martes, 7 de abril de 2015

Homilía del párroco Benjamín Oltra: Domingo de Ramos
Conmemoración de la entrada del Señor en Jerusalén

Mt.21, 1-11:
Cuando se acercaron a Jerusalén y llegaron a Betfage, junto al monte de los Olivos, Jesús mandó dos discípulos, diciéndoles:
- “Id a la aldea de enfrente, encontraréis enseguida una borrica atada con su pollino; desatadlos y traédmelos. Si alguien os dice algo contestadle que el Señor los necesita y los devolverá pronto”.
Esto ocurrió para que se cumpliese lo que dijo el profeta: “Decid a la hija de Sión: Mira a tu rey, que vienen a ti, humilde, montado en un asno, en un pollino, hijo de acémila”.


Fueron los discípulos e hicieron lo que les había mandado Jesús: trajeron la borrica y el pollino, echaron encima sus mantos y Jesús se montó. La multitud extendió sus mantos por el camino; algunos cortaban ramas de árboles y alfombraban la calzada. Y la gente que iba delante y detrás gritaba:
- “¡Viva el Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Viva el Altísimo!”
Al entrar en Jerusalén, toda la ciudad preguntaba alborotada:
- “¿Quién es éste?”
La gente que venía con Él decía:
-       “Es Jesús el profeta de Nazaret de Galilea”

Los evangelios respetan nuestra estructura mental y psicológica,
muestran a Jesús en un proceso armónico de crecimiento,
crecía en edad, gracia y sabiduría”,

En su vida pública se nos va desgranando,
descubriendo su misión y su conciencia mesiánica.

Nos muestran a Jesús como un orante,
ora de noche y trabaja de día,
con frecuencia/cotidiana acude a la oración,
busca conocer la voluntad de Dios para cumplirla.

Él, como nadie, supo poner en acto cuanto descubría en la oración.
Él, como nadie, supo poner en acto cuanto sentía y pensaba.
Él, como nadie, es el hombre coherente por excelencia
Él es el Hijo del Hombre.

Su vida es apasionante, es una pura pasión,
se muestra dueño de su voluntad y esclavo de su conciencia,
realiza todo lo que piensa y siente, todo lo que descubre en su oración.

Por fidelidad al Padre transciende su historia,
la “trans+scende”, la atraviesa subiendo,
para acabar en una pasión/calvario,
que no es su estación “termini”.

Su vida, como la nuestra,
no tiene un punto y final,
solo puntos y seguido,
puntos y aparte
o comas…

Al final lo que nos espera es la resurrección,
el encuentro definitivo con Dios nuestro Padre.


Domingo de Ramos
Pasión de Nuestro Señor Jesucristo según S. Mateo

A lo largo el año litúrgico predicamos, pensamos y rezamos,
domingo tras domingo, la pasión de nuestro Señor Jesucristo.

Hoy la proclamamos y guardamos silencio para concluir que…
           Mejor es sufrir una injusticia que cometerla.
Párroco Benjamín Oltra


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