martes, 21 de abril de 2015

Cuaresma 2013: el testamento de fe de Benedicto XVI


Benedicto XVI
BENEDICTO XVI

La homilía del Miércoles de Ceniza, el Papa Ratzinger llama a superar las rivalidades dentro de la Iglesia

GIACOMO GALEAZZICIUDAD DEL VATICANO
Basta de individualismo. Las divisiones afectan el rostro de la Igleisa «basta de rivalidades». Joseph Ratzinger pidió que Pedro interceda en este momento difícil de la Iglesia.

El Papa exhorta a vivir la Cuaresma como un tiempo de “reflexión”, sobre cómo el rostro de la Iglesia es a veces enturbiado por «culpas en contra de la unidad de la Iglesia y divisiones del cuerpo eclesial». Superar «individualismos y rivalidades» puede ser un signo «humilde y precioso para los que están lejos de la fe». Su modelo es Jesús, que «denunció la hipocresía religiosa y a los que buscan el aplauso».


La última misa pública de Benedicto XVI es un testamento de fe. «También en nuestros días, muchos están listos para rasgarse los vestidos frente a los escándalos y las injusticias, naturalmente cometidos por otros, pero muchos están listos para actuar en el propio corazón, en la propia consciencia y en las propias intenciones, dejando que el Señor transforme, renueve y convierta». Es una fuerte denuncia la que caracterizó esta última homilía de Benedicto XVI en una celebración pública.



El Miércoles de Ceniza, que inaugura la Cuaresma, representan el «momento propicio» para agradecer y para pedir al príncipe de los Apóstoles, San Pedro, «su intercesión por el camino de la Iglesia en este particular momento, renovando nuestra fe en el Pastor Supremo, Cristo nuestro Señor».


Este es el sentido de las palabras de Benedicto XVI, que comenzó su homilía de esta tarde en la Basílica vaticana llena de fieles.  El Papa hizo una referencia explícita a su decisión de dejar el Trono de Pedro. «siguiendo la antigua tradición romana de las 'stationes quaresimali', nos hemos reunido para la Celebración de la Eucaristía. Tal tradición –recordó el Pontífice dirigiéndose a los fieles– prevé que la primera “statio” se lleve a cabo en la Basílica de Santa Sabina en el Aventino. Las circunstancias –indicó– nos sugirieron que nos reuniéramos en la Basílica Vaticana. Esta tarde somos muchos alrededor de la tumba del Apóstol Pedro también para pedir su intercesión por el camino de la Iglesia en este particular momento».

Para mí, indicó el Papa Ratzinger, también es una ocasión para «agradecer a todos, especialmente a los fieles de la diócesis de Roma, mientras me preparo para concluir el ministerio petrino, y para pedir un particular recuerdo en la oración».

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