martes, 25 de marzo de 2014

Moniciones Betania; IV Domingo de Cuaresma 30 de marzo de 2014


MONICIÓN DE ENTRADA
Sed todos –hermanas y hermanos—bienvenidos a  la Eucaristía de este Cuarto Domingo de Cuaresma. Siempre, durante muchos siglos, se ha llamado a este domingo, el de la alegría, el domingo “laetare” que significa “alegraos”, tal como dice la antífona de entrada con la que el sacerdote inicia esta celebración. Pero es también el domingo de la Luz. Cristo nos permite ver. Cura nuestra ceguera y nos muestra la belleza del mundo que nos rodea. Jesús es luz y camino. Verdad y vida. Y para verle hay que convertirse, hacerse humilde ante quien siendo Dios se humilló para enseñarnos a vivir. La Cuaresma avanza y el próximo domingo –el quinto—ya será el último. Al siguiente comienza la Semana Santa. Seguimos, pues, subiendo la Cuaresma, camino de la Cruz y de la Resurrección. Pero iniciemos nuestra eucaristía con la máxima alegría. Alegrémonos como nos pide el Apóstol


MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1.- La primera lectura, del Libro Primero de Samuel, nos cuenta como David es ungido Rey de Israel por Samuel. Es una búsqueda minuciosa y el relato nos da muchos detalles. Es la búsqueda del bien. Luego, en el Evangelio veremos como esa minuciosidad se va a convertir en persecución.

S.- El salmo 22 es uno de los más bellos del salterio. El salmista confía en la fuerza y en la ternura de Dios que le invita y le agasaja como si de un alto dignatario de tratase. La Iglesia ha visto en el agua, en el pan y en el vino que se mencionan por el salmista como símbolos de los sacramentos de iniciación cristiana.

2.- Estamos en el domingo de la luz. San Pablo en su carta a los fieles de Éfeso, también invoca la luz de Cristo y nos pide que caminemos como hijos de la Luz.

3.- El Evangelio de hoy, del capítulo noveno de San Juan, nos narra con todo detalle, la persecución religiosa que sufre un ciego a quien Jesús de Nazaret ha devuelto la vista. Los fariseos quieren que el ciego que ya ve acuse a Jesús de pecador. Y el ciego se convierte en juez contra sus acusadores. Ya, como un libre de pecado y enfermedad, el hombre que ha recuperado la vista reconocerá a Jesús como Mesías, como Señor de la luz y de la libertad.

Lectura de Postcomunión

MONICIÓN

Una semana más el padre Leoz ha compuesto para este momento tan especial otra preciosa oración. Escuchémosla con especial atención.



QUIERO VER, SEÑOR, PERO CONTIGO

Que,  en el horizonte, sepa descubrirte como lo más importante

Que  no me falle, hoy ni nunca, el telescopio de la fe

Ese  telescopio que sabe llegar donde el ojo humano no alcanza

Esa  fe que es lente perfecta para sentirte y vivirte

y  para reconocerte como lo que eres: ¡El Señor!

Ayúdame,  Señor, a creer en Ti, a esperar en Ti

sin  condiciones, pruebas ni exigencias.

Ayúdame,  Señor, a verte por encima de toda apariencia

más  allá de aquello que, mi ceguera espiritual,

me  invita a engañarme diciéndome que no existes.

Amén.

Exhortación de despedida

Salgamos alegres del templo, más que otras veces, si se quiere.. Hemos celebrado el domingo de la alegría y de la luz. Jesús nos marca un camino luminoso basado en el amor a Dios sobre todas las cosas y que ese amor se refleje en nuestros hermanos. Ellos necesitan de nosotros.



MISA CON NIÑOS

Sección realizada por las catequistas de la Parroquia de San Francisco de El Altet, en Elche, Alicante, España, donde es párroco nuestro colaborador, don Pedro Juan Díaz Zaragoza.

MONICIÓN DE ENTRADA

Bienvenidos un domingo más a la celebración de la Eucaristía. Ya estamos en la recta final de la cuaresma y por ello tenemos que limpiar y preparar nuestros corazones. La Cuaresma es un tiempo de privarnos y despojarnos de algo que nos cueste para ayudar a los demás, vamos a hacer ese pequeño esfuerzo ayudados por Dios, que es la luz que nos guía y nos ilumina, vamos a dejarnos iluminar por él para actuar como él lo haría y saber afrontar cada situación que nos encontremos en nuestra vida.

Ahora, comenzamos esta eucaristía cantando.

PETICIONES DE PERDÓN

1. Por las veces en que nuestra ceguera no nos deja ver los problemas de los demás. Señor ten piedad.

2. Por esas veces que nuestro corazón parece de piedra y Tú ves en él nuestros pecados y bajezas. Cristo ten piedad.

3. Tú que nos acompañas todos los días y nos amas sin límites ni condiciones. Señor ten piedad.

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA

En esta lectura, Dios envía a Samuel ante Jesé, porque de entre sus hijos saldrá un rey. Samuel va descartando a todos los hermanos hasta que llega a David, el pequeño, el más débil, que es el elegido por Dios. Dios no se fija en las apariencias, sino en lo profundo de la persona. Escuchemos.

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA Y AL EVANGELIO

La segunda lectura nos habla de la luz y las tinieblas, nos dice que los cristianos tenemos que caminar en la luz y ser luz para los demás, siguiendo a Jesús. Las tinieblas serían las malas obras, que nos llevan por el mal camino.

El Evangelio de hoy nos relata como Jesús cura a un ciego de nacimiento. Le da la vista, le abre los ojos al mundo y le abre el camino para crecer en la fe. Este hombre se hizo amigo de Jesús para siempre. Escuchemos con atención.

PETICIONES

1. Por la Iglesia, para que sea la principal fuente de luz en la que todos los cristianos nos apoyemos para iluminar nuestras vidas. Roguemos al Señor.

2. Por los que gobiernan las naciones, para que actúen teniendo en cuenta las dificultades y pobrezas de los ciudadanos y se preocupen por estas necesidades. Roguemos al Señor.

3. Por los niños de la Isla de Java, en Indonesia, que van a recibir el amor y la ayuda de nuestros compañeros de comunión, para que ellos también vean la luz de Cristo en la nueva guardería y aprendan a ayudar a los demás. Roguemos al Señor.

4. Por nosotros, niños y niñas de todo el mundo, que con tu luz venzamos nuestros pecados, egoísmos, perezas y envidias y seamos capaces de ayudar a nuestros hermanos. Roguemos al Señor.

5. Por todos los aquí presentes, para que vivamos la Cuaresma como algo especial, privándonos de algo que nos llegue al corazón y ofreciéndolo para ayudar a los demás. Roguemos al Señor.

OFRENDAS

• Te ofrecemos Señor el pan y el vino, que serán tu cuerpo y sangre y nos guiarán en el camino de la Cuaresma hacia tu Resurrección.


• Te ofrecemos Señor esta linterna, que representa tu luz y nos muestra el camino que debemos seguir para ser mejores personas y llegar hasta ti.

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