lunes, 8 de junio de 2015

Salud de la Botica del Señor de Maria Treben (III)



Illustration Acorus calamus0.jpg
CALAMO AROMATICO (Acorus calamus)
Esta planta acuática suele crecer en los suelos encharcados a orillas de lagos y pantanos. En el cieno de los bordes de las aguas discurre el rizoma rastrero, del cual arrancan numerosas hojas ensiformes que alcanzan una altura de 1 m. El vástago aplanado lleva en la mitad una panícula coniforme de color verdoso o pardo amarillento. La raíz, que puede llegar a un metro de longitud, es del grueso del pulgar y recién cogida tiene un fuerte sabor amargo aromático. Este se suaviza después del secado. Se recolecta a principios de la primavera o a fines del otoño.
La maceración de la raíz del Cálamo aromático no sólo se emplea como tonificante en los casos de debilidad general del aparato digestivo, gases del estómago y de los intestinos y en los cólicos, sino que también es un remedio poderoso para combatir las enfermedades de las glándulas así como la gota. Esta tisana contribuye enormemente a calentar el estómago y los intestinos lentos y a fomentar la secreción de mucosa. Se recomienda contra el metabolismo lento, las digestiones lentas, lo mismo que contra la clorosis y la hidropesía.


Personas excepcionalmente delgadas, que no lo son por falta de alimento, deberían beber frecuentemente tisana de Cálamo aromático y de vez en cuando tomar un baño a base de esta raíz. El Cálamo elimina la inapetencia, ayuda a curar trastornos renales y es un buen remedio para la limpieza de todo el organismo. Esta tisana ayuda a los niños con intolerancia a los cereales, un mal que va aumentando siempre más. Las raíces secas, masticándolas lentamente, ayudan a los fumadores a quitarse el vicio de fumar. Para fortalecer la vista se unta varias veces los párpados cerrados con el jugo fresco de la raíz, se deja actuar unos minutos y luego se lava los ojos con agua fría.
Con baños tibios de raíz de Cálamo aromático he ayudado frecuentemente a curar sabañones y otras congelaciones. Las raíces se ponen en agua fría a remojo durante la noche. Al día siguiente se pone todo al fuego y se calienta hasta que rompa a hervir. Después se deja reposar 5 minutos y se cuela. En este líquido, no demasiado caliente, se bañan las partes afectadas durante unos 20 minutos. Este cocimiento se puede utilizar tres o cuatro veces, calentándolo cada vez. También ayudan estos baños contra manos y pies fríos, pero en este caso el líquido tiene que estar bien caliente.
Un hombre de 35 años no llegaba a recuperarse después de la operación de un tumor de hígado. Le venían unas fiebres muy altas en intervalos de cuatro a cinco semanas. Ya pensaban en transladar al enfermo desde Linz a una clínica vienesa cuando me contó su suegra muy preocupada el caso: Se habían formado ya tubérculos intestinales, los cuales causaban esas calenturas tan altas. La raíz del Cálamo aromático ayudó también en este caso sin esperanza. Claro que en enfermedades tan graves esta tisana sólo tiene efecto si se toma durante varias semanas o incluso meses.
En una excursión por los Alpes me encontré un día con un matrimonio. Iban los dos subiendo la montaña cargados con sus mochilas y tenían la intención de pasar unos días tranquilos en una cabaña solitaria. Nos paramos a descansar y charlar un rato. Allí me enteré de lo siguiente: El hombre, de más de 50 años de edad y 1.85 m. de alto, había empezado un año antes a demacrar constantemente sin que conocieran los motivos de su enfermedad. Cuando ya sólo pesaba 48 kilos entró un día acompañado de una enfermera en la consulta de su médico el cual estaba justamente hablando por teléfono con un colega suyo: »Le mando ahora mi paciente más grave y sin esperanza — cáncer del pulmón.« Así se enteró sin querer de su diagnosis. Pero alguien le aconsejó que tomara por la mañana y por la noche infusión de Milenrama y que masticara continuamente raíz de Cálamo aromático, el cual le ayudaría además a quitarse la costumbre de fumar. Poco a poco empezó a aumentar el peso del enfermo y como se sentía mejor dejó de ir al médico. Sólo medio año más tarde fue a la consulta. El médico, al ver al hombre que ya creía muerto, se incorporó y fijó la mirada en él como si viera un fantasma. »¿ Raíces de Cálamo? ¿Dónde se encuentran?« »No es necesario que se busquen, señor doctor, en cualquier herboristería las venden por poco dinero. «
Entonces ya había recuperado el hombre su peso habitual de 86 kilos y medio año después emprendió cáigalo con una mochila llena, la excursión durante la cual nos conocimos.
Cada vez que recuerdo el hecho que voy a contar, o cuando lo nombro en mis conferencias o lo tengo presente como ahora que lo estoy apuntando para ustedes, no puede menos que pensar en la divina providencia y me siento profundamente emocionada: Mi madre había caído muy enferma. Tenía los intestinos en un estado deplorable y el médico me dijo que contara con lo peor, que era cáncer intestinal. Esto sucedió cuando yo todavía me dedicaba muy poco a las plantas curativas aunque sí solía recurrir ya a remedios naturales y no tomaba nunca medicamentos. La noticia del médico me dejó atónita y aquel día no fui capaz de terminar mis quehaceres diarios que normalmente me ocupaban desde las 6 de la mañana hasta bien entrada la noche. Por eso, me acosté a eso de las ocho y la situación desesperada de mi madre no se me quitaba de la cabeza. De repente se abrió la puerta del dormitorio y entró mi marido con un transistor en la mano. »Toma«, dijo »para que no estés tan sola« y me lo dejó allí. Poco después oí una voz en la radio: »Aquí habla el médico de cabecera. Con la raíz del Cálamo aromático se cura toda clase de trastornos del estómago y de los intestinos, por crónicos y malignos que sean. Se echa una cucharadita rasa de raíces en una taza con agua fría y se deja macerar toda la noche. Por la mañana se calienta un poco, se cuela y se bebe un trago antes y después de las comidas. En total son 6 tragos al día, más no hay que beber. La tisana se calienta cada vez al baño de María. Este tratamiento es para todo el aparato digestivo, incluido el hígado, la bilis, el bazo y el páncreas.« Contentísima le conté a mi madre al día siguiente lo que había oído en la radio, pero ella me dijo con un gesto de resignación: »A mí no me puede ayudar nada ni nadie.« Sin embargo yo me procuré la raíz de Cálamo y la aplique de la manera indicada arriba. Suena como un milagro si le cuento que al cabo de 15 días habían desaparecido todos los padecimientos de mi madre. A partir de aquel momento empezó a recuperar otra vez su peso, recobrando cada semana unos 400 gramos. Este acontecimiento contribuyó a despertar mi interés por la medicina vegetal y pronto pude ayudar a muchos enfermos sin esperanza. Sobre todo la raíz del Cálamo aromático ha aportado siempre resultados sorprendentes.
En los casos de exceso o déficit de ácido gástrico el Cálamo actúa como equilibrador. — Una mujer de Vorarlberg padecía ya durante dos años de dolores de estómago y no podía pasar ningún día sin tomar tabletas. Le aconsejé que tomara los seis tragos arriba indicados de tisana de Cálamo (un trago antes y después de las comidas); tres semanas después desaparecieron los dolores y no volvieron a repetirse. Otra mujer, de Austria Baja, tenía desde hacía muchos años úlceras duodenales. Para soportar los dolores tomaba continuamente medicamentos. No digería los alimentos sólidos y tampoco tenía apetito. Al enterarse de los efectos de la raíz de Cálamo, comenzó a tomar cada día los seis sorbos recomendados. Los dolores fueron disminuyendo paulatinamente hasta que desaparecieron por completo al cabo de cinco semanas. La mujer recobró el apetito y pudo comer como los demás de la familia comida casera sin que le sentara mal.
Un sacerdote de edad avanzada padecía desde muchos años de diarrea. Ya se había hecho con la idea de que su mal no se curaría nunca. Finalmente siguió mi consejo y empezó a beber los seis tragos de maceración de Cálamo. Al poco tiempo tenía el intestino curado.
A un niño pequeño no se le cortaba la diarrea a pesar de estar a dieta rigurosa; con el tratamiento de los seis tragos de tisana de Cálamo se puso bueno. Ahora ya ha aumentado de peso y su madre está contentísima. — Durante 10 años padecía un hombre de diarreas sangrientas que se presentaban de 30 a 40 veces al día. Su amigo me contó que aquel hombre que en otros tiempos había sido alegre y optimista, se había convertido, como se comprende, en un hombre amargado. Todo lo que probó en los últimos años fue en vano. Estaba jubilado por incapacidad. Por las Pascuas empezó, aunque sin mucha confianza, a tomar los 6 sorbos de maceración de Cálamo diarios y simultáneamente 2 tazas de infusión de Maravilla. ¡Qué sorpresa me llevé cuando su mujer me escribió diciéndome que a principios de junio del mismo año había empezado su marido a trabajar!
MODOS DE PREPARACION
Maceración:   La tisana de raíces de Cálamo aromático se obtiene mediante maceración. Una cucharadita de raíces se ponen a remojo durante la noche en 1/4 I. de agua fría. Al día siguiente se calienta todo un poco y se cuela. La tisana se bebe tibia calentándola cada vez al baño de María.
Jugo fresco:   Se limpian las raíces frescas cuidadosamente y se pasan antes que se sequen por la licuadora.
Baño:  Aprox. 200 g. de raíces de Cálamo aromático se ponen a remojo en 5 litros de
agua fría. Al día siguiente se calienta todo hasta que rompa a hervir y después de reposar un rato se añade el líquido al agua de baño (véase en Generalidades »Baños de cuerpo«).
 Illustration Chelidonium majus0.jpg
CELIDONIA (Chelidonium majus)
Antiguamente gozaba la Celidonia — llamada también Ceildueña, Hirundinaria, Hierba de las golondrinas, Hierba verruguera — de gran prestigio, mientras que hoy la toman muchos por planta venenosa. Este desprecio sólo me lo puedo explicar considerando el efecto que tuvo la campaña de propaganda que lanzó la industria farmacéutica en sus comienzos contra las mejores plantas, para desviar al pueblo de las hierbas curativas e introducir los medicamentos químicos.
La Celidonia con su tallo rollizo y muy ramificado es de una altura de 30 a 80 cros.. Según las localidades empieza a florecer al comenzar la primavera y si hay suficiente humedad puede prolongar la floración hasta fines de verano. Las hojas lobuladas se parecen un poco a las del roble. Cuando se corta el tallo o la raíz, rezuma un jugo viscoso de color anaranjado. Se cría a orillas de los bosques en lugares frescos y sombríos y le gusta arrimarse a muros y setos. Aunque el verano sea muy caluroso y la planta esté medio seca, siempre saldrá al cortarla gran cantidad de ese líquido espeso anaranjado. Pero también en invierno, aunque haya nieve, se puede encontrar la Celidonia, siempre que uno recuerde el sitio donde crece.
La planta es un depurativo de la sangre y activa también su formación.
Contra la leucemia la recomiendo yo junto con la Ortiga y retoños de Saúco.
Pero hay que tomar de esta tisana compuesta, por lo menos, dos litros diarios para que dé buenos resultados.
El jugo fresco de la Celidonia es el remedio más eficaz para curar los graves trastornos del hígado, sobre todo utilizando la planta recién cogida, que se lava y se pasa por la licuadora. Diluido en doble cantidad de agua tibia se bebe a sorbos distribuidos durante el día.
Como purificante de la sangre y del hígado estimula también el metabolismo. Combate toda clase de afecciones de la bilis, de los riñones y del hígado. En una maceración de vino (véase Modos de preparación) cura en poco tiempo la ictericia. Esta planta es también muy recomendable contra las almorranas acompañadas de escozor en el ano, contra los pinchazos y dolores al orinar, así como contra el zumbido de oídos. En estos casos se toma el jugo fresco diluido en agua tibia o 2 ó 3 tazas de infusión (que no se debe hervir) a sorbos durante el día. En uso externo el jugo sirve contra las afecciones malignas de la piel, los ojos de pollo, las verrugas y los líquenes incurables. Las cataratas y las máculas de la córnea desaparecen poco a poco. El jugo ayuda incluso en el caso de desprendimiento o hemorragia de la retina. Para eso se arranca una hoja de la Celidonia y después de lavarla se estruje con los dedos mojados la parte tierna del rabillo. Con el líquido obtenido de esta forma, se unta el ojo cerrado en dirección de los ángulos. Aunque el jugo no entra directamente en el ojo se le transmiten sus virtudes curativas. Del mismo modo se procede contra las cataratas y otros trastornos visuales así como preventivamente en los ojos sanos cuando se tiene simplemente la vista cansada. A mí misma me sienta muy bien cuando a veces estoy leyendo y contestando cartas hasta muy entrada la noche. Entonces cojo de mi huerto una hoja de Celidonia y me froto suavemente, como se ha indicado anteriormente, el zumo hacia los rabillos de los ojos. Cada vez siento un alivio como si me quitaran un velo de los ojos. En la homeopatía preparan de la Celidonia una tintura, de la cual se toman 2 ó 3 veces al día de 10 a 15 gotas con un poco de agua.
Hace unos años me contaron el caso de una campesina que tenía en el párpado inferior del ojo derecho una úlcera roja del tamaño de un guisante. El oculista al que fue la mujer para que le recetara nuevas gafas vio el bulto, el cual no le gustaba nada. Ella ya lo tenía desde hacía 7 años y no le molestaba. El médico extrajo una prueba y la mandó al laboratorio de análisis. Se trataba de cáncer de la piel. Como podrán figurarse, fue un choque terrible para la joven campesina. Pronto supe quién era — por casualidad una amistad de nuestra familia — y así pude llamarle la atención sobre la Celidonia. Era febrero y por suerte hacía buen tiempo. La Celidonia, que es una planta perenne, se mantiene fresca y verde en invierno. Le aconsejé a la mujer que trasplantara una planta con sus raíces en una maceta, para tenerla siempre a mano y le dije que no tuviera miedo por el ojo, ya que ese jugo no lo perjudicaba. También le recomendé que fuera una vez al mes a la radioterapia, como se lo había ordenado su médico, aunque yo sé que los rayos-X no destruyen las úlceras cancerosas pero sí partes sanas de la piel e incluso a veces los huesos. Poco antes de Navidad recibí la buena noticia de que la úlcera había desaparecido. La mujer vino a verme y me abrazó llena de alegría. El oculista que había consultado preguntó sorprendido lo que había hecho. Ella exclamó: »Cada mes radioterapia en Linz«, a lo que contestó el médico: »Si han sido los rayos-X es un milagro«. También me dijo la mujer que si yo no le hubiera dado ánimo, fe y confianza, jamás hubiera soportado todo lo que veía en el laboratorio de radioterapia, todas esas caras de los otros pacientes comidas hasta los huesos. Les suplico a todos los que leen estas líneas: Ayuden ustedes también en un caso así y les evitará a sus próximos un final terrible. En nuestros tiempos tan contaminados se acumulan los casos en que se inflama una verruga y empieza de repente a crecer hasta convertirse en cáncer de la piel.
Hirsutismo en la cara, así como un aumento del vello de los brazos y de las piernas en las mujeres indican un trastorno de los riñones. Las partes afectadas se ungen con jugo de Celidonia, que se obtiene mediante una licuadora (el jugo fresco se conserva hasta un año en la nevera), se deja actuar unas horas y se lava con un jabón fino. Para que no se quede seca la piel se le aplica un poco de pomada de Maravilla, aceite de Manzanilla o de Hipérico (véase »Modos de preparación«). Aparte de este tratamiento externo hay que someterse a una cura de infusión de Ortiga (lo menos 3 ó 4 tazas al día) así como a baños de asiento con Cola de caballo para fomentar la irrigación sanguínea de los riñones (véase también bajo »Cola de caballo«).
Un conocido mío de la región de Maguncia utilizaba en sus paseos diarios el jugo de Celidonia del modo indicado. Su perro lobo, que ya era bastante viejo, siempre le acompañaba. Una vez le untó el hombre de broma los ojos con un poco de jugo, lo cual pareció sentarle bien al animal: pues a partir de aquel día, cada vez que su amo hacía su tratamiento de Celidonia, el perro se sentaba delante de él para que le hiciera lo propio.
Un día de noviembre di una conferencia en la casa del párroco de un pueblo austriaco. El sacristán que conocí allí llevaba gafas. Cuando volví en febrero a la misma casa, el hombre iba sin gafas y eso porque, según me contó, desde noviembre había seguido mi consejo de utilizar la Celidonia. Además dijo que ahora veía mucho mejor que antes con las gafas. Había buscado las hojas de la planta debajo de la capa de nieve. Este episodio lo he contado para demostrarles que ciertas hierbas medicinales se pueden coger frescas incluso en invierno cuando parece que la naturaleza está muerta.
MODOS DE PREPARACION
Infusión:         1 cucharadita rasa de hierbas por cada 1/4 I. de agua; no se hierve.
Jugo fresco:   Las hojas, los tallos y las flores recién lavados se pasan por la licuadora.
Tintura:          Remedio homeopático que venden en la farmacia.
Maceración de vino: 30 g. de Celidonia con la raíz se cubren de 1/2 I. de vino blanco y se deja todo una o dos horas en maceración; se exprime y se bebe a sorbos.
Equisetum arvense stem.jpg 
COLA DE CABALLO (Equisetum arvense)
Nombres populares: Cola de rata, Yunquillo, Cienudillos, Candalillo, Pinillo etc.
A prinicpios de la primavera brotan de la cepa muy extendida y profunda primero los tallos fértiles, de color parduzco rojizo, que llevan los esporangios. Más tarde aparecen los tallos verdes de verano, de unos 40 cros. de altura, que se parecen a pinitos de construcción muy regular. Se cría en los campos, terraplenes y ribazos. Las plantas que crecen en la arcilla poseen la mayor cantidad de principios curativos. Según la procedencia, la cantidad de ácido silícico, con sus excelentes propiedades curativas, oscila entre el 3 y 16 %. Se sobreentiende que jamás se deben recolectar las plantas que se crían en los campos abonados con productos químicos. — Hay una variedad de Cola de caballo con ramitas finísimas que se cría en los bosques y en sus linderos; ésta también es curativa.
En la medicina popular la Cola de caballo gozaba desde tiempos remotos de gran prestigio, sobre todo por su poder hemostático y su eficacia contra las graves afecciones de los riñones y de la vejiga. Pero a pesar de ello se cayó con el tiempo en el olvido. Gracias a nuestro gran médico naturista Kneipp, la Cola de caballo a vuelto a tener la fama de antaño. Para él esta hierba es »única, insustituible e inestimable« contra las hemorragias, los vómitos de sangre, las afecciones renales y vesicales, los cálculos y las arenillas. Dice que »la Cola de caballo es un remedio extraordinario para curar las úlceras cancerosas y la caries ósea. Lava, disuelve y quema todo lo malo. También se puede envolver la hierba húmeda y caliente en paños mojados y aplicarla a las partes enfermas. «
El padre suizo Künzle dice que todas las personas deberían beber a partir de cierta edad, cada día, una taza de infusión de Cola de caballo. Así desaparecerían todos los dolores debidos al reuma y a la gota así como las neuralgias, y todos gozarían de una vejez con salud. Cuenta que un anciano de 86 años que padecía terriblemente del mal de piedra se curó con un baño de vapor de Cola de caballo y vivió aún muchos años, y prosigue diciendo: »Esta hierba corta las peores hemorragias y los vómitos de sangre dentro de poco, casi en un abrir y cerrar los ojos, ingiriéndola en forma de infusión.«
Contra los catarros dolorosos de la vejiga y el tenesmo no hay mejor remedio que envolverse bien las piernas con el batín y dejar actuar los vapores de una infusión de Cola de caballo sobre la vejiga. Repitiendo este procedimiento varias veces se consigue combatir el mal en poco tiempo. Las personas ancianas que de pronto no pueden orinar y se tuercen de dolor porque la orina no sale o sólo gotea, pueden calmar los dolores mediante estos baños de vapor calientes, sin que el médico tenga que recurrir al sondeo.
Para combatir las arenillas y los cálculos renales y vesicales se toman baños de asiento calientes de Cola de caballo bebiendo simultáneamente una infusión caliente de la misma hierba a pequeños tragos; hay que retener la orina todo lo que se pueda para expelerla finalmente con presión. De esta manera suelen expulsarse también piedras. He recibido numerosas cartas de personas que han seguido este consejo y confirman la eficacia del método. Los cálculos han sido eliminados, así como toda clase de dolores y molestias.
La Cola de caballo ayuda en casos donde otros diuréticos no suelen dar resultados, como por ejemplo en la hidrocardias, en la hidropesía de la pleura costal o en trastornos renales debidos a la escarlata u otras graves enfermedades infecciosas con retención de agua. Con todo se puede afirmar que la Cola de caballo es un remedio muy indicado para todo el aparato renal y urinario, tanto en uso interno como externo.
Contra la inflamación o supuración de la pelvis renal un solo baño de asiento hace milagros. Para ello se emplea, solamente en uso externo, la Cola de caballo mayor, cuyos tallos son como un dedo de gordos. Esta variedad se cría en praderas y sotos pantanosos y, como ya se ha dicho, actúa instantánea­mente contra las inflamaciones y supuraciones de la pelvis renal. Una señora que yo conocía muy bien, estaba ya varios meses con pelvitis ingresada en el hospital de Innsbruck. Como no se mejoraba me hizo llamar. Yo le recomendé un baño de asiento con Cola de caballo. Pocos días después llegó una carta: »Me has salvado la vida. Ya estoy en casa. El baño de asiento con Cola de caballo ma ha curado y he recuperado mis fuerzas.« Esta clase de Cola de caballo que alcanza más de un metro de altura y a veces la de un hombre, sólo se debe usar para baños de asiento. Sin embargo para infusiones que se toman bebidas se utiliza solamente la planta que se recoge en los campos, en los márgenes de las huertas y de los bosques.
En madres jóvenes se manifiestan a veces, como consecuencia de un parto difícil, trastornos visuales; éstos se deben muy probablemente a que los riñones de la madre han sufrido durante el parto. Baños de asiento de Cola de caballo activan desde el exterior la irrigación sanguínea de los riñones, disminuyendo así la presión en los ojos causada por la insuficiencia renal, mientras que los trastornos de la vista van desapareciendo.
El gran médico naturista, discípulo de Kneipp, Dr. Bohn ha hecho elogios a esta hierba: »Por un lado es un remedio contra las hemorragias y por otro lado — y esto en mayor grado — es una medicina para los riñones. Después de tomar infusión de Cola de caballo se expele una gran cantidad de orina de color oscuro. También actua rápidamente contra la hidropesía.« En los casos donde los demás diuréticos ya no ayudan, se dejan de tomar todas las demás hierbas y se bebe durante 4 ó 5 días (en casos extremos 6 días) cinco o seis tazas de infusión de Cola de caballo, pero a sorbos, distribuidos a lo largo del día. Según la experiencia, en la mayoría del los casos se llega a eliminar el agua.
Las erupciones cutáneas acompañadas de picores, estén encostradas, purulentas o tiñosas, se curan con ayuda de lavados y compresas a base de infusión de Cola de caballo. Estos lavados y baños también se emplean contra la oniquia (inflamación de la raíz de la uña), los pies llagados, la caries ósea, las heridas antiguas expansivas, las úlceras cancerosas, los espolones del calcáneo, las fístulas, el lupus, la sicosis derm. y otros líquenes. En estos casos se pueden recomendar también las cataplasmas al vapor de Cola de caballo (véase en Modos de preparación). Las almorranas dolorosas se combaten cubriéndolas de un emplasto de hierba fresca, que se obtiene de la siguiente manera: lavar Cola de caballo recién cogida y picarla en el mortero hasta que se forme a modo de una papilla.
Contra las hemorragias nasales repetidas y persistentes se aplican compresas en frío de Cola de caballo, es decir paños embebidos de una infusión ya fría de esta planta. Por su poder hemostático la Cola de caballo ayuda asimismo, bebida en forma de infusión, a atajar las hemorragias pulmonares, uterinas, hemorroidales y estomacales. En estos casos se toma más concentrada que normalmente: 2 ó 3 cucharaditas repletas de hierba por cada taza.
La Cola de caballo mezclada con Verónica constituye, debido a sus cualidades depurativas de la sangre, un remedio preventivo contra la arteriosclerosis y la pérdida de la memoria. Se puede considerar como el mejor profiláctico contra el cáncer.
Para combatir la hiperhidrosis de los pies (sudor excesivo) recomiendo la tintura de Cola de caballo (véase en Modos de preparación), un excelente remedio con el que se frotan diariamente los pies, después de lavarlos y secarlos bien. Pero también hay que tomar cada día, media hora antes del desayuno, una taza de infusión de la misma hierba. Los pediluvios con esta planta tienen el mismo provecho. Contra la caspa se lava la cabeza cada día con un cocimiento de Cola de caballo y se frota después bien con un buen aceite de oliva. De esta forma se quita rápidamente esa molestia.
La incontinencia de orina (orinarse en la cama) se combate con una infusión compuesta de Cola de caballo e Hipéricon, de la cual se administra una o dos tazas al día; con la última comida no se bebe ya nada. Esta mezcla la recomiendo también para hacer gárgaras y enjuagues en los casos de anginas, estomatitis, estomatitis ulcerosa, cariadura, encías sangrantes, gingivitis, fístulas y pólipos del paladar y de la garganta. Contra el flujo blanco de la mujer se toman baños de asiento de Cola de caballo.
No olvidemos que la Cola de caballo es una de las mejores plantas medicinales para los pulmones, tanto en bronquitis crónica como en tuberculosis pulmonar. Tomando regularmente la infusión se consigue, gracias a su contenido en ácido silícico, la curación del pulmón tuberculoso, suprimiendo al mismo tiempo la debilidad general debida a la afección pulmonar.
Según el fitobiólogo austriaco Richard Willfort, investigaciones recientes permiten la hipótesis que la ingestión prolongada de infusión de Cola de caballo actúa de tal manera sobre los tumores malignos que detiene su crecimiento hasta hacerlos desaparecer. Incluso pólipos del bajo vientre o del ano y sinovitis se curan del mismo modo. En estos últimos casos se apoya el tratamiento mediante cataplasmas al vapor y baños de asiento de Cola de caballo. Estas cataplasmas son también muy útiles contra los cólicos del estómago, del hígado y de la bilis así como contra las congestiones dolorosas, cuya presión hacia arriba entorpece el funcionamiento el corazón.
El 19 de diciembre 1977 recibí una llamada telefónica desde Estiria. Se trataba de un campesino de 49 años de edad. En la planta de su pie se había formado un tumor duro muy doloroso, que le impedía asentar el pie sobre el suelo. Había estado unos días en el hospital pero lo volvieron a mandar a casa. Yo le aconsejé que se hiciera cataplasmas al vapor de Cola de caballo, ya que sé que éstas curan incluso los tumores malignos. Imagínense lo que me alegré cuando el 22 de diciembre, es decir a los tres días, me volvieron a llamar para anunciarme que el tumor se había disuelto; la piel estaba un poco relajada y blanda y de la induración ya no se notaba nada. ¡Otro milagro de la farmacia de Dios!
He podido constatar que incluso los más fuertes dolores intervertebrales — siempre que no se deban a un nervio estrangulado — se calman a veces muy pronto con baños de asiento de Cola de caballo. Si la radiografía hace ver que las vértebras están desgastadas por la edad no es necesario que uno tenga que padecer dolores. La presión de un riñón dañado que se extiende hacia arriba actúa sobre los nervios que discurren exteriormente a lo largo de la espina dorsal, lo que causa dolores. Así que éstos no los causan necesariamente las vértebras sino los nervios que están sin protección. En este caso, un baño de asiento de Cola de caballo suprime rápidamente la presión hacia arriba al activar poderosa­mente la función de los riñones.
Una mujer de 38 años estaba ya tres años bajo tratamiento médico por dolores intervertebrales. En vez de mejorar, aumentaban los dolores y en la región de la espalda y el cuello se sentía ya tan entorpecida que por la mañana no podía levantarse de la cama sino era con ayuda de unas varas que su marido le había montado expresamente sobre su cama. En ocasión de una conferencia que di en aquel tiempo en Steyr (Austria Alta), conocí a la mujer. No lo van a creer si les digo que un solo baño de asiento de Cola de caballo la liberó de los dolores y del entorpecimiento.
Este mismo tratamiento vale para los dolores vertebrales en los conductores de tractores agrícolas. Las vibraciones no perjudican las vértebras, sino los riñones; éstos ejercen enseguida una presión hacia arriba, lo cual se puede suprimir mediante baños de asiento de Cola de caballo.
Desde hacía años, una señora de Suiza, tenía toda la espina dorsal, desde la vértebra cervical, tiesa como un palo. Las curas a las que se sometía cada año en la clínica del doctor Zeileis en Gallspach le proporcionaban sólo un alivio temporal pero no la curaban. Por casualidad hice la amistad de esa señora y me prometió, sin estar muy convencida, tomar enseguida que llegara a casa un baño de asiento de Cola de caballo. No tardó mucho en llamarme diciendo, llena de alegría, que antes de terminar con el baño, el cabo de 10 minutos de estar en el cocimiento de hierbas calientes, ya se le quitó el entorpecimiento y, según me enteré, no volvió a presentarse jamás en los siguientes años.
El gran neurólogo Dr. Wagner-Jauregg dice en sus escritos: »Dos terceras partes de todos los enfermos de los nervios no tendrían que estar en las clínicas, si tuvieran los riñones sanos« Y efectivamente he podido recomendar los baños de asiento de Cola de caballo a muchos infelices que a causa de trastornos renales padecían de depresiones, manías y accesos de rabia; así los he salvado del manicomio.
En estos casos conviene tomar también por vía interna infusiones de Cola de caballo, de Ortiga y de Milenrama, de cada cual una taza por la mañana y otra por la tarde.
En los casos graves de trastornos renales con todos los inconvenientes que los acompañan, es importante que se utilice para los baños de asiento la planta fresca; la mejor para eso es, como ya se ha dicho, la que se cría en los prados pantanosos. Se necesita un cubo de 5 litros lleno de plantas por cada baño (véase en Generalidades »Modos de preparación4 El agua del baño tiene que cubrir los riñones. Después de 20 minutos (duración del baño) hay que envolverse, sin secarse previamente, en un albornoz y reposar durante una hora, bien tapado, en la cama. Luego se cambia de ropa. El agua del baño se puede utilizar dos veces volviendo a calentarla.
MODOS DE PREPARACION
Infusión:         1 cucharadita colmada de hierba por cada 14 I. de agua; no se hierve.
Cataplasmas al vapor: Se pone agua a hervir en una olla y sobre la misma se coloca un tamiz con dos puñados de Cola de caballo. Cuando la hierba esté bien caliente y reblandecida se envuelve en un paño y se aplica a la parte enferma del cuerpo. Se cubre todo bien para que se mantenga caliente y se deja actuar durante varias horas o toda la noche.
Baños de asiento: 100 g. de Cola de caballo se dejan toda la noche a remojo; al día siguiente se calienta todo y cuando rompa a hervir se cuela el líquido, que se mezcla con el agua del baño. Duración del baño: 20 minutos. Después de este baño no hay que secarse, sino envolverse en una toalla grande o en un albornoz y quedarse una hora bien tapado en la cama.
Tintura:          10 g. de hierba fresca por cada 50 g. de aguardiente (de grano) puro. Se deja macerar 15 días al sol o cerca de la lumbre agitando la botella cada día.
Cataplasmas de plantas frescas: Cola de caballo recién cogida se lava y se pica en el mortero hasta que se forme a modo de una papilla.
Apuntes de este lobro

No hay comentarios:

Publicar un comentario