domingo, 19 de abril de 2015

BIDEAN HOMILÍA 4º DOMINGO - PASCUA 26 de abril 2015

"Yo soy el Buen Pastor"
(Jn 10, 11)
4º DOMINGO - PASCUA
26 de abril 2015


EVANGELIO: Juan 10, 11-18

En aquel tiempo, dijo Jesús:
- «Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estrago y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas.

Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas. Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño, un solo Pastor.

Por eso me ama el Padre: porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quieta, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla. Este mandato he recibido de mi Padre».



ACERCARNOS AL TEXTO

â Nos encontramos, hoy, con un pasaje, el del BUEN PASTOR, que es una larga exposición (Jn 10, 1-18), con un fuerte sabor simbólico y alegórico, y con diversas partes bien diferenciadas:

-       En primer lugar, a través de una comparación, Jesús legitima su propósito de sacar a sus seguidores fuera de la institución judía (vv. 1-6);

-       a continuación, habla de sí mismo como única alternativa de vida: él es la puerta verdadera (vv. 7-10);

-       por último, se presenta como MODELO de PASTOR, el buen pastor, porque -a diferencia de los asalariados, que buscan su interés-, él da todo, incluso la vida por los suyos (vv. 11-18: éste es el texto de hoy);

-       los versículos 19-21 recogen la reacción que sus palabras causan en los dirigentes judíos.


â Si lo situamos bien en su contexto, nos damos cuenta que este pasaje o perícopa no es nada bucólico, “bonito”, sino que está en un CLIMA TENSIONAL y tiene un TRASFONDO de CONFLICTO, en el que se están dando unas acusaciones muy duras entre Jesús y los dirigentes judíos.

Si miramos el capítulo anterior, el del ciego de nacimiento, se capta en toda su profundidad esta tensión que se está viviendo. Se pone delante algo chocante: los fariseos son falsos pastores, asalariados que echan fuera de la sinagoga al ciego (9, 34); por el contrario Jesús es el buen pastor que se hace el encontradizo y acoge al ciego curado (9, 35). He aquí la expresión de fondo del choque, que Juan presenta. Estamos, pues, en un contexto de polémica y de tensión.


â Y si es verdad que hablar hoy de pastores y de ovejas, y en esta nuestra cultura, crea profundo malestar y confusión por lo que pueda suponer de manipulación o de “aprovecharse de ellas”, bíblicamente, el rebaño es un símbolo usado con frecuencia para designar al pueblo de Dios, que anda como “ovejas sin pastor”. En aquel contexto y bajo esta imagen de rebaño-ovejas y en este discurso, para nada se está hablando de borreguismo, manipulación, ni dependencia.

Más bien, en este discurso se recalca, por una parte, la libertad de la ovejas que siguen a uno y huyen de otro, según conozcan o no su voz; que no hacen caso a ladrones y bandidos que pretendan entrar no por la puerta, sino por cualquier otro lugar. Y, por otra, se señala la diferencia entre el buen pastor y el asalariado; entre el buen líder que está al servicio de la comunidad, del grupo, y el que sólo busca beneficio y provecho propios.


â JESÚS, pues, es el BUEN PASTOR y las razones aparecen claras en el texto evangélico:

a)    conoce” a los suyos, a los que están junto a él y a los que viven lejos (v. 14);

b)    los “defiende” de los peligros, no los abandona, ni huye (vv. 12-13);

c)    da la vida” por todos, es decir, no es un simple asalariado que se preocupa por el sueldo, y que huye cuando llega la dificultad. Ama hasta dar la vida (vv. 11-15);

d)    reúne” en la unidad a los que están dispersos, los atrae, los reconcilia (v. 16);

e)    no recluye a los suyos: acompaña a los creyentes en su libertad de vivir y comprometerse en la vida de los demás.


â Para aquellos primeros creyentes, Jesús es, no sólo un pastor, sino el BUEN PASTOR, el verdadero pastor, el líder capaz de orientar y dar verdadera vida a las personas. Éste es el cuadro que el “discípulo amado” nos ofrece de su visión (y la de su comunidad) acerca de Jesús.

Y esta visión entró en profundo conflicto con las “autoridades” de su pueblo, quienes son tratados de “bandidos”, de “asalariados”, de “aprovecharse” de las ovejas, pero que no les importa de hecho lo que les ocurre, y qué les pasa, y cómo se encuentran. No se puede decir más.



REFLEXIONES PARA NUESTRA VIDA DE CREYENTES

*   Muy interesante y sugerente la conclusión a la que nos lleva el texto evangélico de hoy. Jesús es la ALTERNATIVA única y válida. Ante tanto líder, o tantos que quieren serlo, Él nos propone su alternativa y, además, una garantía: entrega la vida a favor nuestro. Éste es el aval.


*   Pero surgen una serie de interrogantes ante esta oferta-alternativa. Si ahí se crea una RELACIÓN VITAL, donde se “conoce la voz”, se le sigue porque “cuida de sus ovejas”, las lleva a pastos buenos, cuando las saca fuera “va delante”, etc. y todo ello lleva a una fuente de vida, sana y abundante, ¿esta experiencia es una realidad en nuestra vida de creyentes? ¿Es una relación gozosa y positiva la que “domina” nuestra vida, o...?


*   Mirando a nuestro entorno, e incluso en nuestra propia vida, no es precisamente esa relación vital la que más se percibe, y menos aún vivida en clima de libertad respecto al Buen Pastor. Tantas expresiones hablan, más bien, de relaciones interesadas (“por si acaso”) o, en ocasiones, bastante infantiles. Resulta que el Buen Pastor nos invita a una relación estrecha y más sana, porque nos conoce, nos llama por nuestro nombre... nos propone una EXPERIENCIA GOZOSA y que crea unas relaciones profundas, y nosotros... conformándonos con “cualquier cosilla”.


*   Este texto evangélico nos propone PROFUNDIZAR, y mucho, en ESA RELACIÓN PERSONAL con Él, el Buen Pastor, que “entrega la vida por sus ovejas”.



COMPROMISO DE VIDA

Necesito ganar en profundidad y en calidad en mi relación con Jesús:

-       Analizaré, con serenidad, la RELACIÓN que vivo con Jesús y la que “cultivo” cada día. Escribiré las CONCLUSIONES a las que he llegado.

-       Veré la posibilidad de compartir con alguien ese análisis y trataré de dejarme iluminar por esa persona.

-       Durante esta semana, gustaré y repetiré, cuantas veces sea necesario, el Salmo y la oración que se me ofrecen en este día, hasta hacérmelos míos y parte de mi espiritualidad.



ORACIÓN para esta SEMANA

EL SEÑOR ES MI PASTOR

El Señor es mi pastor,
nada me falta.

En verdes prados me apacienta,
me conduce hacia fuentes de descanso
y repara mis fuerzas.

Conoce mis proyectos e ilusiones,
me guía por caminos de justicia,
me enseña los tesoros de la vida
y silba canciones de alegría,
por el amor de su nombre.

Aunque pase por cañadas oscuras
no tengo miedo a nada,
pues él está junto a mí
protegiéndome de trampas y enemigos.
Su vara y su cayado me dan seguridad.

Aunque mis trabajos sean duros y urgentes
no me agobio ni pierdo la paz,
pues su compañía procura serenidad a mi obrar,
plenifica mis anhelos y mi ser,
y hace inútil todo febril activismo.

Cada día, con gracia renovada,
pronuncia mi nombre con ternura
y me llama junto a él.
Cada mañana me unge con perfume;
y me permite brindar, cada anochecer,
con la copa rebosante de paz.

El Señor es mi pastor.
Él busca a las que están perdidas,
sana a las enfermas,
enseña a las erradas,
cura a las heridas,
carga con las cansadas,
alimenta a las hambrientas,
mima a las preñadas
y da vida a todas.

¡El Señor es el único líder que no avasalla!
Él hace honor a su nombre
dando a nuestras vidas dignidad y talla.
Nada temo a los profetas de calamidades,
ni a la tiranía de los poderosos,
ni al susurro de los mediocres,
¡porque Tú vas conmigo!

Has preparado un banquete de amor fraterno
para celebrar mi caminar por el mundo.
En él me revelas quiénes son tus preferidos
y cuáles han de ser mis sendas del futuro.

¡Gracias al Señor que me crea, sostiene y guía
con su presencia cargada de vida!

Ulibarri, Fl.



POR TU CAMINO, SEÑOR

A ti, Señor, presento mi ilusión y mi esfuerzo.
En ti, mi Dios, confío porque me amas.
Tú nunca me defraudas; eres mi esperanza.

Indícame tu camino, Señor.
Que mi vida se abra a todos.
Condúceme por tus sendas
para que yo pueda compartir
paz, alegría y justicia,
libertad, esfuerzo y ternura.

Tú eres bueno y me haces vivir;
por eso digo con todo mi ser:
gracias por esta inquietud que has puesto en mí.
Guíame por tus caminos,
para ser más, valer más, hacer más bien;
hazme caminante, hazme sal y luz,
hazme hijo tuyo y hermano de todos.

A ti, Señor, te digo con todo corazón:
¡Que no tenga miedo a verte!
Yo espero gozar siempre de tu compañía.
Hazme valiente y animoso para seguirte.

Aquí estoy, Señor;
Tú sabes cómo soy.
Hazme gozar por tus caminos

y vivir tu Buena Noticia.

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