es el camino que recorrieron y el descubrimiento de que “con Jesús” todo es diferente. Alcanzar, pues, esta experiencia en mi vida... es una NECESIDAD y la única manera de afrontar, con ciertas garantías, el trayecto a recorrer. ¡Casi nada...! ¡Que haya suerte y... ganas!


ORACIÓN PARA ESTE DÍA

“Señor Jesús, tú conoces mi debilidad; pero estoy seguro de que me amas. En Ti confío. ¡Ayúdame!”.


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