miércoles, 10 de junio de 2015

Envejezca con Desvergüenza; POPURRÍ


Muchos de nosotros nos volvemos un dolor de cabe­za a medida que envejecemos.
Hace años mi esposa y yo visitamos a Jean Paul Getty en su mansión de Sutton Place en las afueras de Londres. Estábamos allí porque el hombre más rico del mundo necesitaba que mi mujer le diera consejos acerca de las mujeres.
"¿Por qué", preguntó, "tendré tanta dificultad para es­tablecer una relación armoniosa con una mujer?"
Mi esposa le respondió con otra pregunta.
"¿Por qué, señor Getty, insiste usted en asociarse con mujeres que tienen la tercera parte de su edad?
El señor Getty respondió lentamente: "Porque, señora Brown, las mujeres mayores son demasiado difíciles".
Y los hombres mayores también.
Algunos de ellos tienden a hablar y hablar de cómo todo era mejor antes. Aburridor.
Muchas personas mayores divagan interminablemen­te hasta que su público atrapado está listo para matarlo. Sea breve y ágil (pero nunca brusco).
Repetir las mismas historias no las mejora. Monitoree su utilización y abandónelas después de unas semanas.
Usted se enfada a menudo. No sabe con quién. Y es­to se manifiesta en brotes de mal genio. Evite volverse combativo, argumentativo o dogmático.
La rigidez es un rasgo poco atractivo del envejeci­miento. Guárdesela para el rigor mortis. Aprenda a decir "¿por qué no?", en lugar de "¿por qué?"
Use la moda actual. Déjeles el desarreglo a los jóve­nes y adopte la nueva elegancia. Sea exigente, pero no quisquilloso.
No se demore horas alistándose para salir. Usted se sorprenderá de lo rápido que se puede mover si lo inten­ta, y es buen ejercicio.
Apuntes de este libro de David Brown de Panamericana Editorial

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