sábado, 28 de febrero de 2015

SAN ROSENDO. Obispo y abad, autoridad eclesiástica y civil, es una de las grandes figuras de la España del siglo X. Nació de familia noble el año 907. Se educó con su tío Sabarico, obispo de Mondoñedo, al que sucedió como obispo en el 927. Desempeñó con celo su ministerio, construyó iglesias, asistió a pobres y enfermos, promovió la renovación de la vida monástica. El año 942 fundó el monasterio de San Salvador de Celanova (Ourense) bajo la Regla de San Benito, al que, tras la renuncia al oficio episcopal, se retiró el 944 como simple monje. Durante un breve tiempo aún tuvo que gobernar la provincia civil y luchar contra los musulmanes y los normandos. Vuelto al monasterio, el año 459 fue elegido abad. Las necesidades de la Iglesia le obligaron a ser administrador de la diócesis de Compostela durante la prisión de su prelado. Murió en su monasterio el 1 de marzo del año 977.
SANTA INÉS CAO KUIYING. Nació en el seno de una antigua familia cristiana y se crió en un orfanato católico. A los dieciocho años contrajo matrimonio con un hombre violento, que la hizo sufrir mucho. Ella lo soportó con gran paciencia y lo atendió con delicadeza y amor en su enfermedad. Cuando quedó viuda, el obispo le propuso que se dedicara a la catequesis y a la instrucción de las muchachas jóvenes convertidas por san Augusto Chapdelaine, apostolado que ejerció con gran fervor y celo. Por esto fue arrestada, la presionaron inútilmente con amenazas y halagos para que apostatara, la encarcelaron y torturaron y, condenada a morir enjaulada, fue ejecutada, a la edad de treinta años, el 1 de marzo de 1856, en la ciudad de Xilinxian, provincia de Guangxi en China. Juan Pablo II la canonizó, en un grupo de 120 mártires de China encabezados por san Agustín Zhao Rong, el 1 de octubre del año 2000.

¡Ser Discípulos! Aprende a defender tu fe - La Predestinación

La Predestinación
La doctrina de la predestinación es una doctrina escriturística, revelada, pero ¿cómo entenderla?

Autor: Cardenal Charles Journet | Fuente: Charlas sobre la gracia // ApologeticaCatolica.org

1. Con la ayuda de lo que ha sido dicho en las páginas precedentes, convendrá tratar de leer, de interpretar algunos textos de San Pablo referentes particularmente a la predestinación.
Estas cuestiones de la gracia son muy misteriosas, muy profundas. Si olvidáramos, cuando de ellas se trata, que Dios es un Dios de amor, si habláramos de ellas sin situarlas en ese ambiente de la bondad divina que precave los corazones podríamos decir cosas que parecieran, teológicamente -digamos mejor, verbalmente, literalmente- exactas, pero que serían en realidad desfiguradas, mentirosas, capaces de extraviar. En verdad, sólo los grandes santos, los grandes enamorados de Dios, pueden hablar de estas cosas sin alterarlas.
Recordemos por de pronto que en la palabra predestinación, como en la palabra presciencia, el prefijo "pre" significa una anterioridad de dignidad y de excelencia, no una anterioridad cronológica que haría pensar en un escenario preparado con antelación. La predestinación es una asignación de amor venida de lo alto, es una suprema destinación divina en vías de realización, es una suprema cortesía del Amor, no rehusada sino acogida y después cumplida.

Comentario del Evangelio del Domingo: Dónde habla Jesús... y dónde no lo hace / Por Raniero Cantalamessa OFM Cap

¡Escuchadle! : II Domingo de Cuaresma B
Génesis 22, 1-2. 9a. 10-13. 15-18; Romanos 8, 31b-34; Marcos 9, 2-10
28 de febrero de 2015.- (P. Raniero Cantalamessa, ofmcap / Camino Católico«Este es mi Hijo amado, escuchadle». Con estas palabras, Dios Padre daba a Jesucristo a la humanidad como su único y definitivo Maestro, superior a las Leyes y a los profetas.
¿Dónde habla Jesús hoy, para que le podamos escuchar? Nos habla ante todo a través de nuestra conciencia. Ella es una especie de «repetidor», instalado dentro de nosotros, de la voz misma de Dios. Pero por sí sola ella no basta. Es fácil hacerle decir lo que nos gusta escuchar. Por ello necesita ser iluminada y sostenida por el Evangelio y por la enseñanza de la Iglesia. El Evangelio es el lugar por excelencia en el que Jesús nos habla hoy. Pero sabemos por experiencia que también las palabras del Evangelio pueden ser interpretadas de maneras distintas. Quien nos asegura una interpretación auténtica es la Iglesia, instituida por Cristo precisamente a tal fin: «Quien a vosotros os escucha, a mí me escucha» [Lc 10, 16. Ndt]. Por esto es importante que busquemos conocer la doctrina de la Iglesia, conocerla de primera mano, como ella misma la entiende y la propone, no en la interpretación –frecuentemente distorsionada y reductiva-- de los medios de comunicación.

Nuevo cardenal mexicano: ¿Yo, papable? Tengo más posibilidades que mi sobrina
28 de febrero, 2015. Alberto Suárez Inda presentó su renuncia como arzobispo en 2014. Ahora es cardenal elector.
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Para el día de hoy (28/02/15)  
Evangelio según San Mateo 5, 43-48
Jesús de Nazareth ha revelado el rostro de Dios como Padre de todos. El Reino ya está aquí y ahora entre nosotros, humilde y silencioso, con una fuerza imparable. Y por ello el Maestro le plantea a los suyos la exigencia mayor, que no es de carácter prohibitivo.

Los parches o remiendos de tela nueva en vestidos viejos pues estos se rompen, como el vino nuevo en odres viejos.
Tiempo nuevo, corazones nuevos.

Esta exigencia no es poca cosa, y es el amor a los enemigos, a los perseguidores, a los que hacen daño.
En la mentalidad judía del siglo I, la Torah establecía el amor al prójimo, entendiéndose como prójimo al hermano judío, al forastero que vive en Israel y al prosélito, aquel individuo de origen gentil que adopta para sí la fé de Israel. Luego, claro está, todos aquellos que no entran en tales categorías son extranjeros. No se dice expresamente que se deba odiar al enemigo, pero la conclusión es obvia: para con el enemigo extranjero no hay vínculos ni obligaciones morales ni éticas, por lo cual no es reprochable odiar o buscar la muerte -aún cuando fuera en nombre de la justicia- de ese enemigo a veces enconado e implacable.

Pero el Maestro sabe bien que el amor que zanja las gentes entre propios y ajenos, entre nosotros y ellos es un amor desvaído, diluído, y por tanto deja de ser tal. Es sólo el fundamento interesado de un grupo cerrado.

La Encarnación de Dios implica que toda vida humana es sagrada, humanidad asumida por el Dios del universo, templo vivo y latiente de ese Dios cada mujer y cada hombre.
El sol de la mañana y la lluvia atardecida caen por igual sobre buenos y malos, todos hijos de un mismo Padre.

Los grupos cerrados, es decir, los amores acotados, no trascienden y se agotan en sí mismos, odres viejos, muy viejos aunque persistentes en nuestro tiempo, especialmente en las obscenas posturas de muchos tiranos y déspotas actuales en las que el opuesto o el disidente es alguien a suprimir y no alguien con quien convivir con todo y a pesar de todo, desde el milagro de la concordia, corazones compartidos.

El amor al prójimo, comenzando por el enemigo, es espejo santo de el corazón sagrado de Cristo, de la esencia misma de Dios, pura Gracia y misericordia.
Es una posición de debilidad, contraria a toda lógica mundana. Pero sabemos bien que desde la debilidad el Dios de Jesús y María de Nazareth transforma el mundo.

Nuestra exigencia sigue siendo la misma, y el esfuerzo de como desplegar ese cariz único cristiano en nuestra cotidianeidad. Reconociendo al otro, aceptando al otro tal cual es, con-viviendo.

Paz y Bien