domingo, 7 de junio de 2015

Salud de la Botica del Señor de Maria Treben (II)


LAS HIERBAS MEDICINALES DE LA BOTICA
DEL SEÑOR
AGRIMONIA (Agrimonia eupatoria)
Agrimonia
Esta excelente planta se llama también Hierba de San Guillermo, Té de los bosques, Hierba de las heridas, Hierba bacera y Hierba del podador. Se cría en los setos y ribazos, en los bordes de los caminos, a orillas de los cultivos, en los matorrales espesos y en las ruinas. Las pequeñas flores amarillas, forman parecido al Gordolobo, una espiga larga. Toda la planta está cubierta de un vello suave. Las hojas se dividen en segmentos desiguales, de los cuales los grandes alcanzan una logitud de 10 cms. La Agrimonia llega a 80 cms. de altura y pertenece a la misma familia que el Pie de león. Se recolecta de mayo en adelante en plena floración. El uso de esta hierba medicinal, como el de muchas otras, se remonta a tiempos lejanos. Los antiguos egipcios ya la conocían.


La Agrimonia es un remedio muy indicado para curar toda clase de inflamaciones de la garganta, de la boca y de la faringe. Se recomienda en casos de anginas, afecciones de la gargante, estomatitis ulcerosa e inflamaciones de la mucosa bucal. Las personas que debido a su profesión están obligadas a hablar mucho o a cantar, deberían hacer preventivamente cada día gárgaras con una infusión de Agrimonia.
Las hojas actúan eficazmente contra la anemia y las heridas, así como contra el reuma, el lumbago las indigestiones, el hígado duro, la congestión del hígado y las enfermedades del bazo. De la infusión se pueden beber dos tazas al día.
Cada persona debería molestarse en prepararse una o dos veces al año un baño de cuerpo de Agrimonia (véase en »Modos de preparación«). Los niños escrofulosos deberían de tomarlo cada día.
La Agrimonia constituye por sus virtudes astringentes y sus principios activos curativos una de nuestras mejores plantas medicinales. El doctor Schierbaum dice: »Tres veces al día una taza de infusión, cura las dilataciones del corazón, del estómago y del intestino; tomándola durante algún tiempo, cura incluso las afecciones de los riñones y de la vejiga.«
Contra las varices y las úlceras crurales se recomienda la pomada de Agrimonia (véase en »Modos de preparación«); es muy eficaz y tiene casi el mismo uso que la pomada de Maravilla.
Para combatir las enfermedades del hígado se utiliza una tisana compuesta de Agrimonia, Galio y Aspérula olorosa. Se toma cada día una taza en ayunas y dos distribuidas durante el día, a sorbos espaciados.
MODOS DE PREPARACION
Infusión:         Una cucharadita de Agrimonia por cada 1/4 I. de agua. Se echa el agua hirviendo sobre las hierbas y se deja reposar brevemente.
Baño de cuerpo: 200 g. de hierba por baño (véase en Generalidades »Baños de cuerpo«).
Tisana compuesta (para el hígado): Se mezclan 100 g. de Agrimonia, 100 g. de Galio y 100 g. de Aspérula olorosa; con una cucharadita de la mezcla y 1/4 I. de agua se prepara una infusión.
Pomada:         Dos puñados de hojas, flores y tallos triturados por cada 250 g. de manteca de cerdo (véase en Generalidades »Preparación de pomadas y aceites«).

AJO D E OSO (mium ursinum)
Cada primavera nace la esperanza de los días de sol y de calor. Nos sentimos animados y de buen humor, nos alegramos del primer verde y del júbilo de los pájaros y con el corazón abierto percibimos en estos regalos la bondad del Creador. En vista de este rejuvenecer de la naturaleza tendríamos que decidirnos a someternos a una cura primaveral depuradora, cuyo efecto refrescante para nuestra salud no hay que tener a menos.
El Ajo de oso es uno de los primeros anunciadores de la primavera. Las hojas lanceoladas, brillantes y de un verde llamativo, parecidas a las del Lirio de los valles, brotan de un bulbo alargado cubierto de unas membranas blancas transparentes. El bohordo liso y verdeclaro con las flores blancas agrupadas en forma de una bola alcanza unos 30 cm. de altura. Esta planta sólo se cría en los prados húmedos, ricos en mantillo, en las vegas sombreadas y húmedas y en los bosques de los Alpes, debajo de los arbustos. Su fuerte olor a ajo nos revela la planta antes de percibirla con la vista. Por este olor característico es imposible confundir las hojas con las del Lirio de los valles o del venenoso Cólquico.
Al principio de la primavera en muchos bosques alpinos se ven por todas partes las hojas frescas y verdes del Ajo de oso. Empiezan a salir en abril o mayo y a veces antes. La floración es en mayo o junio. Poderosas virtudes curativas se ocultan en esta hierba medicinal y se cuenta que los osos, después de su sueño hibernal también la buscan para limpiarse el estómago, los intestinos y la sangre.
En general se puede decir que el Ajo de oso tiene las mismas propiedades que nuestro ajo común, sólo que aquél es mucho más eficaz. Por eso es muy indicado para las curas primaverales depuradoras y para mejorar las enfermedades crónicas de la piel.
Como el secado disminuye considerablemente las virtudes medicinales de las hojas, hay que utilizarlas frescas para las curas de purificación. Cortadas a pedacitos se pueden comer con pan y mantequilla o se utilizan bien trituradas como condimiento, sin hervirlas, para enriquecer las sopas, patatas u otras comidas, donde normalmente se echa perejil y otras hierbas finas. También se pueden consumir en forma de ensalada o hervidas. En este último caso se mezclan con hojas de Ortiga para suavizar el gusto fuerte que tienen cuando se preparan en grandes cantidades.
En abril y mayo, es decir antes de que salga la flor se recolectan las hojas jóvenes; los bulbos se desentierran a fines de verano o en otoño. Estos se pueden utilizar al igual que el ajo común.
Para las personas delicadas del estómago recomiendo el siguiete uso: picar las hojas y el bulbo, cubrirlo todo de leche tibia y después de dejarlo en maceración una o dos horas se bebe el líquido a sorbos. — Para poder gozar todo el año de las virtudes del Ajo de oso, se prepara en casa una tintura (véase en Modos de preparación). De ésta se toman cada día 10 ó 15 gotas diluidas en un poco de agua, lo que constituye un buen remedio para fortalezer la memoria, prevenir la arteriosclerosis y curar muchos otros males.
El Ajo de oso actúa favorablemente sobre el estómago y los intestinos. Combate tanto las diarreas agudas y crónicas, aunque vayan acompañadas de gases y cólicos, como el estreñimiento, lo mismo que se deba a un espasmo interno como a la relajación de los intestinos. Los gusanos, incluso las ascárides se expelen después de ingerir durante una cierta temporada Ajo de oso. Una vez equilibrado el sistema digestivo, desaparecen también aquellas molestias que suelen hacer sufrir a muchas personas ancianas o a gente muy comedora, por relajación o hartura de los intestinos. También ayuda a curar los trastornos cardiacos o el insomnino, causados por el estómago, así como las molestias debidas a la arteriosclerosis o a la tensión alta de la sangre, como mareo, presión en la cabeza y ansiedad. La tensión de la sangre se normaliza lentamente.
El vino de Ajo de oso (véase en Modos de preparación) es un remedio maravilloso para los ancianos que sufren de catarro bronquial crónico y, en consecuencia, de dificultades respiratorias. Incluso en casos de tos antigua facilita la expectoración y elimina la disnea. Asímismo recomiendo este vino para combatir la tisis pulmonar y la hidropesía, de las cuales padecen con frecuencia las personas de edad. Las hojas recién cogidas limpian también los riñones y la vejiga y tienen un efecto diurético. Heridas de mala curación se cicatrizan rápidamente untándolas con jugo fresco de Ajo de oso. Las afecciones de los vasos coronarios también se mejoran
El Ajo de oso es uno de los mejores purificantes de la sangre, por lo que es muy eficaz para combatir las impurezas crónicas de la piel. El herborista y médico naturista suizo, el padre Künzle, no se cansa de elogiar esta planta: »Limpia todo el organismo, elimina las sustancias tóxicas y los residuos impuros y malos, renueva la sangre, destruye y expulsa las sustancias tóxicas. Las personas eternamente enfer­mizas, los afectos de líquenes y granos, los pálidos, escrofulosos o reumáticos deberían apreciar el Ajo de oso como si fuera oro. Ninguna hierba del mundo es tan eficaz para depurar el estómago, los intesti­nos y la sangre. Los jóvenes florecerían como las rosas en el jardín y se desarollarían como una piña al sol.« — Künzle prosigue diciendo que conoce a familias enteras que antes de consumir el Ajo de oso »estaban todos enfermizos, pendientes del médico, llenos de erupciones y líquenes y tenían todo el cuerpo escrofuloso; estaban pálidos como los muertos en la tumba, desenterrados por las gallinas« y después de someterse a una cura prolongada de Ajo de oso, ese magnífico don del Señor, se pusieron todos sanos y frescos.
MODOS DE PREPARACION
Como condimento: Las hojas frescas picadas (como el perejil) se emplean para aliñar bocadillos, sopas, salsas, ensaladas y platos de carne.
Tintura de Ajo de oso: Se trituran las hojas o los bulbos de la planta y se llena una botella, sin apretar, hasta el gollete. Después se cubre todo de un aguardiente puro de 38­40° y se deja 15 días al sol o cerca de la lumbre. Se toman de 10 a 15 gotas dilui­das en un poco de agua, cuatro veces al día.
Vino de Ajo de oso: Un puñado de hojas cortadas a pedacitos se hierven brevemente en aprox. 1/4 I de vino blanco. Endulzado con miel o jarabe se bebe de este vino unos cuantos sorbos distribuidos durante el día.
ALELUYA (Oxalis acetosella)
Aleluya
Sus nombres populares son, entre otros, Pan de cuclillo, Trébol acedo o Acederilla y se cría en los bosques, cubriendo por todas partes el suelo como un tapiz con sus hojas de un verdeclaro y sus finísimas florecitas blancas. Ofrece un aspecto verda­deramente encantador. Cuando estoy buscando setas, me agacho a veces para co­ger una hoja y comérmela. Las flores las recolecto en pequeñas cantidades para pre­parar una mezcla de tisana, indicada en la página 70.
La Aleluya no se deseca, sólo se utiliza fresca. Es un remedio contra la acidez del estómago y las indisposiciones del hígado y de la digestión. En estos casos se to­man dos tazas al día de la infusión fría. Contra la hepatitis, la nefritis, las erupciones de la piel y los gusanos se administra la misma cantidad de infusión, pero se bebe templada.
La medicina popular recomienda el jugo fresco de Aleluya para combatir el cáncer de estómage incipiente, las úlceras y los tumores cancerosos, internos y externos. El jugo fresco se obtiene mediante una licuadora. Cada hora se toman de 3 a5 gotas, disueltas en agua o tisana. Los tumores externos se untan con el jugo fresco.
En los casos de parálisis agitante (enfermedad de Parkinson) se recomienda el jugo fresco, cada hora de 3 a 5 gotas diluidas en una infusión de Milenrama; en uso externo se hacen fricciones en la espina dorsal.
Es muy importante atenerse concienzudamente a las indicaciones acerca de la dilusión y la dosis, tanto
en los casos de cáncer de estómago, úlceras y tumores, como en el de la enfermedad de Parkinson.
MODOS DE PREPARACION
Infusión:         1 cucharada sopera de hojas frescas se escalda con 1/2 I. de agua hirviendo y se deja reposar un poco.
Jugo fresco: Las hojas se lavan y se pasan por la licuadora.

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