martes, 9 de junio de 2015

Salud de la Botica del Señor (VII) de Maria Treben



Viscum album - Köhler–s Medizinal-Pflanzen-281.jpg
MUERDAGO (viscum album)
¿Quién no conoce el maravilloso Muérdago, que clava su raíz enlas ramas de los árboles de hoja caduca y en los pinos, viviendo aexpensas de ellos? Esta planta parásita es una de las más prestigiosas entre nuestras hierbas medicinales. Forma un arbusto redondeado con hojas algo coriáceas de color verde amarillento y persistentes en invierno. Las bayas son blanquecinas y vidriosas y están rellenas de una pulpa pegajosa. Los pájaros distribuyen la semilla, o bien al limpiarse en las ramas lo que les queda pegado en el pico, o bien mediante sus excrementos. Sólo de este modo se disemina la planta, ya que la semilla no germina ni en el agua ni sembrándola en la tierra.


En la antiguedad el Muérdago gozaba de gran fama como planta curativa y mágica. Se le atribuían poderes misteriosos. Los druidas la tenían por planta sacra, por panacea que curaba todos los males. Estos sacerdotes de los antiguos celtas la cortaban ceremoniosamente con ayuda de cuchillos y podaderas de oro.
Los antiguos médicos la empleaban como un remedio eficaz y seguro contra la epilepsía. Esta virtud, conocida ya por nuestros antepasados, la reconoce también el doctor Bohn, discípulo del padre Kneipp, y recomienda el Muérdago para combatir las convulsiones crónicas y los trastornos histéricos.
Se recolectan las hojas y los tallos pequeños desde principios de octubre hasta mitades de diciembre y en los meses de marzo y abril. En los demás meses el Muérdago carece de poderes curativos. Para secarla se corta la hierba a pedacitos.
Las plantas con el mayor número de agentes activos son las que se crían sobre los robles y los álamos; pero también sirven las de los abetos, pinos y árboles frutales. Otro consejo para la recolección: En los meses de marzo y abril el Muérdago casi no tiene bayas, porque en invierno se las han comido las aves. Es la época más conveniente para coger la planta, ya que usted no tendrá la molestia de quitar las bayas.
Muchas veces me han preguntado por qué elogio tanto el Muérdago, siendo una planta venenosa. Pues no es así: las hojas y los tallos no son nada venenosos, pero las bayas, en uso interno, sí que lo son. Si se prepara con ellas una pomada (véase »Modos de preparación«) constituyen en uso externo un remedio eficaz contra las congelaciones (sabañones).
Una mujer tenía desde hacía años la nariz congelada. En invierno casi no se atrevía a salir de casa con la nariz morada. Su mal empeoraba de año en año. Yo le aconsejé que se aplicara a la nariz un emplasto con pomada de muérdago recién hecha y que la dejara actuar durante la noche. Aunque parezca mentira, tengo que afirmar que en pocos días se curó la nariz.
El Muérdago, como poderoso estimulante de la función de las glándulas, es un remedio excelente para activar el metabolismo. Al mismo tiempo ejerce tal influencia sobre el páncreas, que tomándolo regularmente en forma de cura combate la diabetes, la cual pierde su causa de origen. Sobre todo las personas que padecen de una enfermedad crónica del metabolismo deberían probar a tomar por lo menos durante medio año regularmente tisana (maceración) de Muérdago. Esta también actúa favorablemente contra el desequilibrio hormonal. En este caso hay que tomar dos tazas al día, una por la mañana y otra por la noche.
Contra la arterioesclerosis el Muérdago es un remedio de primer orden, muy apreciado y recomendado en la apoplejía; este mal a penas aparece en los que hayan bebido regularmente tisana de muérdago. En los casos en que ya se haya presentado un ataque de apoplejía, se bebe durante 6 semanas 3 tazas diarias, después durante 3 semanas 2 tazas y durante 2 semanas una taza de tisana de Muérdago. La primera taza se toma antes y después del desayuno, la segunda antes y después del almuerzo, la tercera antes y después de la cena, cada vez media taza.
Como hemostático se emplea el Muérdago para atajar las hemorragias nasales; en este caso se inhala tisana fría por la nariz. Contra las hemorragias pulmonares e intestinales (en tifus y disentería) se toma la tisana bebida.
El Muérdago se puede considerar como el mejor remedio para el corazón y la circulación de la sangre. En los graves trastornos de la circulación jamás se debe cesar en hacer hincapié sobre su empleo. Como el Muérdago contiene agentes que normalizan todas las funciones del organismo, sucede lo inimaginable, y es que baja la tensión alta de la sangre y sube la tensión baja. De este modo calma el corazón agitado y también activa las funciones de éste. Todos los trastornos debidos a la presión anormal de la sangre desaparecen, a saber, la congestión en la cabeza, los vértigos, el zumbido de oídos y los trastornos de la vista. El Muérdago previene simultáneamente todas las lesiones cardíacas, por lo que se puede considerar con razón como una ayuda indispensable contra toda clase de trastornos del corazón y de la circulación de la sangre. En los tiempos en que vivimos, en que al hombre se le exige tanto debido al »stress« al que está sometido, necesitamos más que nunca de estos reconstituyentes.
Por las cartas que recibo me entero de que muchas personas que padecían de hipertensión, graves trastornos de la circulación, abatimiento, trastornos del corazón, como aritmia cardíaca, vértigos y cansancio ante el trabajo, gracias al Muérdago han perdido en poco tiempo todos estos males. Dicen que se sienten bien y han recobrado las ganas de trabajar. Tres tazas diarias de esta tisana, conseguida mediante una maceración en frío, bebidas a sorbos distribuidos a lo largo del día, normalizarán también su corazón y su circulación de la sangre y contribuirán a que le rinda más su trabajo.
En todos casos conviene someterse una vez al año a una cura de 6 semanas a base de tisana de Muérdago: Se beben durante 3 semanas 3 tazas diarias, durante 2 semanas 2 tazas diarias y una semana 1 taza diaria. En esas seis semanas se recupera la circulación y la tensión de la sangre. Para mantener este estado, es aconsejable tomar durante un año cada mañana una taza de tisana de Muérdago.
Un molinero de la región de Maguncia sufría desde hacía muchos años de hipotensión; había días que le costaba mucho hacer su trabajo. Consultó a varios especialistas, no sólo en Alemania sino también en Suiza, pero todo fue en vano. Mis advertencias de que el Muérdago ayudaba en las alteraciones de la presión sanguínea le causaron escepticismo. No obstante quiso probarlo. Era abril y el Muérdago, que todavía conservaba sus virtudes curativas, se podía coger de los árboles. Unos meses después, en una conferencia que di en una pequeña ciudad austriaca, vi al molinero de Maguncia sentado en la primera fila; el hombre contó a los oyentes que su tensión tan baja se había normalizado del todo con el Muérdago.
Las mujeres también deberían utilizar el Muérdago. Una circulación de la sangre normalizada también hace desaparecer los trastornos de la matriz y de la menstruación, sobre todo las menstruaciones excesivas y las hemorragias post-parto. Para combatir las molestias causadas por la menopausia, como la taquicardia, la congestión, los bochornos y el ahogo se debería beber esta maceración durante unos años. Los trastornos se pierden del todo y una ya no tiene la sensación de estar en la menopausia.
El jugo fresco del Muérdago puede ayudar a eliminar la esterilidad de la mujer. Se lava bien la planta y antes de que se seque se pasa por la licuadora. Hay que tomar por la mañana (media hora antes del desayuno) y por la noche cada vez 25 gotas diluidas en un poco de agua. Estas gotas, en forma de tintura, las venden en la farmacia.
Hace poco leí en el periódico un informe de Londres según el cual tres grupos de investigadores, trabajando independientemente uno del otro, llegaron a la conclusión de que en un gran porcentaje de mujeres de más de 50 años aparece cáncer de mama cuando han sido tratadas durante un período prolongado con medicamentos contra la presión alta de la sangre. ¿Por qué arriesgarse tanto, teniendo nuestro excelente Muérdago?
Recientemente se utiliza el Muérdago en la medicina para prevenir y combatir el cáncer. Las experiencias demuestran continuamente el efecto depurativo y terapéutico de las hierbas curativas. —Sírvase de estos remedios, para recobrar y mantener su salud.
MODOS DE PREPARACION
Maceración (tisana): La tisana de Muérdago sólo se prepara en frío. Una cucharadita colmada de hierba se pone a macerar en 1/4 I. de agua; a la mañana siguiente se calienta todo ligeramente y se cuela. Si se necesita más cantidad por día, se guarda la tisana en un termo previamente enjuagado en agua caliente o se calienta cada vez al baño de María.
Tintura:          Las gotas de Muérdago se venden en la farmacia.
Jugo fresco:   Hojas y tallos se lavan y antes de que se sequen se pasan por la licuadora.
Pomada:         Las bayas frescas del Muérdago se mezclan con un poco de manteca de cerdo hasta que se forme una masa (contra las congelaciones; sólo en uso externo).
 Juglans regia - Köhler–s Medizinal-Pflanzen-081.jpg
NOGAL (Juglans regia)
El Nogal florece en primavera antes de desarrollarse las hojas. Se recolectan las hojas frescas en junio y las nueces verdes a mitades de junio mientras todavía se puedan traspasar facilmente con un palillo; los conchos de las nueces verdes se cogen todavía verdes poco antes de la maduración, y los frutos en otoño.
La infusíon de las hojas es un remedio muy indicado contra los trastornos de la digestión, como el estreñimiento y la inapetencia; sirve asimismo para purificar la sangre. También da muy buenos resultados en la diabetes y contra la ictericia.
Los baños preparados con un cocimiento de hojas de Nogal son muy eficaces tanto contra todas las enfermedades escrofulosas y raquíticas, la osteoporosis y la hipertrofia ósea, así como en las uñas supurantes de los pies y de las manos.
Para combatir la costra de leche, la tiña y la sarna haga lavados con el cocimiento de las hojas verdes de Nogal y verá los buenos resultados que dan.
Estos lavados y baños ayudan también a curar el acné, las erupciones supurantes de la piel, el sudor excesivo de los pies y el flujo blanco. Contra la estomatitis ulcerosa y las afecciones de las encías, de la garganta y de la laringe se hacen enjuagues.
Un cocimiento concentrado de hojas de Nogal, mezclado con el agua del baño cura los sabañones. Este mismo cocimiento se utiliza para repetidos masajes del cuero cabelludo contra la masiva caída del cabello. Los piojos, que últimamente van apareciendo de nuevo, también se eliminan con este cocimiento concentrado.
Con las hojas frescas de Nogal se ahuyentan otros insectos molestos.
De las nueces verdes que se cogen antes del día de San Juan, es decir a mitades de junio, se prepara un aguardiente que limpia el estómago, el hígado y la sangre y combate la debilidad del estómago y la putrefacción intestinal. Además es un remedio excelente contra la sangre espesa.
MODOS DE PREPARACION
Infusión:         Una cucharadita repleta de hojas de Nogal trituradas se escaldan con 1/4 I. de agua hirviendo; se deja reposar un poco.
Baños y lavados: 100 g. de hojas para baños de cuerpo; una cucharadita colmada por cada 1/4 I. de agua para lavados (véase en Generalidades »Baños de cuerpo«). Para el cocimiento concentrado se toma la doble cantidad de hojas.
Aguardiente de nueces: Unas 20 nueces verdes se parten en 4 pedazos y se llena con ellos una botella de cuello ancho; se le echa un litro de aguardiente que tiene que sobrepasar las nueces en 2 ó 3 dedos. La botella se deja bien tapada de 2 a 4 semanas al sol o en un lugar cálido. Después se cuela y se guarda en una botella. Según se necesite se toma un cucharadita. — Un licor de nueces muy bueno se obtiene añadiendo a las nueces antes de la maceración 2 ó 3 clavos, un trozo de canela en ramo, una vaina de vainilla y la piel lavada de media naranja (exento de productos químicos). 500 g. de azúcar se hierven en 1/4 I. de agua y se mezcla todo con el aguardiente de nueces.
Brennnessel 1.JPG 
ORTIGA MAYOR (Urtica dioica)
Un médico dijo una vez en una conferencia de radio que la Ortiga era una de nuestras mejores plantas medicinales. Si la humanidad supiera lo eficaces que son sus virtudes curativas, no cultivaría otra cosa que Ortigas. Pero desgraciadamente lo saben muy pocos.
La Ortiga es medicamentosa desde la raíz, pasando por los tallos y las hojas, hasta la flor. En la antigüedad ya gozaba de gran prestigio. Albrecht Dürer (1471-1528) pintó un ángel que vuela hacia el trono del Altísimo con una rama de Ortiga en la mano. El sacerdote suizo Künzle señala en sus escritos que la Ortiga ya se habría extinguido si no fuera por el escozor que produce a quien la toca. Insectos y otros animales ya la hubieran hecho desaparecer. A una madre de siete hijos que padecía desde su último parto continuamente de eczemas, le aconsejé que bebiera infusión de Ortiga. En poco tiempo desapareció su mal y al mismo tiempo el dolor de cabeza que lo acompañaba. Como la Ortiga es un buen remedio contra la arenilla renal y urinaria, le dije a la mujer que siguiera tomando la infusión, ya que yo suponía que desde su último embarazo tenía los riñones trastornados. Las afecciones renales van frecuentemente acompañadas de agudos dolores de cabeza. Los eczemas se tienen que combatir por vía interna con hierbas que depuren la sangre, porque suelen ser de origen interno. Así que la mujer se liberó al poco tiempo tanto de sus eczemas como de los dolores de cabeza. La Ortiga es nuestra mejor planta para purificar la sangre y al mismo tiempo para activar su formación. Siendo un buen estimulante del páncreas, la infusión de Ortiga hace rebajar el azúcar en la sangre. Cura también enfermedades e inflamaciones de las vías urinarias así como la retención de orina. Como estimula la evacuación del vientre, esta planta es muy aconsejable para las curas primaverales de purificación.
Desde que conozco las cualidades terapéuticas de la Ortiga, he tomado la costumbre de hacer curas de tisana de 4 semanas, en primavera con los primeros retoños y en otoño, después de la segunda siega, cuando vuelven a salir los brotes. Suelo beber por la mañana en ayunas, media hora antes de desayunar, 1 taza, y durante el día voy bebiendo 2 ó 3 tazas a sorbos. La taza que tomo en ayunas también la bebo a traguitos para que haga más efecto. Después de una de estas curas me siento la mar de bien y cada vez tengo la sensación de poder abarcar tres veces más de lo corriente. Mi familia y yo no necesitamos desde hace años ningún medicamento, y me siento flexible y joven. Además la tisana de Ortiga sabe bastante bien. Se toma sin azúcar. Personas de gusto delicado pueden añadirle un poco de manzanilla o menta para darle más sabor. La medicina popular recomienda la Ortiga en forma de curas de tisana de varias semanas contra afecciones del hígado y de la bilis, enfermedades del bazo e incluso tumor del bazo, catarros del estómago y de las vías respiratorias, convulsiones y úlceras estomacales, úlceras intestinales y enfermedades del pulmón.
Para conservar todos los principios activos de la Ortiga, hay que procurar no hervirla. Como profiláctico se bebe sólo una taza por día durante todo el año. Así combate también las enfermedades por virus e infecciones de bacterias.
A partir de una cierta edad se presentan determinadas consecuencias por falta de hierro: cansancio y agotamiento. Uno se siente viejo y menos capaz. En este caso proporciona la Ortiga fresca, por su contenido en hierro, los mejores resultados. Nos ayuda a superar estos trances difíciles de la vida. Después de una cura de tisana de Ortiga se recupera uno relativamente pronto. Vuelven la energía y la voluntad de trabajar e incluso mejora el aspecto físico.
Un día vino a verme una mujer joven anémica que además padecía del estómago y de la hiel y tenía continuamente fuertes dolores de cabeza. Le recomendé la tisana de Ortiga. Al cabo de un tiempo me encontré con ella por casualidad. Llena de alegría me contó qué rápido le había ayudado la Ortiga. Desde entonces toda su familia utilizaba con admiración esta planta extraordinaria. La Ortiga también es un remedio contra la hidropesía por sus virtudes diuréticas. Como favorece la formación de la sangre ayuda en casos de clorosis, anemia y otras afecciones graves de la sangre. Junto con otras hierbas medicinales se emplea la Ortiga con mucho éxito para combatir la leucemia (véase pag. 92 bajo »Leucemia«). Quien padezca cualquier clase de alergia (p. ej. fiebre del heno) que tome durante una temporada tisana de Ortiga.
La Ortiga rebaja la propensión a resfriarse y cura enfermedades gotosas y reumáticas. Una señora que conocía, había estado durante tres años con ciática muy dolorosa bajo tratamiento médico. Después de tomar durante un año un total de 6 baños de cuerpo con 200 gramos de Ortiga, desaparecieron todos los dolores.
Hace algún tiempo conocí a una señora de unos 50 años, que por su escasez de cabello llevaba una peluca. De esta manera hubiera acabado pronto con el resto de su cabello. Yo le dije que se lavara la cabeza con un cocimiento de Ortiga fresca y además con uno de raíces de Ortiga. La mujer siguió mi consejo y de semana en semana se pudo ver cómo su cabello crecía y se restablecía.
Muy agradable y de gran provecho para todo tipo de cabello es el masaje con tintura de Ortigas, hecha de las raíces que se excavan en primavera u otoño, y muy fácil de preparar (Véase bajo Modos de preparación »Lavado de cabeza« y »Tintura de Ortigas«). Yo misma me froto cada día la cabeza (cuero cabelludo) con esta tintura y me la llevo incluso cuando voy de viaje o a conferencias. El buen resultado es visible: El cuero cabelludo está libre de caspa, el cabello crece en abundancia y es suave y brillante.
La Ortiga también se emplea con eficacia para curar vasoconstricciones. Muchas de las personas que padecen esa enfermedad podrían evitar la amputación de la pierna, si hicieran a tiempo pediluvios con raíces de Ortiga (Véase en Modos de preparación).
Cada calambre o espasmo, venga de donde sea, se debe a un trastorno de la circulación de la sangre. En estos casos se recomiendan baños y abluciones con cocimientos de Ortiga. Lo mismo vale en el caso especial de la vasoconstricción coronaria. El enfermo se inclina sobre la bañera y se lava con un cocimiento de Ortiga tibio la zona del corazón, dándose suaves masajes.
Una señora de Bavaria que tenía 51 años padecía desde hacía 28 años de una fístula y últimamente había empeorado considerablemente. El profesor que la examinó estaba en duda sobre el resultado de una operación, dado que la fístula se encontraba en la cara sobre el pómulo. En 1978 consultó esta infeliz mujer a un curandero, que sobre todo se mostró comprensivo. Le ordenó una alimentación a base de verdura y fruta cruda, un régimen de respiración curativa y psicocibernética. La mujer mejoró pero no se curó. En marzo de 1979 empezó a recolectar ella misma las primeras Ortigas y bebió cada día 3 tazas de infusión, mezclada cada una con una cucharadita de la tintura de Hierbas Suecas. El 28 de noviembre de 1979 me escribe: »Dentro de los siguientes 15 días se cicatrizó mi fístula de la mejilla y los dolores habían desaparecido por completo. Y así ha quedado todo hasta hoy«.
Me llena de alegría el hecho de que tanta gente haya podido comprobar con su propio cuerpo las virtudes medicinales de la Ortiga.
Por ejemplo me escribió hace poco una mujer diciendo que había tomado durante varios meses cada día tisana de Ortiga con el resultado que se le quitó toda clase de agotamiento y cansancio, a pesar de su duro trabajo cotidiano, y además desapareció un ojo de pollo lleno de pus, que le había causado dolores hasta el muslo, y que por estar recargada de trabajo no había podido curar; también desapareció una micosis de la uña (hongo) que hubiera tenido que dejarse operar pero nunca pudo decidirse. ¡ Para que se vea cómo cura la buena Ortiga, limpiando y reconstituyendo la sangre! No se debe cesar de llamar la atención sobre ella.
Otra mujer me escribió que la Ortiga la curó de un eczema que la había hecho sufrir muchos años. Cartas como éstas son rayos de esperanza en mi vida. Me demuestran que nuestras buenas hierbas medicinales no dejan nunca de ayudarnos, sea donde sea.
Una vez vino a verme un hombre de cierta edad, con lágrimas en los ojos. Me contó que hacía tres años cogió una gripe y desde entonces tenía la orina de color marrón oscuro y sufría de dolores de cabeza insoportables. La cantidad de tabletas que tomaba así como las inyecciones que le daban últimamente para la cabeza no le ayudaban. Al contrario, el dolor de cabeza había aumentado de tal manera que el hombre estaba a punto de suicidarse. Yo le di ánimo y le aconsejé que tomara tisana de Ortiga recién cogida — 2 litros y medio a lo largo de todo el día. Al cabo de cuatro días me anunció por teléfono que los dolores de cabeza habían desaparecido por completo. Más tarde supe que después de la cura de Ortiga se encontraba mejor que antes de la gripe. ¡Aproveche usted también los primeros brotes de la Ortiga, sobre todo en la primavera, y haga con ellos una cura de depuración! Se quedará sorprendido de lo bien que le sentará.
Una monja de la orden de Santa Isabel siguió igualmente mis consejos y se admiró del buen resultado. Las manchas que tenía en la parte de la barriga y de los riñones, acompañadas de un fuerte picor, que no llegaban a curarse, se le quitaron al poco tiempo gracias a la tisana de Ortiga junto con una dieta para el hígado. En un caso parecido también ayudó rápidamente la tisana de Ortiga.
De una carta de Carintia cito las siguientes palabras: »Infinitas gracias por la ayuda inestimable que tuve por sus consejos. En los 19 años que duró mi enfermedad estuve en muchas clínicas neurológicas de toda Austria. Ningún médico pudo decirme lo que tenía, ni mucho menos ayudarme. He bebido durante una semana tisana de Ortiga y como por milagro ha desaparecido mi enfermedad como si jamás la hubiera tenido. ¡ Dios se lb pague!« Los hechos que acabo de presentar demuestran lo rápido
que pueden ayudar nuestras hierbas medicinales. Pero hay que tener en cuenta que en el caso de enfermedades graves no ayuda una sola taza diaria, sino que hay que beber por lo menos 2 litros, a sorbos, a lo largo del día.
Una comerciante me contó que cada vez que se iba de excursión o de viaje, incluidos los viajes de negocios, se llevaba un termo con tisana de Ortiga. Para ella es un remedio insustituible. No solo quita la sed, mejor que otra bebida, sino que refresca y combate el cansancio.
Otra indicación de interés: Contra los dolores de ciática, lumbago y neuritis de los miembros se emplean las Ortigas recién arrancadas, vivas, rozando con ellas suavemente las partes dolorosas. En el caso de ciática, por ejemplo, se sacude la planta fresca suavemente y despacio sobre la piel, empezando por el tobillo y siguiendo la parte exterior de la pierna hasta la cadera y desde allí pasando por la parte interior de la pierna hasta el talón del pie. Esto se repite dos veces y finalmente se da una pasada de la cadera hacia abajo y a través de las nalgas. En otras partes afectadas se procede de la misma manera. Al final se echan polvos de talco. -- ¿No tenemos que agradecerle al Señor el habernos dado una planta tan milagrosa? Hoy en día, todos van con prisas y no hacen caso de esta planta; prefieren tomar sedativos y esto en cantidades exageradas. Sin embargo, estas hierbas tan buenas, que han caído en olvido, son muchas veces el único remedio.
Finalmente quisiera añadir otra experiencia que tuve y que me impresionó mucho. En nuestra pequeña ciudad conocí a una señora mayor que me contó que el médico le había diagnosticado cáncer de estómago. A causa de su edad avanzada no se decidió a operarse. En esto, alguien le aconsejó que tomara tisana de Ortiga. Así que cada día iba a su huerto y cogía un puñado de Ortigas, que se criaban en gran cantidad a lo largo de la valla. Cuando después de algún tiempo fue a ver al médico, éste preguntó sorprendido: »¿Pero usted se ha operado? ¡Si no se ve ninguna cicatriz!» Las excrecencias cancerosas habían desaparecido del todo y la anciana pudo gozar de una vejez tranquila. Pero no es necesario que lleguemos hasta tal punto, porque nunca podrá formarse un tumor maligno si ingerimos en intervalos regulares los maravillosos poderes de nuestra Ortiga en forma de infusión.
Por último otro buen consejo: Empiece a partir de hoy con una cura de Ortiga. Las hierbas desecadas se venden en cada farmacia o herboristeria. ¡Que vuelvan las plantas medicinales a nuestras casas! ¡ Decídase! ¡ Cuando llegue la primavera póngase unos guantes, coja sus tijeras y salga a la divina naturaleza! Es una gran satisfacción coger uno mismo las Ortigas al aire libre. La experiencia ha demostrado que cuanto más frescas son las plantas, más eficacia tienen. No olvide de proveerse para el invierno: para este propósito debería cogerlas en mayo. ¡Alégrese de que sea capaz de hacer usted mismo algo por su salud!
Un lector alemán escribe: »Mi vecino utiliza la Ortiga para exterminar insectos y parásitos de su huerto. Mete una gran cantidad de Ortigas en un depósito de unos 300 litros con agua (naturalmente se puede hacer menos) y las deja bastante tiempo en remojo. Con esta agua de Ortigas riega repetidas veces sus plantas y así las mantiene libres de insectos sin tener que utilizar productos químicos. Incluso las zanahorias ya no tienen gusanos.« — Desgraciadamente hay algunos campesinos que sirviéndose de herbicidas han empezado a eliminar las Ortigas que se crían a orillas de bosques y praderas, lejos de carreteras y otros orígenes de contaminación. Los venenos peligrosos para el hombre llegan de este modo hasta los rincones más salvajes de los bosques. Ni siquiera piensan que con estos métodos matan también pájaros e insectos. Es una lástima que los campesinos no sigan cortando las Ortigas con sus guadañas. ¡Qué ciegos nos hemos vuelto!
MODOS DE PREPARACION
Infusión:         1 cucharadita llena para 1/4 de litros de agua, sólo escaldar, dejar reposar brevemente.
Tintura:          Las raíces, que se excavan en primavera o en otoño, se limpian con un cepillo, se trituran y se meten en una botella. Cubierto todo con aguardiente de 38-40° se deja 15 días al sol o cerca de una fuente de calor.
Baños de pies: Dos puñados de Ortigas frescas (tallos y hojas) y dos puñados de raíces bien limpias se ponen durante la noche en 5 litros de agua a remojo; al día siguiente se calienta todo hasta que rompa a hervir. Los pies se bañan sin sacar las plantas, y lo más caliente que se pueda soportar. Este baño se puede utilizar dos o tres veces, si se vuelve a calentar.
Lavado de cabeza: De 8 a 10 puñados de Ortigas frescas o desecadas se ponen en una olla con unos 5 litros de agua y se calienta todo a fuego lento. Cuando empiece a hervir se retira del fuego y se deja reposar 5 minutos. Si se emplean raíces, hay que poner dos puñados con agua fría a remojo, calentarlas al día siguiente hasta que comiencen a hervir y dejarlo reposar todo 10 minutos. ¡Utilice jabón duro!
Apuntes de este libro

No hay comentarios:

Publicar un comentario