Comentarios
Hagamos un
inventario muy sencillo, tomemos una hoja de papel, describamos todas las tareas
que hacemos en el día, y el tiempo que invertimos en cada una. Sumamos y nos
dirá cómo hemos invertido nuestro tiempo.
Repasándolo
detenidamente, nos daremos cuenta de muchas cosas que podemos mejorar, pero
sobe todo hay una de suma importancia, en la que hemos invertido muy poco
tiempo o nada. El tiempo invertido en nosotros mismos.
Las consecuencia de
esta falta de inversión en nosotros mismos, provoca un entumecimiento cognitivo
y emocional. Nos automatizamos, nos movemos sin reflexión, distanciándonos de
lo que hacemos y sentimos, entregando la gestión de nuestro tiempo a las
circunstancias en que nos desenvolvemos.
Lo exterior no debe
quitarme mi vida interior. Esto sucede cuando nos motivamos por lo externo y
nos olvidamos de nosotros mismos. Dejándonos conducir por las cosas materiales.
Por lo que necesitamos dar un giro de ciento ochenta grados a nuestra vida,
para dirigirla hacia dentro, sólo debemos acopiarnos por lo que nos hace crecer
como seres humanos. Cómo dijo Sócrates, preocuparnos de cómo el alma puede ser
mejor cada día.
Tenemos muchos
objetivo materiales (riqueza, fama, poder, coche, etc,), pero no tenemos el más
importante el ser mejores y ocurre que me he olvidado de mi y no me encuentro,
como dice Walter Riso.
“Vuelve sobre ti mismo y mira. Si no ves aún
la belleza en ti, haz como el escultor de una estatua que debe llegar a ser
bella: quita esto, rasca aquello, pule, alisa, hasta que saca del mármol una
bella figura. Del mismo modo tú también quita lo superfluo, endereza lo que está
torcido, limpia lo que está empañado para hacerlo brillante, y no ceses de
esculpir tu propia estatua hasta que se manifieste el resplandor divino de la
virtud, hasta que veas la templanza sentada en un trono sagrado.”
(Plotino: La
purificación del alma, Enéadas (selección), de R. Verneaux, Textos de
los grandes filósofos. Edad Antigua, Herder, Barcelona 1982).
Debemos descubrir
la roca firme que llevamos en nuestro interior, para quitarle todo lo que le
sobra, para que surja de su interior, la imagen que deseamos de nosotros
mismos, que nos de la paz y la felicidad eterna para nosotros y nuestro entorno.
Para ello a la idea
que tenemos de añadir, le debemos de colocar a su lado la de eliminar y
hacernos las preguntas; ¿de qué debemos de desprendernos para hallar la belleza
interior que necesitamos en esta vida?
Queda
prohibido llorar sin aprender,
levantarte un día sin saber qué hacer,
tener miedo a tus recuerdos
Queda prohibido no sonreír a los problemas,
no luchar por lo que quieres,
abandonarlo todo por miedo,
no convertir en realidad tus sueños.
Queda prohibido no demostrar tu amor,
hacer que alguien pague tus dudas y mal humor.
Queda prohibido dejar a tus amigos,
no intentar comprender lo que vivieron juntos,
llamarles sólo cuando los necesitas.
Queda prohibido no ser tú ante la gente,
fingir ante las personas que no te importan,
hacerte el gracioso con tal de que te recuerden,
olvidar a toda la gente que te quiere.
Queda prohibido no hacer las cosas por ti mismo,
no creer en Dios y hacer tu destino,
tener miedo a la vida y a sus compromisos,
no vivir cada día como si fuera un último suspiro.
Queda prohibido echar a alguien de menos sin alegrarte,
olvidar sus ojos, su risa, todo,
porque sus caminos han dejado de abrazarse,
olvidar su pasado y pagarlo con su presente.
Queda prohibido no intentar comprender a las personas,
pensar que sus vidas valen más que la tuya,
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha.
Queda prohibido no crear tu historia,
dejar de dar las gracias a Dios por tu vida,
no tener un momento para la gente que te necesita,
no comprender que lo que la vida te da,
también te lo quita.
Queda prohibido no buscar tu felicidad,
no vivir tu vida con una actitud positiva,
no pensar en que podemos ser mejores,
no sentir que sin ti este mundo no sería igual.
Pablo Neruda
levantarte un día sin saber qué hacer,
tener miedo a tus recuerdos
Queda prohibido no sonreír a los problemas,
no luchar por lo que quieres,
abandonarlo todo por miedo,
no convertir en realidad tus sueños.
Queda prohibido no demostrar tu amor,
hacer que alguien pague tus dudas y mal humor.
Queda prohibido dejar a tus amigos,
no intentar comprender lo que vivieron juntos,
llamarles sólo cuando los necesitas.
Queda prohibido no ser tú ante la gente,
fingir ante las personas que no te importan,
hacerte el gracioso con tal de que te recuerden,
olvidar a toda la gente que te quiere.
Queda prohibido no hacer las cosas por ti mismo,
no creer en Dios y hacer tu destino,
tener miedo a la vida y a sus compromisos,
no vivir cada día como si fuera un último suspiro.
Queda prohibido echar a alguien de menos sin alegrarte,
olvidar sus ojos, su risa, todo,
porque sus caminos han dejado de abrazarse,
olvidar su pasado y pagarlo con su presente.
Queda prohibido no intentar comprender a las personas,
pensar que sus vidas valen más que la tuya,
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha.
Queda prohibido no crear tu historia,
dejar de dar las gracias a Dios por tu vida,
no tener un momento para la gente que te necesita,
no comprender que lo que la vida te da,
también te lo quita.
Queda prohibido no buscar tu felicidad,
no vivir tu vida con una actitud positiva,
no pensar en que podemos ser mejores,
no sentir que sin ti este mundo no sería igual.
Pablo Neruda
[PDF]
files.bibliotecadepoesiacontemporanea.webnode.es/.../Pablo%20Neru...
Formato de archivo: PDF/Adobe Acrobat - Vista rápida
Pablo Neruda. Antología poética. Antología poética. Para que tú me oigas mis palabras se adelgazan a veces como las huellas de las gaviotas en las playas
Pablo Neruda. Antología poética. Antología poética. Para que tú me oigas mis palabras se adelgazan a veces como las huellas de las gaviotas en las playas
No hay comentarios:
Publicar un comentario en la entrada